Los campeones no se hacen, nacen; tú naciste para serlo cuando fuiste engendrado espiritualmente. Nuestra identidad y condición no dependen de nosotros, sino del ADN divino que Él nos ha puesto.
¡Somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó!
Los campeones no se hacen, nacen; tú naciste para serlo cuando fuiste engendrado espiritualmente. Nuestra identidad y condición no dependen de nosotros, sino del ADN divino que Él nos ha puesto.
¡Somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó!