El amor es verdad, es entrega, es generosidad.
El amor son conversaciones incómodas, es estar abierto a conocer a quien tienes enfrente y también dejarte conocer.
El amor es contar tu historia a la otra persona, tus inseguridades, tus experiencias previas para que pueda comprender la interpretación que haces del mundo y que con tu interpretación y la suya podáis crear una realidad común.
El amor es no intentar cambiar a la otra persona en tu propio beneficio pero sí comunicarle cuáles son tus necesidades y aprender a adaptarse el uno al otro.
El amor también es comprender que cada uno tenemos nuestra manera de demostrarlo y conocer cuáles son tus mínimos para sentirte querido por la otra persona.
El amor es dar y recibir pero sabiendo que no siempre que des has de recibir lo mismo en respuesta, lo que des hazlo porque así lo sientas.
El amor ha de ser algo recíproco pero no es un trueque, no se trata de “tú has hecho esto, entonces yo…” o “como yo hice aquello, ahora te toca a ti lo otro”.
El amor son valores y principios comunes, compartir objetivos y proyectos de vida.
El amor es conocer tus propios límites, saber ponérselos a la otra persona y que esta los respete.
El amor es ser consciente de que tú tienes tú propia vida, que la otra persona también posee la suya y que al compartir tiempo juntos estáis decidiendo hacer partícipe al otro de vuestra realidad.
El amor es saber que por mi mismo estoy bien, que no te necesito y sin embargo me siento mejor teniéndote a mi lado, acompañándome en mi camino y yo en el tuyo.
El amor es poner las cosas fáciles porque la vida ya tiene sus propias complicaciones. Es querer contarle a esa persona la mierda de día que has tenido porque sabes que lejos de estresarte más, te va a aportar calma durante la tormenta.
El amor es reconocer los errores, saber dejar de lado el orgullo y pedir perdón si es necesario. Preguntarse si prefieres irte a dormir con la razón o con la mente en calma.
El amor es sentirte grande y valioso al lado de la otra persona porque es lo que te transmite con su compañía.
El amor es querer lo mejor para la otra persona aunque eso pueda significar que no sea a tu lado. “Si lo quieres, déjalo ir”.
El amor es contar con la libertad de mostrar tu peor cara en los malos momentos y sentirte apoyado por la otra persona.
El amor es querer compartir tus éxitos con la otra persona porque estuvo presente cuando te caiste una y mil veces.
El amor ha de ser un lugar seguro al que recurrir cuando la vida se hace bola.
Así que la pregunta que te traigo hoy, es la siguiente:
Querer bien requiere de valentía, ¿estás dispuesto a dejar que te quieran bien a la vez que te comprometes a hacerlo tú de vuelta?