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Nuestra Madre nos recuerda que Dios nos ha escogido para colaborar en su plan de salvación. Al contemplar sus palabras, descubrimos que nuestra oración, nuestros sacrificios y nuestro amor tienen un valor inmenso, y que ella misma camina con nosotros para ayudarnos a realizar la misión que Dios nos ha confiado.
Nuestra Madre nos invita a acercarnos a su Corazón Inmaculado para descubrir a Dios. Y cuando comenzamos a conocerlo de verdad, descubrimos el inmenso amor que nos tiene. Entonces comprendemos que es imposible conocerlo y no amarlo, porque Él es Amor.
En esta reflexión contemplamos el deseo de Nuestra Madre de acercarnos a su Corazón Inmaculado, donde ella misma nos promete que encontraremos refugio, paz, consuelo y descanso. Descubrimos que ese refugio nace del amor de una Madre que nunca deja de cuidar de sus hijos y que siempre nos conduce hacia Jesús, que es el Camino, la Verdad y la Vida.
En esta reflexión contemplamos una de las frases más consoladoras del mensaje del 45 aniversario: «No olviden: yo soy su Madre y los amo.» A la luz de otros mensajes, descubrimos que Nuestra Madre misma nos ha asegurado que está con nosotros, que vela continuamente por nosotros y que su Hijo la envía para ayudarnos. Que esta contemplación deje grabada en nuestro corazón una sola certeza: tenemos una Madre en el Cielo que nos ama y nunca deja de velar por nosotros.
En esta primera reflexión sobre el mensaje del 45 aniversario de las apariciones en Medjugorje, contemplamos la invitación de Nuestra Madre a alegrarnos con ella y a descubrir de dónde nace la verdadera fuerza para afrontar las dificultades. Guiados por María y a la luz de las palabras de san Pablo, comenzamos este camino hacia Aquel que es el Camino, la Verdad y la Vida.
Nuestra Madre nos recuerda que todo lo que no está fundamentado en Dios es pasajero. Nos invita a regresar al Dios del amor y de la paz, porque sólo en Él encontramos un futuro lleno de esperanza y la promesa de la vida eterna.
Nuestra Madre se alegra de estar con sus hijos y da gracias a Dios por poder guiarnos y amarnos. Nos recuerda que, ante los peligros que amenazan la paz y la familia, el camino sigue siendo el mismo: regresar a la oración, leer la Sagrada Escritura y poner a Dios en el primer lugar de nuestra vida. Al hacerlo, descubrimos cuánto nos ama Dios y encontramos la paz, la fortaleza y el sentido que nuestro corazón busca.
Nuestra Madre nos recuerda que no caminamos solos. Ella está con nosotros, ora por nosotros y nos acompaña como Madre y refugio en nuestro camino hacia Dios. Hoy nos invita nuevamente a regresar a Dios y a la oración, con la confianza de que todo esfuerzo hecho por amor a Dios nunca queda sin fruto. Y nos deja una hermosa promesa: Dios los bendecirá abundantemente.
Nuestra Madre nos recuerda que no vivimos solamente para esta tierra. Somos peregrinos en camino hacia la Casa del Padre, y ella está con nosotros para guiarnos hacia la santidad de la vida.
En este mensaje, nuestra Madre comienza dando gracias a Dios por cada uno de nosotros y agradeciendo también nuestra respuesta a su llamado. Nos recuerda que cada oración, cada sacrificio, cada esfuerzo por vivir sus mensajes y cada paso en el camino de la conversión tienen un gran valor ante Dios.
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En estos Podcasts reflexionamos sobre las palabras preciosas de Nuestra Madre, la Reina de la Paz. Palabras hermosas que vienen del Cielo como un regalo para nosotros.