En nuestro sistema democrático, en lenta y complicada construcción (y por momentos, en destrucción) el conocer a los candidatos a cualquier puesto público, electo directamente o no, es sumamente importante. Conocer quién es, sus propuestas, su equipo de trabajo y su horizonte de logros. Es atractivo discutir quien puede ser mejor, como nos afectará e intercambiar lo que sabemos de sus fortalezas, debilidades, pecados y éxitos.