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La prensa ha puesto al descubierto el nepotismo en su máxima expresión. Lo que muchas veces se rumoreaba o se sospechaba, ahora lo vemos con nombres, rostros y planillas: familiares de políticos que acceden a puestos públicos sinméritos, solo por su apellido. Ante esta exposición, dos jóvenes renunciaron rápidamente. Un gesto que, lejos de ser honorable, fue una confesión tácita: sabían que lo que hacían estaba mal, y simplemente fueron descubiertos.
Uno se habitúa con el tiempo. Es un proceso neurocognitivo por el que todos atravesamos. Cuando algo ocurre de forma constante, se vuelve invisible a la atención. El cerebro deja de responder a lo predecible. Entonces, ¿qué pasa con una sociedad que se habitúa a la mediocridad?
En los últimos años, hemos escuchado con creciente frecuencia la palabra “inclusión”. Está presente en discursos, campañas institucionales, planes estratégicos, y aparececomo valor central en la narrativa de empresas, gobiernos y organismos internacionales. Pero, ¿nos hemos detenido realmente a reflexionar sobre lo que significa y sobre su aplicación concreta?
Hoy más que nunca, necesitamos líderes valientes. Pero muchas veces, esos líderes no están en los espacios tradicionales de poder. Están en nuestras empresas.
El liderazgo valiente y con propósito es aquel que mira más allá de los resultados y reconoce el verdadero impacto que puede generar: en las personas, en las comunidades y en el futuro colectivo.
En mi infancia los partidos callejeros “barrio contra barrio” eran bien pintorescos porque entre uno y otro equipo la distancia era de 1 cuadra. Como no había mucho tiempo sepodía jugar generalmente 1 solo partido con reglas que la costumbre y la practicidad había impuesto. Eso generó la sabia regla “el que mete un gol gana”, que luego nos copiaron para nuestro perjuicio con el famoso “gol de oro” en losmundiales. Por geografía era bien simple quién podía jugar de un lado o del otro. Era importante ganar solo que al ser la mayoría compañeros, vecinos y amigos era mucho más importante divertirnos, aunque hubiera algún “soquí” devez en cuando.
Conseguir un buen empleo nunca fue fácil, menos para un joven sin experiencia previa. En estos momentos, vemos cifras que indican que el desempleo está en aumento y eltrabajo informal casi normalizado. Esta situación debe impulsarnos a repensar cómo se está formando a las nuevas generaciones para enfrentar el mundo. Porqueformar no es solamente enseñar habilidades, sino también cultivar hábitos, carácter y sentido de responsabilidad. De esta forma, el trabajo cumple el rol de dignificar, exigir, moldear y preparar para desafíos mayores.
Detrás de cada historia de éxito empresarial hay una constante: el compromiso de una generación que decide no solo fundar una empresa, sino construir un legado, enel cuál la educación financiera es una piedra angular.
A menudo pensamos que hablar de dinero en la familia es incómodo o innecesario. Algunos lo evitan por pudor, otros por temor a los conflictos. Pero la realidad es que la falta deeducación financiera es uno de los principales factores de ruptura en las empresas familiares, y, en muchos casos, también en las relaciones personales.
El Día Nacional de la Familia se celebró en nuestro país el pasado domingo 27 de abril. En ocasión de esta columna, planteamos la siguiente reflexión: ¿Existe una relación directamente proporcional entre la estabilidad familiar y la economía/empresarial.
Cuando en 1891 el papa León XIII divulgó la encíclica Rerum Novarum potenció el desafío de recordar que nuestros colaboradores son personas, y que todo lo que hacemos cuando creamos fuentes de trabajo impacta en múltiples aspectos de la sociedad, incluyendo por supuesto la naturaleza, nuestra Casa Común, y que el respeto y la dignidad se practican cotidianamente conociendo a nuestra gente y viendo todas las oportunidades de darles bienestar en la mayor cantidad y calidad posible. Obispos con “olor a oveja” nos recordó el papa Francisco, y eso pueden emular los empresarios con “olor a trabajo”.
La reciente elección de León XIV como nuevo SumoPontífice ha resonado globalmente, y Paraguay no es la excepción. Si bien la designación de un líder religioso puede parecer distante del mundo empresarial, es crucial analizar sus posibles impactos en una sociedad con una fuertetradición católica. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), aproximadamente el 85% de la población paraguaya se identifica como católica.Esta significativa mayoría implica que las directrices y el liderazgo de la iglesia católica tienen unainfluencia considerable en los valores, la ética y, por ende, en el comportamiento del consumidor y la fuerza laboral.
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