Parte de la reconciliación es el examen de conciencia. Una
práctica excelente para cualquiera, más aún para el dirigente, líder, emprendedor, empresario o autoridad. Es excelente porque cuando lo hacés bien, aprendés sobre vos mismo, tus carencias, tentaciones, impurezas y errores, evalúas tus relaciones, cómo impactas en los demás, cuál es tu contribución para que la gente mejore, cuáles son tus metas en la vida y como andas en tus
trayectorias. Igualmente, salen a flote tus perdones, reparaciones y reconciliaciones pendientes, tus agradecimientos pendientes y tus dudas.