Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

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By Padre Juan Diego Ruiz Arango.Religion & Spirituality
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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. episodes

  • Reflexión miércoles 22 de julio de 2026. Maria Magdalena.

    Primera lectura

    Cant 3, 1-4b (opción 1)


    Encontré al amor de mi alma


    Lectura del libro del Cantar de los Cantares.

    ESTO dice la esposa:

    «En mi lecho, por la noche,

    buscaba al amor de mi alma;

    lo buscaba, y no lo encontraba.

    “Me levantaré y rondaré por la ciudad,

    por las calles y las plazas,

    buscaré al amor de mi alma”.

    Lo busqué y no lo encontré.

    Me encontraron los centinelas

    que hacen la ronda por la ciudad.

    “¿Han visto al amor de mi alma?”.

    En cuanto los hube pasado,

    encontré al amor de mi alma».


    Palabra de Dios.


    2 Cor 5, 14-17 (opción 2)


    Ahora ya no conocemos a Cristo según la carne


    Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios.


    HERMANOS:

    Nos apremia el amor de Cristo al considerar que, si uno murió por todos, todos murieron.

    Y Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos.

    De modo que nosotros desde ahora no conocemos a nadie según la carne; si alguna vez conocimos a Cristo según la carne, ahora ya no lo conocemos así.

    Por tanto, si alguno está en Cristo es una criatura nueva. Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 62, 2. 3-4. 5-6. 8-9 (R.: cf. 2b)


    R. Mi alma está sedienta de ti, Dios mío.


    V. Oh, Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,

    mi alma está sedienta de ti;

    mi carne tiene ansia de ti,

    como tierra reseca, agostada, sin agua. R.


    V. ¡Cómo te contemplaba en el santuario

    viendo tu fuerza y tu gloria!

    Tu gracia vale más que la vida,

    te alabarán mis labios. R.


    V. Toda mi vida te bendeciré

    y alzaré las manos invocándote.

    Me saciaré de manjares exquisitos,

    y mis labios te alabarán jubilosos. R.


    V. Porque fuiste mi auxilio,

    y a la sombra de tus alas canto con júbilo.

    Mi alma está unida a ti,

    y tu diestra me sostiene. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. «¿Qué has visto de camino, María, en la mañana?» «A mi Señor glorioso, la tumba abandonada». R.

    Evangelio

    Jn 20, 1-2. 11-18


    Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?


    Lectura del santo Evangelio según san Juan.


    EL primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.

    Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:

    «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».

    Estaba María fuera, junto al sepulcro, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.

    Ellos le preguntan:

    «Mujer, ¿por qué lloras?».

    Ella les contesta:

    «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».

    Dicho esto, se vuelve y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.

    Jesús le dice:

    «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?».

    Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta:

    «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré».

    Jesús le dice:

    «¡María!».

    Ella se vuelve y le dice:

    «¡Rabbuní!», que significa: «¡Maestro!».

    Jesús le dice:

    «No me retengas, que todavía no he subido al Padre. Pero, anda, ve a mis hermanos y diles: “Subo al Padre mío y Padre de ustedes, al Dios mío y Dios de ustedes”».

    María la Magdalena fue y anunció a los discípulos:

    «He visto al Señor y ha dicho esto».


    Palabra del Señor.

    6 min
  • Reflexión martes 21 de julio de 2026. A la manera de Jesús.

    Primera lectura

    Miq 7, 14-15. 18-20


    Arrojará nuestros pecados a lo hondo del mar


    Lectura de la profecía de Miqueas.


    PASTOREA a tu pueblo, Señor, con tu cayado,

    al rebaño de tu heredad,

    que anda solo en la espesura,

    en medio del bosque;

    que se apaciente como antes

    en Basán y Galaad.

    Como cuando saliste de Egipto,

    les haré ver prodigios.

    ¿Qué Dios hay como tú,

    capaz de perdonar el pecado,

    de pasar por alto la falta

    del resto de tu heredad?

    No conserva para siempre su cólera,

    pues le gusta la misericordia.

    Volverá a compadecerse de nosotros,

    destrozará nuestras culpas,

    arrojará nuestros pecados

    a lo hondo del mar.

    Concederás a Jacob tu fidelidad

    y a Abrahán tu bondad,

    como antaño prometiste a nuestros padres.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 84, 2-4. 5-6. 7-8 (R.: 8a)


    R. Muéstranos, Señor, tu misericordia.


    V. Señor, has sido bueno con tu tierra,

    has restaurado la suerte de Jacob,

    has perdonado la culpa de tu pueblo,

    has sepultado todos sus pecados,

    has reprimido tu cólera,

    has frenado el incendio de tu ira. R.


    V. Restáuranos, Dios Salvador nuestro;

    cesa en tu rencor contra nosotros.

    ¿Vas a estar siempre enojado,

    o a prolongar tu ira de edad en edad? R.


    V. ¿No vas a devolvernos la vida,

    para que tu pueblo se alegre contigo?

    Muéstranos, Señor, tu misericordia

    y danos tu salvación. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. El que me ama guardará mi palabra —dice el Señor—,

    y mi Padre lo amará, y vendremos a él. R.

    Evangelio

    Mt 12, 46-50


    Extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos»


    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.


    EN aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él.

    Uno se lo avisó:

    «Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo».

    Pero él contestó al que le avisaba:

    «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?».

    Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo:

    «Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre».


    Palabra del Señor.

    6 min
  • Reflexión lunes 20 de julio de 2026. Dios no es un milagrero.

    Primera lectura

    Miq 6, 1-4. 6-8


    Hombre, se te ha hecho saber lo que el Señor quiere de ti


    Lectura de la profecía de Miqueas.


    ESCUCHEN lo que dice el Señor,

    el pleito del Señor con su pueblo.

    «En pie, pleitea con las montañas,

    que escuchen tu voz las colinas».

    Escuchen, montañas, el pleito del Señor,

    ustedes, inalterables cimientos de la tierra:

    el Señor pleitea con su pueblo,

    con Israel se querella.

    «Pueblo mío, ¿qué te he hecho?,

    ¿en qué te he molestado?

    ¡Respóndeme!

    Yo te saqué de Egipto

    y te libré de la servidumbre.

    Yo te envié a Moisés,

    Aarón y María».

    ¿Con qué me presentaré al Señor

    y me inclinaré ante el Dios excelso?

    ¿Me presentaré con holocaustos,

    con terneros de un año?

    ¿Le agradarán al Señor mil bueyes,

    miríadas de ríos de aceite?

    ¿Le ofreceré mi primogénito por mi falta,

    el fruto de mis entrañas por mi pecado?.

    Hombre, se te ha hecho saber lo que es bueno,

    lo que el Señor quiere de ti:

    tan solo practicar el derecho,

    amar la bondad,

    y caminar humildemente con tu Dios.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 49, 5-6. 8-9. 16bc-17. 21 y 23 (R.: 23cd)


    R. Al que sigue buen camino

    le haré ver la salvación de Dios.


    V. «Congréguenme a mis fieles,

    que sellaron mi pacto con un sacrificio».

    Proclame el cielo su justicia;

    Dios en persona va a juzgar. R.


    V. «No te reprocho tus sacrificios,

    pues siempre están tus holocaustos ante mí.

    Pero no aceptaré un becerro de tu casa,

    ni un cabrito de tus rebaños». R.


    V. «¿Por qué recitas mis preceptos

    y tienes siempre en la boca mi alianza,

    tú que detestas mi enseñanza

    y te echas a la espalda mis mandatos?» R.


    V. «Esto haces, ¿y me voy a callar?

    ¿Crees que soy como tú?

    Te acusaré, te lo echaré en cara.

    El que me ofrece acción de gracias,

    ese me honra;

    al que sigue buen camino

    le haré ver la salvación de Dios». R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. No endurezcan hoy su corazón; escuchen la voz del Señor. R.

    Evangelio

    Mt 12, 38-42


    Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará


    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.


    EN aquel tiempo, algunos escribas y fariseos dijeron a Jesús:

    «Maestro, queremos ver un milagro tuyo».

    Él les contestó:

    «Esta generación perversa y adúltera exige una señal; pues no se le dará más signo que el del profeta Jonás. Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo: pues tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra.

    Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.

    Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón».


    Palabra del Señor.

    5 min
  • Reflexión Domingo 19 de julio de 2026. Que lo bueno nos llene la vida.

    Primera lectura

    Sab 12, 13. 16-19


    Concedes el arrepentimiento a los pecadores


    Lectura del libro de la Sabiduría.


    FUERA de ti no hay otro Dios que cuide de todo,

    a quien tengas que demostrar que no juzgas injustamente.

    Porque tu fuerza es el principio de la justicia

    y tu señorío sobre todo te hace ser indulgente con todos.

    Despliegas tu fuerza ante el que no cree en tu poder perfecto

    y confundes la osadía de los que lo conocen.

    Pero tú, dueño del poder, juzgas con moderación

    y nos gobiernas con mucha indulgencia,

    porque haces uso de tu poder cuando quieres.

    Actuando así, enseñaste a tu pueblo

    que el justo debe ser humano

    y diste a tus hijos una buena esperanza,

    pues concedes el arrepentimiento a los pecadores.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 85, 5-6. 9-10. 15-16a (R.: 5a)


    R. Tú, Señor, eres bueno y clemente.


    V. Porque tú, Señor, eres bueno y clemente,

    rico en misericordia con los que te invocan.

    Señor, escucha mi oración,

    atiende a la voz de mi súplica. R.


    V. Todos los pueblos vendrán

    a postrarse en tu presencia, Señor;

    bendecirán tu nombre:

    «Grande eres tú, y haces maravillas;

    tú eres el único Dios». R.


    V. Pero tú, Señor,

    Dios clemente y misericordioso,

    lento a la cólera, rico en piedad y leal,

    mírame, ten compasión de mí. R.

    Segunda lectura

    Rom 8, 26-27


    El Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables



    Evangelio

    Mt 13, 24-43 (forma larga)


    Déjenlos crecer juntos hasta la siega


    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.


    EN aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente diciendo:

    «El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo:

    “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”.

    Él les dijo:

    “Un enemigo lo ha hecho”.

    Los criados le preguntan:

    “¿Quieres que vayamos a arrancarla?”.

    Pero él les respondió:

    “No, que al recoger la cizaña pueden arrancar también el trigo. Déjenlos crecer juntos hasta la siega y cuando llegue la siega diré a los segadores: arranquen primero la cizaña y átenla en gavillas para quemarla, y el trigo almacénenlo en mi granero”».

    Les propuso otra parábola:

    «El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno toma y siembra en su campo; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un árbol hasta el punto de que vienen los pájaros del cielo a anidar en sus ramas».

    Les dijo otra parábola:

    «El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, hasta que todo fermenta».

    Jesús dijo todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les hablaba nada, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta:

    «Abriré mi boca diciendo parábolas;

    anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo».

    Luego dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle:

    «Explícanos la parábola de la cizaña en el campo».

    Él les contestó:

    «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el final de los tiempos y los segadores los ángeles. Lo mismo que se arranca la cizaña y se echa al fuego, así será al final de los tiempos: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles y arrancarán de su reino todos los escándalos y a todos los que obran iniquidad, y los arrojarán al horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga».


    Palabra del Señor.

    6 min
  • Reflexión sábado 18 de julio de 2026. Lo malo se planea en la oscuridad.

    Primera lectura

    Miq 2, 1-5


    Desean los campos y se apoderan de las casas


    Lectura de la profecía de Miqueas.


    ¡AY de los que traman el crimen

    y planean pérfidas acciones en sus camas!

    En cuanto apunta el día las ejecutan,

    porque tienen poder.

    Desean campos y los roban,

    casas, y se apoderan de ellas;

    oprimen al cabeza de familia

    y a los suyos,

    explotan al ciudadano y sus bienes.

    Por tanto, esto dice el Señor:

    «Yo también tramo

    contra estas gentes un mal

    del que no podrán apartar el cuello

    y no andarán con la cabeza alta,

    pues serán malos tiempos aquellos.

    Aquel día les dedicarán una sátira,

    se cantará una elegía que diga:

    “Estamos totalmente perdidos,

    pues se reparte el lote de mi pueblo;

    ¿cómo se volverá hacia mí

    para restituir nuestros campos

    que ahora está repartiendo?”.

    Por ello, no tendrás quien te eche a suertes

    un lote en la asamblea del Señor».


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 9, 22-23. 24-25. 28-29. 35 (R.: 33b)


    R. No te olvides de los humildes, Señor.


    V. ¿Por qué te quedas lejos, Señor,

    y te escondes en el momento del aprieto?

    En su soberbia el impío oprime al infeliz

    y lo enreda en las intrigas que ha tramado. R.


    V. El malvado se gloría de su ambición,

    el codicioso blasfema y desprecia al Señor.

    El malvado dice con insolencia:

    «No hay Dios que me pida cuentas». R.


    V. Su boca está llena de maldiciones,

    de engaños y de fraudes;

    su lengua encubre maldad y opresión;

    en el zaguán se sienta al acecho,

    para matar a escondidas al inocente. R.


    V. Pero tú ves las penas y los trabajos,

    tú miras y los tomas en tus manos.

    A ti se encomienda el pobre,

    tú socorres al huérfano. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo,

    y ha puesto en nosotros el mensaje de la reconciliación. R.

    Evangelio

    Mt 12, 14-21


    Les mandó que no lo descubrieran. Así se cumplió lo dicho por el profeta


    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.


    EN aquel tiempo, al salir de la sinagoga, los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús.

    Pero Jesús se enteró, se marchó de allí y muchos lo siguieron.

    Él los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran.

    Así se cumplió lo dicho por medio del profeta Isaías:

    «Miren a mi siervo, mi elegido,

    mi amado, en quien me complazco.

    Sobre él pondré mi espíritu

    para que anuncie el derecho a las naciones.

    No porfiará, no gritará, nadie escuchará su voz

    por las calles.

    La caña cascada no la quebrará,

    la mecha vacilante no la apagará,

    hasta llevar el derecho a la victoria;

    en su nombre esperarán las naciones».


    Palabra del Señor.

    6 min
  • Reflexión viernes 17 de julio de 2026. El deber ser de cada uno.

    Primera lectura

    Is 38, 1-6. 21-22. 7-8


    He escuchado tu plegaria y visto tus lágrimas


    Lectura del libro de Isaías.


    EN aquellos días, el rey Ezequías enfermó mortalmente.

    El profeta Isaías, hijo de Amós, vino a decirle:

    «Esto dice el Señor: “Pon orden en tu casa, porque vas a morir y no vivirás”».

    Ezequías volvió la cara a la pared y oró al Señor:

    «¡Ah, Señor!, recuerda que he caminado ante ti con sinceridad y corazón íntegro; que he hecho lo que era recto a tus ojos».

    Y el rey se deshizo en lágrimas.

    Le llegó a Isaías una palabra del Señor en estos términos:

    «Ve y di a Ezequías: “Esto dice el Señor, el Dios de tu padre David: He escuchado tu plegaria y visto tus lágrimas. Añadiré otros quince años a tu vida y te libraré, a ti y a esta ciudad, de la mano del rey de Asiria y extenderé mi protección sobre esta ciudad”».

    Isaías dijo:

    «Que traigan un emplasto de higos y lo apliquen a la llaga para que se cure».

    Ezequías dijo:

    «¿Cuál es la prueba de que podré subir a la casa del Señor?».

    Respondió Isaías:

    «La señal que el Señor te envía de que cumplirá lo prometido será esta:

    Haré retroceder diez gradas la sombra en la escalera de Ajaz, que se había alargado por efecto del sol».

    Y el sol retrocedió las diez gradas que había avanzado sobre la escalera.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Is 38, 10. 11. 12abcd. 16bcd (R.: cf. 17b)


    R. Tú, Señor, detuviste mi alma para que no pereciese.


    V. Yo pensé: «En medio de mis días

    tengo que marchar hacia las puertas del abismo;

    me privan del resto de mis años». R.


    V. Yo pensé: «Ya no veré más al Señor

    en la tierra de los vivos,

    ya no miraré a los hombres

    entre los habitantes del mundo». R.


    V. Levantan y enrollan mi vida

    como una tienda de pastores.

    Como un tejedor, devanaba yo mi vida,

    y me cortan la trama. R.


    V. ¡Señor, en ti espera mi corazón!,

    que se reanime mi espíritu.

    Me has curado, me has hecho revivir. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Mis ovejas escuchan mi voz —dice el Señor—, y yo las conozco, y ellas me siguen. R.

    Evangelio

    Mt 12, 1-8


    El Hijo del hombre es señor del sábado


    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.


    EN aquel tiempo, atravesó Jesús en sábado un sembrado; los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas.

    Los fariseos, al verlo, le dijeron:

    «Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado».

    Les replicó:

    «¿No han leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios y comieron de los panes de la proposición, cosa que no les estaba permitida ni a él ni a sus compañeros, sino solo a los sacerdotes.

    ¿Y no han leído en la ley que los sacerdotes pueden violar el sábado en el templo sin incurrir en culpa?

    Pues les digo que aquí hay uno que es más que el templo.

    Si comprendieran lo que significa “quiero misericordia y no sacrificio”, no condenarían a los inocentes. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado».


    Palabra del Señor.

    6 min
  • Reflexión jueves 16 de julio de 2026. En Dios todo pasa.

    Primera lectura

    Is 26, 7-9. 12. 16-19


    Despertarán jubilosos los que habitan en el polvo


    Lectura del libro de Isaías.


    LA senda del justo es recta.

    Tú allanas el sendero del justo;

    en la senda de tus juicios, Señor, te esperamos

    ansiando tu nombre y tu recuerdo.

    Mi alma te ansía de noche,

    mi espíritu en mi interior madruga por ti,

    porque tus juicios son luz de la tierra,

    y aprenden la justicia los habitantes del orbe.

    Señor, tú nos darás la paz,

    porque todas nuestras empresas

    nos las realizas tú.

    Señor, en la angustia acudieron a ti,

    susurraban plegarias cuando los castigaste.

    Como la embarazada cuando le llega el parto

    se retuerce y grita de dolor,

    así estábamos en tu presencia, Señor:

    concebimos, nos retorcimos, dimos a luz… viento;

    nada hicimos por salvar el país,

    ni nacieron habitantes en el mundo.

    ¡Revivirán tus muertos,

    resurgirán nuestros cadáveres,

    despertarán jubilosos los que habitan en el polvo!

    Pues rocío de luz es tu rocío,

    que harás caer sobre la tierra de las sombras.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 101, 13-14 y 15. 16-18. 19-21 (R.: 20b)


    R. El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra.


    V. Tú permaneces para siempre,

    y tu nombre de generación en generación.

    Levántate y ten misericordia de Sion,

    que ya es hora y tiempo de misericordia.

    Tus siervos aman sus piedras,

    se compadecen de sus ruinas. R.


    V. Los gentiles temerán tu nombre;

    los reyes del mundo, tu gloria.

    Cuando el Señor reconstruya Sion,

    y aparezca en su gloria,

    y se vuelva a las súplicas de los indefensos,

    y no desprecie sus peticiones. R.


    V. Quede esto escrito para la generación futura,

    y el pueblo que será creado alabará al Señor.

    Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,

    desde el cielo se ha fijado en la tierra,

    para escuchar los gemidos de los cautivos

    y librar a los condenados a muerte. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados —dice el Señor—,

    y yo los aliviaré. R.

    Evangelio

    Mt 11, 28-30


    Soy manso y humilde de corazón


    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.


    EN aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:

    «Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».


    Palabra del Señor.

    6 min
  • Reflexión miércoles 15 de julio de 2026. Grandeza y pequeñez.

    Primera lectura

    Is 10, 5-7. 13-16


    ¿Se enorgullece el hacha contra quien corta con ella?


    Lectura del libro de Isaías.


    ESTO dice el Señor:

    «¡Ay de Asiria, vara de mi ira!

    ¡Mi furor es bastón entre sus manos!

    Lo envío contra una nación impía,

    lo mando contra el pueblo que provoca mi cólera,

    para saquearlo y despojarlo,

    para hollarlo como barro de las calles.

    Pero él no lo entiende así,

    no es eso lo que piensa en su corazón,

    sino exterminar, aniquilar naciones numerosas.

    Porque se decía: “Con la fuerza de mi mano lo he hecho,

    con mi saber, porque soy inteligente.

    He borrado las fronteras de las naciones,

    he saqueado sus tesoros

    y, como un héroe, he destronado a sus señores.

    Mi mano ha alcanzado a las riquezas de los pueblos,

    como si fueran un nido;

    como quien recoge huevos abandonados,

    recogí toda su tierra.

    Ninguno batió el ala,

    ninguno abrió el pico para piar”.

    ¿Se enorgullece el hacha contra quien corta con ella?

    ¿Se gloría la sierra contra quien la mueve?

    ¡Como si el bastón moviera a quien lo sostiene,

    o la vara sostuviera a quien no es de madera!

    Por eso, el Señor, Dios del universo,

    debilitará a los hombres vigorosos

    y bajo su esplendor

    encenderá un fuego abrasador».


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 93, 5-6. 7-8. 9-10. 14-15 (R.: 14a)


    R. El Señor no rechaza a su pueblo.


    V. Trituran, Señor, a tu pueblo,

    oprimen a tu heredad;

    asesinan a viudas y forasteros,

    degüellan a los huérfanos. R.


    V. Y comentan: «Dios no lo ve,

    el Dios de Jacob no se entera».

    Entérense, los más necios del pueblo,

    ignorantes, ¿cuándo discurrirán? R.


    V. El que plantó el oído ¿no va a oír?

    El que formó el ojo ¿no va a ver?

    El que educa a los pueblos ¿no va a castigar?

    El que instruye al hombre ¿no va a saber? R.


    V. Porque el Señor no rechaza a su pueblo,

    ni abandona su heredad:

    el juicio retornará a la justicia,

    y la seguirán todos los rectos de corazón. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra,

    porque has revelado los misterios del reino a los pequeños. R .

    Evangelio

    Mt 11, 25-27


    Has escondido estas cosas a los sabios y se las has revelado a los pequeños


    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.


    EN aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:

    «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.

    Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».


    Palabra del Señor.

    6 min
  • Reflexión martes 14 de julio de 2026. ¿Le crees a Dios?

    Primera lectura

    Is 7, 1-9


    Si no creen no subsistirán


    Lectura del libro de Isaías.


    CUANDO reinaba en Judá Ajaz, hijo de Jotán, hijo de Ozías, subieron a atacar Jerusalén Rasín, rey de Siria, y Pécaj, hijo de Romelías, rey de Israel, pero no lograron conquistarla.

    Se lo comunicaron a la casa de David:

    «Los arameos han acampado en Efraín», y se agitó su corazón y el corazón del pueblo como se agitan los árboles del bosque con el viento.

    Entonces el Señor dijo a Isaías:

    «Ve al encuentro de Ajaz, con tu hijo Sear Yasub, hacia el extremo del canal de la alberca de arriba, junto a la calzada del campo del batanero y dile: “Conserva la calma, no temas y que tu corazón no desfallezca ante esos dos restos de tizones humeantes: la ira ardiente de Rasín y Siria, y del hijo de Romelías. Porque, aunque Siria y Efraín y el hijo de Romelías tramen tu ruina, diciendo: ‘Marchemos contra Judá, aterroricémosla, entremos en ella y pongamos como rey al hijo de Tabeel’, así ha dicho el Señor:

    ‘Ni ocurrirá ni se cumplirá:

    Damasco es capital de Siria, y a la cabeza de Damasco está Rasín. (Dentro de sesenta y cinco años, Efraín, destruido, dejará de ser un pueblo). Samaría es capital de Efraín, y a la cabeza de Samaría está el hijo de Romelías. Si no creen no subsistirán’”».}


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 47, 2. 3-4. 5-6. 7-8 (R.: cf. 9d)


    R. Dios ha fundado su ciudad para siempre.


    V. Grande es el Señor

    y muy digno de alabanza

    en la ciudad de nuestro Dios,

    su monte santo, altura hermosa,

    alegría de toda la tierra. R.


    V. El monte Sion, confín del cielo,

    ciudad del gran rey;

    entre sus palacios,

    Dios descuella como un alcázar. R.


    V. Miren: los reyes se aliaron

    para atacarla juntos;

    pero, al verla, quedaron aterrados

    y huyeron despavoridos. R.


    V. Allí los agarró un temblor

    y dolores como de parto;

    como un viento del desierto,

    que destroza las naves de Tarsis. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. No endurezcan hoy su corazón; escuchen la voz del Señor. R.

    Evangelio

    Mt 11, 20-24


    El día del juicio les será más llevadero a Tiro, a Sidón y a Sodoma que a ustedes


    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.


    EN aquel tiempo, se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho la mayor parte de sus milagros, porque no se habían convertido:

    «¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza.

    Pues les digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a ustedes.

    Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo.

    Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy.

    Pues les digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti».


    Palabra del Señor.

    5 min
  • Reflexión lunes 13 de julio de 2026. Que estás haciendo por ti?

    Primera lectura

    Is 1, 10-17


    Lávense, aparten de mi vista sus malas acciones


    Lectura del libro de Isaías.


    OIGAN la palabra del Señor,

    príncipes de Sodoma,

    escucha la enseñanza de nuestro Dios,

    pueblo de Gomorra.

    «¿Qué me importa la abundancia de sus sacrificios?

    —dice el Señor—.

    Estoy harto de holocaustos de carneros,

    de grasa de cebones;

    la sangre de toros, de corderos y chivos

    no me agrada.

    Cuando vienen a visitarme,

    ¿quién pide algo de sus manos

    para que vengan a pisar mis atrios?

    No me traigan más inútiles ofrendas,

    son para mí como incienso detestable.

    Novilunios, sábados y reuniones sagradas:

    no soporto iniquidad y solemne asamblea.

    Sus novilunios y solemnidades

    los detesto;

    se me han vuelto una carga

    que no soporto más.

    Cuando extienden las manos

    me cubro los ojos;

    aunque multipliquen las plegarias,

    no los escucharé.

    Sus manos están llenas de sangre.

    Lávense, purifíquense, aparten de mi vista

    sus malas acciones.

    Dejen de hacer el mal,

    aprendan a hacer el bien.

    Busquen la justicia,

    socorran al oprimido,

    protejan el derecho del huérfano,

    defiendan a la viuda».


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 49, 8-9. 16bc-17. 21 y 23 (R.: 23cd)


    R. Al que sigue buen camino

    le haré ver la salvación de Dios.


    V. No te reprocho tus sacrificios,

    pues siempre están tus holocaustos ante mí.

    Pero no aceptaré un becerro de tu casa,

    ni un cabrito de tus rebaños. R.


    V. ¿Por qué recitas mis preceptos

    y tienes siempre en la boca mi alianza,

    tú que detestas mi enseñanza

    y te echas a la espalda mis mandatos? R.


    V. Esto haces, ¿y me voy a callar?

    ¿Crees que soy como tú?

    Te acusaré, te lo echaré en cara.

    El que me ofrece acción de gracias,

    ese me honra;

    al que sigue buen camino

    le haré ver la salvación de Dios. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,

    porque de ellos es el reino de los cielos. R.

    Evangelio

    Mt 10, 34 — 11, 1


    No he venido a sembrar paz, sino espada


    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.


    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:

    «No piensen que he venido a la tierra a sembrar paz: no he venido a sembrar paz, sino espada. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa.

    El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará.

    El que los recibe a ustedes, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo.

    El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, solo porque es mi discípulo, en verdad les digo que no perderá su recompensa».

    Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.


    Palabra del Señor.

    5 min

About Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

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