Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

By Padre Juan Diego Ruiz Arango.Religion & Spirituality
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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. episodes

  • Reflexión miércoles 28 de mayo de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    Primera lectura

    Hch 17,15.22 - 18,1


    Eso que veneran sin conocerlo se lo anuncio yo


    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.


    EN aquellos días, los que conducían a Pablo lo llevaron hasta Atenas, y se volvieron con el encargo de que Silas y Timoteo se reuniesen con él cuanto antes.

    Pablo, de pie en medio del Areópago, dijo:

    «Atenienses, veo que son en todo extremadamente religiosos. Porque, paseando y contemplando sus monumentos

    sagrados, encontré incluso un altar con esta inscripción: “Al Dios desconocido”.

    Pues eso que venerán sin conocerlo se lo anuncio yo. “El Dios que hizo el mundo y todo lo que contiene”, siendo como es Señor de cielo y tierra, no habita en templos construidos por manos humanas, ni lo sirven manos humanas, como si necesitara de alguien, él que a todos da la vida y el aliento, y todo.

    De uno solo creó el género humano para que habitara la tierra entera, determinando fijamente los tiempos y las fronteras de los lugares que habían de habitar, con el fin de que lo buscasen a él, a ver si, al menos a tientas, lo encontraban; aunque no está lejos de ninguno de nosotros, pues en él vivimos, nos movemos y existimos; así lo han dicho incluso algunos de sus poetas: “Somos estirpe suya”.

    Por tanto, si somos estirpe de Dios, no debemos pensar que la divinidad se parezca a imágenes de oro o de plata o de piedra, esculpidas por la destreza y la fantasía de un hombre. Así pues, pasando por alto aquellos tiempos de ignorancia, Dios anuncia ahora en todas partes a todos los humanos que se conviertan. Porque tiene señalado un día en que juzgará el universo con justicia, por medio del hombre a quien él ha designado; y ha dado a todos la garantía de esto, resucitándolo de entre los muertos».

    Al oír «resurrección de entre los muertos», unos lo tomaban a broma, otros dijeron:

    «De esto te oiremos hablar en otra ocasión».

    Así salió Pablo de en medio de ellos. Algunos se le juntaron y creyeron, entre ellos Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos más con ellos.

    Después de esto, dejó Atenas y se fue a Corinto.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 148,1-2. 11-12.13.14


    R. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.


    O bien:


    R. Aleluya


    V. Alaben al Señor en el cielo,

    alaben al Señor en lo alto.

    Alábenlo todos sus ángeles;

    alábenlo todos sus ejércitos. R.


    V. Reyes del orbe y todos los pueblos,

    príncipes y jueces del mundo,

    los jóvenes y también las doncellas,

    los ancianos junto con los niños. R.


    V. Alaben el nombre del Señor,

    el único nombre sublime.

    Su majestad sobre el cielo y la tierra. R.


    V. Él acrece el vigor de su pueblo.

    Alabanza de todos sus fieles,

    de Israel, su pueblo escogido. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.


    V. Le pediré al Padre que les dé otro Paráclito, que esté siempre con ustedes. R.

    Evangelio

    Jn 16,12-15


    El Espíritu de la verdad los guiará hasta la verdad plena


    Lectura del santo Evangelio según san Juan.


    EN aquellos días, dijo Jesús a sus discípulos:

    «Muchas cosas me quedan por decirles, pero no pueden cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, los guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y les comunicará lo que está por venir.

    Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.

    Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso les he dicho que recibirá y tomará de lo mío y se lo anunciará».


    Palabra del Señor.

    7 min
  • Reflexión martes 27 de mayo de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    Primera lectura

    Hch 16,22-34


    Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia


    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.


    EN aquellos días, la plebe de Filipos se amotinó contra Pablo y Silas, y los magistrados ordenaron que les arrancaran los vestidos y que los azotaran con varas; después de molerlos a palos, los metieron en la cárcel, encargando al carcelero que los vigilara bien; según la orden recibida, él los cogió, los metió en la mazmorra y les sujetó los pies en el cepo.

    A eso de media noche, Pablo y Silas oraban cantando himnos a Dios. Los presos los escuchaban. De repente, vino un terremoto tan violento que temblaron los cimientos de la cárcel. Al momento se abrieron todas las puertas, y a todos se les soltaron las cadenas. El carcelero se despertó y, al ver las puertas de la cárcel de par en par, sacó la espada para suicidarse, imaginando que los presos se habían fugado. Pero Pablo lo llamó a gritos, diciendo:

    «No te hagas daño alguno, que estamos todos aquí».

    El carcelero pidió una lámpara, saltó dentro, y se echó temblando a los pies de Pablo y Silas; los sacó y les preguntó: «Señores, ¿qué tengo que hacer para salvarme?».

    Le contestaron:

    «Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia».

    Y le explicaron la palabra del Señor, a él y a todos los de su casa.

    A aquellas horas de la noche, el carcelero los tomó consigo, les lavó las heridas, y se bautizó enseguida con todos los suyos; los subió a su casa, les preparó la mesa, y celebraron una fiesta de familia por haber creído en Dios.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 138(137),1-2a. 2bc y 3.7cd y 8bc (R. 7cd)


    R. Tu derecha me salva, Señor.


    O bien:


    R. Aleluya


    V. Te doy gracias, Señor, de todo corazón,

    porque escuchaste las palabras de mi boca;

    delante de los ángeles tañeré para ti;

    me postraré hacia tu santuario. R.


    V. Daré gracias a tu nombre:

    por tu misericordia y tu lealtad,

    porque tu promesa supera tu fama.

    Cuando te invoqué, me escuchaste,

    acreciste el valor en mi alma. R.


    V. Tu derecha me salva.

    El Señor completará sus favores conmigo.

    Señor, tu misericordia es eterna,

    no abandones la obra de tus manos. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.


    V. Les enviaré el Espíritu de la verdad -dice el Señor-; él los guiará hasta la verdad plena. R.

    Evangelio

    Jn 16,5-11


    Si no me voy, no vendrá a ustedes el Paráclito


    Lectura del santo Evangelio según san Juan.


    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    «Ahora me voy al que me envió, y ninguno de ustedes me pregunta: “¿Adónde vas?”. Sino que, por haberles dicho esto, la tristeza les ha llenado el corazón. Sin embargo, les digo la verdad: les conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a ustedes el Paráclito. En cambio, si me voy, se lo enviaré.

    Y cuando venga, dejará convicto al mundo acerca de un pecado, de una justicia y de una condena. De un pecado, porque no creen en mí; de una justicia, porque me voy al Padre, y no me verán; de una condena, porque el príncipe de este mundo está condenado».


    Palabra del Señor.

    7 min
  • Reflexión lunes 26 de mayo de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    Primera lectura

    Hch 16,10b-15


    El Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo


    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.


    NOS hicimos a la mar en Tróade y pusimos rumbo hacia Samotracia; al día siguiente salimos para Neápolis y de allí para Filipos, primera ciudad del distrito de Macedonia y colonia romana. Allí nos detuvimos unos días.

    El sábado salimos de la ciudad y fuimos a un sitio junto al río, donde pensábamos que había un lugar de oración; nos sentamos y trabamos conversación con las mujeres que habían acudido. Una de ellas, que se llamaba Lidia, natural de Tiatira, vendedora de púrpura, que adoraba al verdadero Dios, estaba escuchando; y el Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo.

    Se bautizó con toda su familia y nos invitó:

    «Si están convencidos de que creo en el Señor, vengan a hospedarse en mi casa».

    Y nos obligó a aceptar.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 149,1-2.3-4.5-6a y 9b (R. 4a)


    R. El Señor ama a su pueblo.


    O bien:


    R. Aleluya


    V. Canten al Señor un cántico nuevo,

    resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;

    que se alegre Israel por su Creador,

    los hijos de Sion por su Rey. R.


    V. Alaben su nombre con danzas,

    cántenle con tambores y cítaras;

    porque el Señor ama a su pueblo

    y adorna con la victoria a los humildes. R.


    V. Que los fieles festejen su gloria

    y canten jubilosos en filas:

    con vítores a Dios en la boca.

    Es un honor para todos sus fieles R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.


    V. El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí -dice el Señor-; y ustedes darán testimonio. R.

    Evangelio

    Jn 15,26 - 16,4a


    El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí


    Lectura del santo Evangelio según san Juan.


    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    «Cuando venga el Paráclito, que les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también ustedes darán testimonio, porque desde el principio están conmigo.

    Les he hablado de esto, para que no se escandalicen. Los excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora

    cuando el que les dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí.

    Les he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, se acuerden de que yo se lo había dicho».


    Palabra del Señor.

    8 min
  • Reflexión Domingo 25 de mayo de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    Primera lectura

    Hch 15,1-2.22-29


    Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponerles más cargas que las indispensables.


    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles


    EN aquellos días, unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban conforme al uso de Moisés, no podían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; y se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más de entre ellos subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre esta controversia.

    Entonces los apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron elegir a algunos de ellos para mandarlos a Antioquía

    con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas llamado Barsabás y a Silas, miembros eminentes entre los hermanos, y enviaron por medio de ellos esta carta:

    «Los apóstoles y los presbíteros hermanos saludan a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia provenientes de la gentilidad. Habiéndonos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, los han alborotado con sus palabras, desconcertando

    sus ánimos, hemos decidido, por unanimidad, elegir a algunos y enviárselos con nuestros queridos Bernabé y Pablo, hombres que han entregado su vida al nombre de nuestro Señor Jesucristo. Les mandamos, pues, a Silas y a Judas, que les referirán de palabra lo que sigue: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponerles más cargas que las indispensables: que se abstengan de carne sacrificada a los ídolos, de sangre, de animales estrangulados y de uniones ilegítimas. Harán bien en apartarse de todo esto. Saludos».


    Palabra de Dios


    Salmo

    Sal 67(66),2-3.5. 6 y 8


    R. Oh, Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.


    V. Que Dios tenga piedad y nos bendiga,

    ilumine su rostro sobre nosotros;

    conozca la tierra tus caminos,

    todos los pueblos tu salvación. R.


    V. Que canten de alegría las naciones,

    porque riges el mundo con justicia

    y gobiernas las naciones de la tierra. R.


    V. Oh, Dios, que te alaben los pueblos,

    que todos los pueblos te alaben.

    Que Dios nos bendiga; que le teman

    todos los confines de la tierra. R.



    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.

    V. El que me ama guardará mi palabra -dice el Señor-, y mi Padre lo amará, y vendremos a él. R.


    Evangelio

    Jn 14,23-29


    El Espíritu Santo les irá recordando todo lo que les he dicho


    Lectura del santo Evangelio según san Juan.


    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.

    El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que están oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.

    Les he hablado de esto ahora que estoy a su lado, pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien se lo enseñe todo y les vaya recordando todo lo que les he dicho.

    La paz les dejo, mi paz les doy; no se la doy yo como la da el mundo. Que no se turbe su corazón ni se acobarde. Me han oído decir: “Me voy y vuelvo al lado de ustedes”. Si me amaran, se alegrarían de que vaya al Padre, porque el Padre es mayor que yo. Se lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda crean».


    Palabra del Señor.

    7 min
  • Reflexión sábado 24 de mayo de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    Primera lectura

    Hch 16, 1-10


    Pasa a Macedonia y ayúdanos


    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.


    EN aquellos días, Pablo llegó a Derbe y luego a Listra. Había allí un discípulo que se llamaba Timoteo, hijo de una judía creyente, pero de padre griego. Los hermanos de Listra y de Iconio daban buenos informes de él. Pablo quiso que fuera con él y, puesto que todos sabían que su padre era griego, por consideración a los judíos de la región, lo tomó y lo hizo circuncidar.

    Al pasar por las ciudades, comunicaban las decisiones de los apóstoles y presbíteros de Jerusalén, para que las observasen. Las Iglesias se robustecían en la fe y crecían en número de día en día.

    Atravesaron Frigia y la región de Galacia, al haberles impedido el Espíritu Santo anunciar la palabra en Asia. Al llegar cerca de Misia, intentaron entrar en Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo consintió. Entonces dejaron Misia a un lado y bajaron a Tróade.

    Aquella noche Pablo tuvo una visión: se le apareció un macedonio, de pie, que le rogaba: «Pasa a Macedonia y ayúdanos».

    Apenas tuvo la visión, inmediatamente tratamos de salir para Macedonia, seguros de que Dios nos llamaba a predicarles el Evangelio.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 100 (99), 1b-2. 3. 5. (R. 2a)


    R. Aclama al Señor, tierra entera.


    O bien:


    R. Aleluya


    V. Aclama al Señor, tierra entera,

    sirvan al Señor con alegría,

    entren en su presencia con vítores. R.


    V. Sepan que el Señor es Dios:

    que él nos hizo y somos suyos,

    su pueblo y ovejas de su rebaño. R.


    V. El Señor es bueno,

    su misericordia es eterna,

    su fidelidad por todas las edades. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.


    V. Si han resucitado con Cristo, busquen los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. R.

    Evangelio

    Jn 15, 18-21


    No son del mundo, sino que yo los he escogido sacándolos del mundo


    Lectura del santo Evangelio según san Juan.


    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    «Si el mundo los odia, sepan que me han odiado a mí antes que a ustedes.

    Si fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya, pero como no son del mundo, sino que yo los he escogido sacándolos del mundo, por eso el mundo los odia.

    Recuerden lo que les dije: “No es el siervo más que su amo”. Si a mí me han perseguido, también a ustedes les perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la de ustedes.

    Y todo eso lo harán con ustedes a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió».


    Palabra del Señor.

    7 min
  • Reflexión viernes 23 de mayo de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    Primera lectura

    Hch 15, 22-31


    Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponerles más cargas que las indispensables


    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles


    EN aquellos días, los apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron elegir a algunos de ellos para mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas, llamado Barsabás, y a Silas, miembros eminentes entre los hermanos, y enviaron por medio de ellos esta carta:

    «Los apóstoles y los presbíteros hermanos saludan a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia provenientes de la gentilidad. Habiéndonos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, los han alborotado con sus palabras, desconcertando sus ánimos, hemos decidido, por unanimidad, elegir a algunos y enviárselos con nuestros queridos Bernabé y Pablo, hombres que han entregado su vida al nombre de nuestro Señor Jesucristo. Les mandamos, pues, a Silas y a Judas, que les referirán de palabra lo que sigue: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponerles más cargas que las indispensables: que se abstengan de carne sacrificada a los ídolos, de sangre, de animales estrangulados y de uniones ilegítimas. Harán bien en apartarse de todo esto. Saludos».

    Los despidieron, y ellos bajaron a Antioquía, donde reunieron a la comunidad y entregaron la carta. Al leerla, se alegraron mucho por aquellas palabras alentadoras.


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 57 (56), 8-9. 10-11. 12 (R. 10a)


    R. Te daré gracias ante los pueblos, Señor.


    O bien:


    R. Aleluya


    V. Mi corazón está firme, Dios mío,

    mi corazón está firme.

    Voy a cantar y a tocar:

    despierta, gloria mía;

    despierten, cítara y arpa;

    despertaré a la aurora. R.


    V. Te daré gracias ante los pueblos, Señor;

    tocaré para ti ante las naciones:

    por tu bondad, que es más grande que los cielos;

    por tu fidelidad, que alcanza las nubes.

    Elévate sobre el cielo, Dios mío,

    y llene la tierra tu gloria. R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.


    V. A ustedes los llamo amigos -dice el Señor-, porque todo lo que he oído a mi Padre se lo he dado a conocer. R.

    Evangelio

    Jn 15, 12-17


    Esto les mando: que se amen unos a otros


    Lectura del santo Evangelio según san Juan.


    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    «Este es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo los he amado.

    Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.

    Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.

    Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a ustedes los llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre se lo he dado a conocer.

    No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los he elegido y los he destinado para que vayan y den fruto, y su fruto permanezca.

    De modo que lo que pidan al Padre en mi nombre se lo dé. Esto les mando: que se amen unos a otros».


    Palabra del Señor.

    8 min
  • Reflexión jueves 22 de marzo de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.

    Primera lectura

    Hch 15,7-21


    A mi parecer, no hay que molestar a los gentiles que se convierten a Dios


    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.


    EN aquellos días, después de una larga discusión, se levantó Pedro y dijo a los apóstoles y a los presbíteros:

    «Hermanos, ustedes saben que, desde los primeros días, Dios me escogió entre ustedes para que los gentiles oyeran de mi boca la palabra del Evangelio, y creyeran. Y Dios, que penetra los corazones, ha dado testimonio a favor de ellos dándoles el Espíritu Santo igual que a nosotros. No hizo distinción entre ellos y nosotros, pues ha purificado sus corazones con la fe. ¿Por qué, pues, ahora intentan tentar a Dios, queriendo poner sobre el cuello de esos discípulos un yugo que ni nosotros ni nuestros padres hemos podido soportar? No; creemos que lo mismo ellos que nosotros nos salvamos por la gracia del Señor Jesús».

    Toda la asamblea hizo silencio para escuchar a Bernabé y Pablo, que les contaron los signos y prodigios que Dios había hecho por medio de ellos entre los gentiles. Cuando terminaron de hablar, Santiago tomó la palabra y dijo:

    «Escúchenme, hermanos: Simón ha contado cómo Dios por primera vez se ha dignado escoger para su nombre un pueblo de entre los gentiles. Con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito:

    “Después de esto volveré

    y levantaré de nuevo la choza caída de David;

    levantaré sus ruinas y la pondré en pie,

    para que los demás hombres busquen al Señor,

    y todos los gentiles sobre los que ha sido invocado

    mi nombre:

    lo dice el Señor, el que hace que esto sea conocido desde

    antiguo”.

    Por eso, a mi parecer, no hay que molestar a los gentiles que se convierten a Dios; basta escribirles que se abstengan de la contaminación de los ídolos, de las uniones ilegítimas, de animales estrangulados y de la sangre. Porque desde tiempos antiguos Moisés tiene en cada ciudad quienes lo predican, ya que es leído cada sábado en las sinagogas».


    Palabra de Dios.

    Salmo

    Sal 96(95),1-2a.2b-3.10 (R. cf. 3)


    R. Cuenten las maravillas del Señor a todas las naciones.


    O bien:


    R. Aleluya


    V. Canten al Señor un cántico nuevo,

    canten al Señor, toda la tierra;

    canten al Señor, bendigan su nombre. R.


    V. Proclamen día tras día su victoria.

    Cuenten a los pueblos su gloria,

    sus maravillas a todas las naciones. R.


    V. Digan a los pueblos: «El Señor es rey:

    él afianzó el orbe, y no se moverá;

    él gobierna a los pueblos rectamente». R.

    Aclamación

    R. Aleluya, aleluya, aleluya.


    V. Mis ovejas escuchan mi voz -dice el Señor-, y yo las conozco, y ellas me siguen. R.

    Evangelio

    Jn 15,9-11


    Permanezcan en mi amor para que su alegría llegue a plenitud


    Lectura del santo Evangelio según san Juan.


    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

    «Como el Padre me ha amado, así los he amado yo; permanezcan en mi amor.

    Si guardan mis mandamientos, permanecerán en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

    Les he hablado de esto para que mi alegría esté en ustedes, y su alegría llegue a plenitud».


    Palabra del Señor.

    8 min
  • Reflexión miércoles 21 de mayo de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hch 15, 1-6
    Se decidió que subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre esta controversia
    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
    EN aquellos días, unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban conforme al uso de Moisés, no podían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; y se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más de entre ellos subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre esta controversia. Ellos, pues, enviados por la Iglesia provistos de lo necesario, atravesaron Fenicia y Samaría, contando cómo se convertían los gentiles, con lo que causaron gran alegría a todos los hermanos. Al llegar a Jerusalén, fueron acogidos por la Iglesia, los apóstoles y los presbíteros; ellos contaron lo que Dios había hecho con ellos.
    Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían abrazado la fe, se levantaron, diciendo:
    «Es necesario circuncidarlos y ordenarles que guarden la ley de Moisés».
    Los apóstoles y los presbíteros se reunieron a examinar el asunto.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 122 (121), 1-2. 3-4a. 4b-5 (R. cf. 1)
    R. Vamos alegres a la casa del Señor.
    O bien:
    R. Aleluya
    V. ¡Qué alegría cuando me dijeron:
    «Vamos a la casa del Señor»!
    Ya están pisando nuestros pies
    tus umbrales, Jerusalén. R.
    V. Jerusalén está fundada
    como ciudad bien compacta.
    Allá suben las tribus,
    las tribus del Señor. R.
    V. Según la costumbre de Israel,
    a celebrar el nombre del Señor;
    en ella están los tribunales de justicia,
    en el palacio de David. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Permanezcan en mí, y yo en ustedes -dice el Señor-; el que permanece en mí da fruto abundante. R.
    Evangelio
    Jn 15, 1-8
    El que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.
    Ustedes ya están limpios por la palabra que les he hablado; permanezcan en mí, y yo en ustedes.
    Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí.
    Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no pueden hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.
    Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que desean, y se realizará.
    Con esto recibe gloria mi Padre, con que den fruto abundante; así serán discípulos míos».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión martes 20 de mayo de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hch 14,19-28
    Contaron a la Iglesia lo que Dios habia hecho por medio de ellos
    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
    EN aquellos días, llegaron unos judíos de Antioquía y de Iconio y se ganaron a la gente; apedrearon a Pablo y lo arrastraron fuera de la ciudad, dándole ya por muerto. Entonces lo rodearon los discípulos; él se levantó y volvió a la ciudad.
    Al día siguiente, salió con Bernabé para Derbe. Después de predicar el Evangelio en aquella ciudad y de ganar bastantes discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, animando a los discípulos y exhortándolos a perseverar en la fe, diciéndoles que hay que pasar por muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios.
    En cada Iglesia designaban presbíteros, oraban, ayunaban y los encomendaban al Señor, en quien habían creído. Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Y después de predicar la Palabra en Perge, bajaron a Atalía y allí se embarcaron para Antioquía, de donde los habían encomendado a la gracia de Dios para la misión que acababan de cumplir. Al llegar, reunieron a la Iglesia, les contaron lo que Dios había hecho por medio de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe. Se quedaron allí bastante tiempo con los discípulos.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 145(144),10.11-12. 13ab.21 (R. 126[125],5)
    R. Tus amigos, Señor, proclaman la gloria de tu reinado.
    O bien:
    R. Aleluya
    V. Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
    que te bendigan tus fieles.
    Que proclamen la gloria de tu reinado,
    que hablen de tus hazañas. R.
    V. Explicando tus hazañas a los hombres,
    la gloria y majestad de tu reinado.
    Tu reinado es un reinado perpetuo,
    tu gobierno va de edad en edad. R.
    V. Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,
    todo viviente bendiga su santo nombre
    por siempre jamás. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Era necesario que el Mesías padeciera y resucitara de entre los muertos; y entrara así en su gloria. R.
    Evangelio
    Jn 14,27-31a
    Mi paz les doy
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «La paz les dejo, mi paz les doy; no se la doy yo como la da el mundo. Que no se turbe su corazón ni se acobarde. Me han oído decir: “Me voy y vuelvo al lado de ustedes”. Si me amaran, se alegrarían de que vaya al Padre, porque el Padre es mayor que yo. Se lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda crean.
    Ya no hablaré mucho con ustedes, pues se acerca el príncipe de este mundo; no es que él tenga poder sobre mí, pero es necesario que el mundo comprenda que yo amo al Padre, y que, como el Padre me ha ordenado, así actúo».
    Palabra del Señor.
    7 min
  • Reflexión lunes 19 de mayo de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hch 14,5-18
    Les anunciamos esta Buena Noticia: que dejen los ídolos vanos y se conviertan al Dios vivo
    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
    EN aquellos días, cuando en Iconio se produjeron conatos de violencia de parte de los gentiles y de los judíos, con sus autoridades, para maltratar a Pablo y Bernabé y apedrearlos; al darse cuenta de la situación, huyeron a las ciudades de Licaonia, a Listra y Derbe y alrededores, donde se pusieron a predicar el Evangelio.
    Había en Listra, sentado, un hombre impedido de pies; cojo desde el seno de su madre, nunca había podido andar. Estaba escuchando las palabras de Pablo, y este, fijando en él la vista y viendo que tenía una fe capaz de obtener la salud, le dijo en voz alta:
    «Levántate, ponte derecho sobre tus pies».
    El hombre dio un salto y echó a andar. Al ver lo que Pablo había hecho, el gentío exclamó en la lengua de Licaonia:
    «Los dioses en figura de hombres han bajado a visitarnos».
    A Bernabé lo llamaban Zeus, y a Pablo, Hermes, porque se encargaba de hablar. El sacerdote del templo de Zeus que estaba a la entrada de la ciudad trajo a las puertas toros y guirnaldas y, con la gente, quería ofrecerles un sacrificio.
    Al oírlo los apóstoles Bernabé y Pablo, se rasgaron el manto e irrumpieron por medio del gentío, gritando y diciendo:
    «Hombres, ¿qué hacen ustedes? También nosotros somos humanos de la misma condición de ustedes; les anunciamos esta Buena Noticia: que dejen los ídolos vanos y se conviertan al Dios vivo “que hizo el cielo, la tierra y el mar y todo lo que contienen”. En las generaciones pasadas, permitió que cada pueblo anduviera por su camino; aunque no ha dejado de dar testimonio de sí mismo con sus beneficios, mandándoles desde el cielo la lluvia y las cosechas a sus tiempos, dándoles comida y alegría en abundancia».
    Con estas palabras, a duras penas disuadieron al gentío de que les ofrecieran un sacrificio.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 115(113b),1-2.3-4.15-16 (R. 1)
    R. No a nosotros, Señor, sino a tu nombre da la gracia.
    O bien:
    R. Aleluya
    V. No a nosotros, Señor, no a nosotros,
    sino a tu nombre da la gloria,
    por tu bondad, por tu lealtad.
    ¿Por qué han de decir las naciones:
    «Dónde está su Dios»? R.
    V. Nuestro Dios está en el cielo,
    lo que quiere lo hace.
    Sus ídolos, en cambio, son plata y oro,
    hechura de manos humanas. R.
    V. Benditos sean del Señor,
    que hizo el cielo y la tierra.
    El cielo pertenece al Señor,
    la tierra se les ha dado a los hombres. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. El Espíritu Santo será quien se lo enseñe todo a ustedes y les vaya recordando todo lo que les he dicho. R.
    Evangelio
    Jn 14,21-26
    El Paráclito, que enviará el Padre, será quien se lo enseñe todo
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».
    Le dijo Judas, no el Iscariote:
    «Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?».
    Respondió Jesús y le dijo:
    «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.
    El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que están oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
    Les he hablado de esto ahora que estoy a su lado, pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien se lo enseñe todo y les vaya recordando todo lo que les he dicho».
    Palabra del Señor.
    7 min

About Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

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