Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

By Padre Juan Diego Ruiz Arango.Religion & Spirituality
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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. episodes

  • Reflexión Domingo 18 de mayo de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hch 14,21b-27
    Contaron a la Iglesia lo que Dios había hecho por medio de ellos
    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
    EN aquellos días, Pablo y Bernabé volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, animando a los discípulos y exhortándolos a perseverar en la fe, diciéndoles que hay que pasar por muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios.
    En cada Iglesia designaban presbíteros, oraban, ayunaban y los encomendaban al Señor, en quien habían creído. Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Y después de predicar la Palabra en Perge, bajaron a Atalía y allí se embarcaron para Antioquía, de donde los habían encomendado a la gracia de Dios para la misión que acababan de cumplir.
    Al llegar, reunieron a la Iglesia, les contaron lo que Dios había hecho por medio de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 145(144),8-9.10. 11-12.13ab (R. cf. 1b)
    R. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.
    O bien:
    R. Aleluya.
    V. El Señor es clemente y misericordioso,
    lento a la cólera y rico en piedad;
    el Señor es bueno con todos,
    es cariñoso con todas sus criaturas. R.
    V. Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
    que te bendigan tus fieles.
    Que proclamen la gloria de tu reinado,
    que hablen de tus hazañas. R.
    V. Explicando tus hazañas a los hombres,
    la gloria y majestad de tu reinado.
    Tu reinado es un reinado perpetuo,
    tu gobierno va de edad en edad. R.
    Segunda lectura
    Ap 21,1-5a
    Dios enjugará toda lágrima de sus ojos
    Lectura del libro del Apocalipsis.
    YO, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, pues el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar ya no existe.
    Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén que descendía del cielo, de parte de Dios, preparada como una esposa que se ha adornado para su esposo.
    Y oí una gran voz desde el trono que decía:
    «He aquí la morada de Dios entre los hombres, y morará entre ellos, y ellos serán su pueblo, y el “Dios con ellos” será su Dios».
    Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni duelo, ni llanto ni dolor, porque lo primero ha desaparecido.
    Y dijo el que está sentado en el trono:
    «Mira, hago nuevas todas las cosas».
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Les doy un mandamiento nuevo-dice el Señor-: que se amen unos a otros, como yo los he amado. R.
    Evangelio
    Jn 13,31-33a.34-35
    Les doy un mandamiento nuevo que se amen unos a otros
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    CUANDO salió Judas del cenáculo, dijo Jesús:
    «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijitos, me queda poco de estar con ustedes.
    Les doy un mandamiento nuevo: que se amen unos a otros; como yo los he amado, ámense también unos a otros. En esto conocerán todos que son discípulos míos: si se aman unos a otros».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión sábado 17 de mayo de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hch 13,44-52
    Sepan que nos dedicamos a los gentiles
    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
    EL sábado siguiente, casi toda la ciudad acudió a oír la palabra del Señor. Al ver el gentío, los judíos se llenaron de envidia y respondían con blasfemias a las palabras de Pablo.
    Entonces Pablo y Bernabé dijeron con toda valentía:
    «Teníamos que anunciarles primero a ustedes la palabra de Dios; pero como la rechazan y no se consideran dignos de la vida eterna, sepan que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: “Yo te he puesto como luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el confín de la tierra”».
    Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y creyeron los que estaban destinados a la vida eterna.
    La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. Pero los judíos incitaron a las señoras distinguidas, adoradoras de Dios, y a los principales de la ciudad, provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron de su territorio.
    Estos sacudieron el polvo de los pies contra ellos y se fueron a Iconio. Los discípulos, por su parte, quedaban llenos de alegría y de Espíritu Santo.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 98(97),1.2-3ab.3cd-4 (R. 3cd)
    R. Los confines de la tierra han contempladon la salvación de nuestro Dios.
    O bien:
    R. Aleluya
    V. Canten al Señor un cántico nuevo,
    porque ha hecho maravillas.
    Su diestra le ha dado la victoria,
    su santo brazo. R.
    V. El Señor da a conocer su salvación,
    revela a las naciones su justicia.
    Se acordó de su misericordia y su fidelidad
    en favor de la casa de Israel. R.
    V. Los confines de la tierra han contemplado
    la salvación de nuestro Dios.
    Aclama al Señor, tierra entera;
    griten, vitoreen, toquen. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Si permanecen en mi palabra -dice el Señor-, serán de verdad discípulos míos, y conocerán la verdad. R.
    Evangelio
    Jn 14,7-14
    Quien me ha visto a mí ha visto el Padre
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre. Ahora ya lo conocen y lo han visto».
    Felipe le dice:
    «Señor, muéstranos al Padre y nos basta».
    Jesús le replica:
    «Hace tanto que estoy con ustedes, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo les digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, crean a las obras.
    En verdad, en verdad les digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre. Y lo que pidan en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me piden algo en mi nombre, yo lo haré».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión viernes 16 de mayo de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hch 13,26-33
    Dios ha cumplido su promesa resucitando a Jesús
    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
    EN aquellos días, cuando llegó Pablo a Antioquía de Pisidia, decía en la sinagoga:
    «Hermanos, hijos del linaje de Abrahán y todos ustedes los que temen a Dios: a nosotros se nos ha enviado esta palabra de salvación. En efecto, los habitantes de Jerusalén y sus autoridades no reconocieron a Jesús ni entendieron las palabras
    de los profetas que se leen los sábados, pero las cumplieron al condenarlo. Y, aunque no encontraron nada que mereciera la muerte, le pidieron a Pilato que lo mandara ejecutar. Y, cuando cumplieron todo lo que estaba escrito de él, lo bajaron del madero y lo enterraron. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos. Durante muchos días, se apareció a los que habían subido con él de Galilea a Jerusalén, y ellos son ahora sus testigos ante el pueblo. También nosotros les anunciamos la Buena Noticia de que la promesa que Dios hizo a nuestros padres, nos la ha cumplido a nosotros, sus hijos, resucitando a Jesús. Así está escrito en el salmo segundo:
    “Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy”».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 2,6-7.8-9.10-11 (R. Mt 16,16b)
    R. Tú eres mi hijo: yo te he engendrado hoy.
    O bien:
    R. Aleluya
    V. «Yo mismo he establecido a mi Rey
    en Sion, mi monte santo».
    Voy a proclamar el decreto del Señor;
    él me ha dicho: «Tú eres mi hijo:
    yo te he engendrado hoy. R.
    V. Pídemelo:
    te daré en herencia las naciones;
    en posesión, los confines de la tierra:
    los gobernarás con cetro de hierro,
    los quebrarás como jarro de loza». R.
    V. Y ahora, reyes, sean sensatos;
    escarmienten, los que rigen la tierra:
    sirvan al Señor con temor,
    ríndanle homenaje temblando. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Yo soy el camino y la verdad y la vida -dice el Señor-; nadie va al Padre sino por mí. R.
    Evangelio
    Jn 14,1-6
    Yo soy el camino y la verdad y la vida
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «No se turbe su corazón, crean en Dios y crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, se lo habría dicho, porque me voy a prepararles un lugar. Cuando vaya y les prepare un lugar, volveré y los llevaré conmigo, para que donde estoy yo estén también ustedes. Y adonde yo voy, ya saben el camino».
    Tomás le dice:
    «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
    Jesús le responde:
    «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión jueves 15 de mayo de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hch 13,13-25
    Dios sacó de la descendencia de David un salvador: Jesús
    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
    PABLO y sus compañeros se hicieron a la mar en Pafos y llegaron a Perge de Panfilia. Juan los dejó y se volvió a Jerusalén; ellos, en cambio, continuaron y desde Perge llegaron a Antioquía de Pisidia. El sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento. Acabada la lectura de la Ley y de los Profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron a unos que les dijeran:
    «Hermanos, si tienen una palabra de exhortación para el pueblo, hablen».
    Pablo se puso en pie y, haciendo seña con la mano de que se callaran, dijo:
    «Israelitas y los que temen a Dios, escuchen: El Dios de este pueblo, Israel, eligió a nuestros padres y multiplicó al pueblo cuando vivían como forasteros en Egipto. Los sacó de allí con brazo poderoso; unos cuarenta años “los cuidó en el desierto”, “aniquiló siete naciones en la tierra de Canaán y les dio en herencia” su territorio; todo ello en el espacio de unos cuatrocientos cincuenta años. Luego les dio jueces hasta el profeta Samuel. Después pidieron un rey, y Dios les dio a Saúl, hijo de Quis, de la tribu de Benjamín, durante cuarenta años. Lo depuso y les suscitó como rey a David, en favor del cual dio testimonio, diciendo: “Encontré a David”, hijo de Jesé, “hombre conforme a mi corazón, que cumplirá todos mis preceptos”.
    Según lo prometido, Dios sacó de su descendencia un salvador para Israel: Jesús. Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión antes de que llegara Jesús; y, cuando Juan estaba para concluir el curso de su vida, decía: “Yo no soy quien ustedes piensen, pero, miren, viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias de los pies”».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 89(88),2-3.21-22.25 y 27 (R. cf. 18[17],51)
    R. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.
    O bien:
    R. Aleluya
    V. Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
    anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
    Porque dijiste: «La misericordia es un edificio eterno»,
    más que el cielo has afianzado tu fidelidad. R.
    V. Encontré a David, mi siervo,
    y lo he ungido con óleo sagrado;
    para que mi mano esté siempre con él
    y mi brazo lo haga valeroso. R.
    V. Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán,
    por mi nombre crecerá su poder.
    Él me invocará: «Tú eres mi padre,
    mi Dios, mi Roca salvadora». R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Jesucristo, eres el testigo fiel, el primogénito de entre los muertos; nos amaste y nos has librado de nuestros pecados
    con tu sangre. R.
    Evangelio
    Jn 13,16-20
    El que recibe a quien yo envíe me recibe a mí
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    CUANDO Jesús terminó de lavar los pies a sus discípulos les dijo:
    «En verdad, en verdad les digo: el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que saben esto, dichosos ustedes si lo ponen en práctica. No lo digo por todos ustedes; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: “El que compartía mi pan me ha traicionado”. Se lo digo ahora a ustedes, antes de que suceda, para que cuando suceda crean que yo soy.
    En verdad, en verdad les digo: el que recibe a quien yo envíe me recibe a mí; y el que me recibe a mí recibe al que me ha enviado».
    Palabra del Señor.
    6 min
  • Reflexión miércoles 14 de mayo de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hch 1, 15-17. 20-26
    Le tocó a Matías, y lo asociaron a los once apóstoles
    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
    EN de aquellos días, Pedro se puso en pie en medio de los hermanos (había reunidas unas ciento veinte personas) y dijo:
    «Hermanos, tenía que cumplirse lo que el Espíritu Santo, por boca de David, había predicho, en la Escritura, acerca de Judas, el que hizo de guía de los que arrestaron a Jesús, pues era de nuestro grupo y le cupo en suerte compartir este ministerio.
    Y es que en el libro de los Salmos está escrito: “Que su morada quede desierta, y que nadie habite en ella”, y también: “Que su cargo lo ocupe otro”.
    Es necesario, por tanto, que uno de los que nos acompañaron todo el tiempo en que convivió con nosotros el Señor Jesús, comenzando en el bautismo de Juan hasta el día en que nos fue quitado y llevado al cielo, se asocie a nosotros como testigo de su resurrección».
    Propusieron dos: José, llamado Barsabá, de sobrenombre Justo, y Matías. Y rezando, dijeron:
    «Señor, tú que penetras el corazón de todos, muéstranos a cuál de los dos has elegido para que ocupe el puesto de este ministerio y apostolado, del que ha prevaricado Judas para marcharse a su propio puesto».
    Les repartieron suertes, le tocó a Matías, y lo asociaron a los once apóstoles.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 112, 1-2. 3-4. 5-6. 7-8 (R.: cf. 8)
    R. El Señor lo sentó con los príncipes de su pueblo.
    O bien:
    R. Aleluya
    V. Alaben, siervos del Señor,
    alaben el nombre del Señor.
    Bendito sea el nombre del Señor,
    ahora y por siempre. R.
    V. De la salida del sol hasta su ocaso,
    alabado sea el nombre del Señor.
    El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
    su gloria sobre los cielos. R.
    V. ¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
    que habita en las alturas
    y se abaja para mirar
    al cielo y a la tierra? R.
    V. Levanta del polvo al desvalido,
    alza de la basura al pobre,
    para sentarlo con los príncipes,
    los príncipes de su pueblo. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Yo los he elegido del mundo —dice el Señor—, para que vayan y den fruto, y su fruto permanezca. R.
    Evangelio
    Jn 15, 9-17
    No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los he elegido
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «Como el Padre me ha amado, así los he amado yo; permanezcan en mi amor.
    Si guardan mis mandamientos, permanecerán en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
    Les he hablado de esto para que mi alegría esté en ustedes, y su alegría llegue a plenitud.
    Este es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo los he amado.
    Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
    Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.
    Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a ustedes los llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre se lo he dado a conocer.
    No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los he elegido y los he destinado para que vayan y den fruto, y su fruto permanezca.
    De modo que lo que pidan al Padre en mi nombre se lo dé. Esto les mando: que se amen unos a otros».
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión martes 13 de mayo de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hch 11,19-26
    Se pusieron a hablar a los griegos, anunciándoles la Buena Nueva del Señor Jesús
    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
    EN aquellos días, los que se habían dispersado en la persecución provocada por lo de Esteban llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin predicar la palabra más que a los judíos. Pero algunos, naturales de Chipre y de Cirene, al llegar a Antioquía, se pusieron a hablar también a los griegos, anunciándoles la Buena Nueva del Señor Jesús. Como la mano del Señor estaba con ellos, gran número creyó y se convirtió al Señor.
    Llegó la noticia a oídos de la Iglesia de Jerusalén, y enviaron a Bernabé a Antioquía; al llegar y ver la acción de la gracia de Dios, se alegró y exhortaba a todos a seguir unidos al Señor con todo empeño, porque era un hombre bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe. Y una multitud considerable se adhirió al Señor.
    Bernabé salió para Tarso en busca de Saulo; cuando lo encontró, se lo llevó a Antioquía. Durante todo un año estuvieron juntos en aquella Iglesia e instruyeron a muchos. Fue en Antioquía donde por primera vez los discípulos fueron llamados cristianos.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 87(86),2-3.4-5.6-7 (R. 117[116],1a)
    R. Alaben al Señor todas las naciones.
    O bien:
    R. Aleluya
    V. Él la ha cimentado sobre el monte santo;
    y el Señor prefiere las puertas de Sion
    a todas las moradas de Jacob.
    ¡Qué pregón tan glorioso para ti,
    ciudad de Dios! R.
    V. «Contaré a Egipto y a Babilonia
    entre mis fieles;
    filisteos, tirios y etíopes
    han nacido allí».
    Se dirá de Sion: «Uno por uno,
    todos han nacido en ella;
    el Altísimo en persona la ha fundado». R.
    V. El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
    «Este ha nacido allí».
    Y cantarán mientras danzan:
    «Todas mis fuentes están en ti». R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Mis ovejas escuchan mi voz -dice el Señor-, y yo las conozco, y ellas me siguen. R.
    Evangelio
    Jn 10,22-30
    Yo y el Padre somos uno
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    SE celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón.
    Los judíos, rodeándolo, le preguntaban:
    «¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente».
    Jesús les respondió:
    «Se lo he dicho, y no creen; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, esas dan testimonio de mí. Pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión lunes 12 de mayo de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hch 11,1-18
    Así pues, también a los gentiles les ha otorgado Dios la conversión que lleva a la vida.
    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
    EN aquellos días, los apóstoles y los hermanos de Judea se enteraron de que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios. Cuando Pedro subió a Jerusalén, los de la circuncisión le dijeron en son de reproche:
    «Has entrado en casa de incircuncisos y has comido con ellos».
    Pedro entonces comenzó a exponerles los hechos por su orden, diciendo:
    «Estaba yo orando en la ciudad de Jafa, cuando tuve en éxtasis una visión: una especie de recipiente que bajaba, semejante a un gran lienzo que era descolgado del cielo sostenido por los cuatro extremos, hasta donde yo estaba. Miré dentro y vi cuadrúpedos de la tierra, fieras, reptiles y pájaros del cielo. Luego oí una voz que me decía: “Levántate, Pedro, mata y come”. Yo respondí: “De ningún modo, Señor, pues nunca entró en mi boca cosa profana o impura”. Pero la voz del cielo habló de nuevo: “Lo que Dios ha purificado, tú no lo consideres profano”. Esto sucedió hasta tres veces, y de un tirón lo subieron todo de nuevo al cielo.
    En aquel preciso momento llegaron a la casa donde estábamos tres hombres enviados desde Cesarea en busca mía. Entonces el Espíritu me dijo que me fuera con ellos sin dudar. Me acompañaron estos seis hermanos, y entramos en casa de aquel hombre. Él nos contó que había visto en su casa al ángel que, en pie, le decía: “Manda recado a Jafa y haz venir a Simón, llamado Pedro; él te dirá palabras que traerán la salvación a ti y a tu casa”.
    En cuanto empecé a hablar, bajó sobre ellos el Espíritu Santo, igual que había bajado sobre nosotros al principio; entonces me acordé de lo que el Señor había dicho: “Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados con Espíritu Santo”. Pues, si Dios les ha dado a ellos el mismo don que a nosotros, por haber creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo para oponerme a Dios?». Oyendo esto, se calmaron y alabaron a Dios diciendo:
    «Así pues, también a los gentiles les ha otorgado Dios la conversión que lleva a la vida».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 42(41),2.3; 43(42), 3.4 (R. cf. 42[41],3)
    R. Mi alma tiene sed de ti, Dios vivo.
    O bien:
    R. Aleluya.
    V. Como busca la cierva corrientes de agua,
    así mi alma te busca a ti, Dios mío;
    mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo:
    ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? R.
    V. Envía tu luz y tu verdad:
    que ellas me guíen
    y me conduzcan hasta tu monte santo,
    hasta tu morada. R.
    V. Me acercaré al altar de Dios,
    al Dios de mi alegría,
    y te daré gracias al son de la cítara,
    Dios, Dios mío. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Yo soy el Buen Pastor -dice el Señor-, que conozco a mis ovejas, y las mías me conocen. R.
    Evangelio
    Jn 10,1-10
    Yo soy la puerta de las ovejas
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús:
    «En verdad, en verdad les digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
    Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
    «En verdad, en verdad les digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
    Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
    El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión Domingo 11 de mayo de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hch 13,14.43-52
    Sepan que nos dedicamos a los gentiles
    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
    EN aquellos días, Pablo y Bernabé continuaron desde Perge y llegaron a Antioquía de Pisidia. El sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento.
    Muchos judíos y prosélitos adoradores de Dios siguieron a Pablo y Bernabé, que hablaban con ellos exhortándolos a perseverar fieles a la gracia de Dios.
    El sábado siguiente, casi toda la ciudad acudió a oír la palabra del Señor. Al ver el gentío, los judíos se llenaron de envidia y respondían con blasfemias a las palabras de Pablo. Entonces Pablo y Bernabé dijeron con toda valentía:
    «Teníamos que anunciarles primero a ustedes la palabra de Dios; pero como la rechazan y no se consideran dignos de la vida eterna, sepan que nos dedicamos a los gentiles.
    Así nos lo ha mandado el Señor: “Yo te he puesto como luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el confín de la tierra”».
    Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y creyeron los que estaban destinados a la vida eterna.
    La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. Pero los judíos incitaron a las señoras distinguidas, adoradoras de Dios, y a los principales de la ciudad, provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron de su territorio.
    Estos sacudieron el polvo de los pies contra ellos y se fueron a Iconio. Los discípulos, por su parte, quedaban llenos de alegría y de Espíritu Santo.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 100(99),1-2.3.5 (R. 3c)
    R. Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
    O bien:
    R. Aleluya.
    V. Aclama al Señor, tierra entera,
    sirvan al Señor con alegría,
    entren en su presencia con vítores. R.
    V. Sepan que el Señor es Dios:
    que él nos hizo y somos suyos,
    su pueblo y ovejas de su rebaño. R.
    V. El Señor es bueno,
    su misericordia es eterna,
    su fidelidad por todas las edades. R.
    Segunda lectura
    Ap 7,9. 14b-17
    El Cordero los apacentará y los conducirá hacía fuentes de aguas vivas
    Lectura del libro del Apocalipsis.
    YO, Juan, vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos.
    Y uno de los ancianos me dijo:
    «Estos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero.
    Por eso están ante el trono de Dios, dándole culto día y noche en su templo.
    El que se sienta en el trono acampará entre ellos.
    Ya no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el sol ni el bochorno. Porque el Cordero que está delante del trono los apacentará y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas.
    Y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos».
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Yo soy el Buen Pastor-dice el Señor-, que conozco a mis ovejas, y las mías me conocen. R.
    Evangelio
    Jn 10,27-30
    Yo doy la vida eterna a mis ovejas
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús:
    «Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano.
    Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre.
    Yo y el Padre somos uno».
    Palabra del Señor.
    6 min
  • Reflexión sábado 10 de mayo de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hch 9,31-42
    Se iba construyendo la Iglesia, y se multiplicaba con el consuelo del Espíritu Santo
    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles
    EN aquellos días, la Iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría. Se iba construyendo y progresaba en el temor del Señor, y se multiplicaba con el consuelo del Espíritu Santo.
    Pedro, que estaba recorriendo el país, bajó también a ver a los santos que residían en Lida. Encontró allí a un cierto Eneas, un paralítico que desde hacía ocho años no se levantaba de la camilla.
    Pedro le dijo:
    «Eneas, Jesucristo te da la salud; levántate y arregla tu lecho».
    Se levantó inmediatamente. Lo vieron todos los vecinos de Lida y de Sarón, y se convirtieron al Señor.
    Había en Jafa una discípula llamada Tabita, que significa Gacela. Tabita hacía infinidad de obras buenas y de limosnas. Por entonces cayó enferma y murió. La lavaron y la pusieron en la sala de arriba.
    Como Lida está cerca de Jafa, al enterarse los discípulos de que Pedro estaba allí, enviaron dos hombres a rogarle:
    «No tardes en venir a nosotros».
    Pedro se levantó y se fue con ellos. Al llegar, lo llevaron a la sala de arriba, y se le presentaron todas las viudas, mostrándole con lágrimas los vestidos y mantos que hacía Gacela mientras estuvo con ellas. Pedro, mandando salir a todos, se arrodilló, se puso a rezar y, volviéndose hacia el cuerpo, dijo:
    «Tabita, levántate».
    Ella abrió los ojos y, al ver a Pedro, se incorporó. Él, dándole la mano, la levantó y, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva.
    Esto se supo por todo Jafa, y muchos creyeron en el Señor.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 116(115),12-13.14-15.16-17 (R. 12)
    R. ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?
    O bien:
    R. Aleluya
    V. ¿Cómo pagaré al Señor
    todo el bien que me ha hecho?
    Alzaré la copa de la salvación,
    invocando el nombre del Señor. R.
    V. Cumpliré al Señor mis votos
    en presencia de todo el pueblo.
    Mucho le cuesta al Señor
    la muerte de sus fieles. R.
    V. Señor, yo soy tu siervo,
    siervo tuyo, hijo de tu esclava:
    rompiste mis cadenas.
    Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
    invocando el nombre del Señor. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida; tú tienes palabras de vida eterna. R.
    Evangelio
    Jn 6,60-69
    ¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    EN aquel tiempo, muchos de los discípulos de Jesús dijeron:
    «Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?».
    Sabiendo Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo:
    «¿Esto los escandaliza?, ¿y si vieran al Hijo del hombre subir adonde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida. Y, con todo, hay algunos de entre ustedes que no creen».
    Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar.
    Y dijo:
    «Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí si el Padre no se lo concede».
    Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él.
    Entonces Jesús les dijo a los Doce:
    «¿También ustedes quieren marcharse?».
    Simón Pedro le contestó:
    «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios».
    Palabra del Señor.
    8 min
  • Reflexión viernes 9 de mayo de 2025. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hch 9,1-20
    Ese hombre es un instrumento elegido por mí para llevar mi nombre a los pueblos
    Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.
    EN aquellos días, Saulo, respirando todavía amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, autorizándolo a traerse encadenados a Jerusalén a los que descubriese que pertenecían al Camino, hombres y mujeres.
    Mientras caminaba, cuando ya estaba cerca de Damasco, de repente una luz celestial lo envolvió con su resplandor. Cayó a tierra y oyó una voz que le decía:
    «Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?».
    Dijo él:
    «¿Quién eres, Señor?».
    Respondió:
    «Soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, entra en la ciudad, y allí se te dirá lo que tienes que hacer».
    Sus compañeros de viaje se quedaron mudos de estupor, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo, y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Lo llevaron de la mano hasta Damasco. Allí estuvo tres días ciego, sin comer ni beber.
    Había en Damasco un discípulo, que se llamaba Ananías. El Señor lo llamó en una visión:
    «Ananías».
    Respondió él:
    «Aquí estoy, Señor».
    El Señor le dijo:
    «Levántate y ve a la calle llamada Recta, y pregunta en casa de Judas por un tal Saulo de Tarso. Mira, está orando, y ha visto en visión a un cierto Ananías que entra y le impone las manos para que recobre la vista».
    Ananías contestó:
    «Señor, he oído a muchos hablar de ese individuo y del daño que ha hecho a tus santos en Jerusalén, y que aquí tiene autorización de los sumos sacerdotes para llevarse presos a todos los que invocan tu nombre».
    El Señor le dijo:
    «Anda, ve; que ese hombre es un instrumento elegido por mí para llevar mi nombre a pueblos y reyes, y a los hijos de Israel. Yo le mostraré lo que tiene que sufrir por mi nombre».
    Salió Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y dijo:
    «Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció cuando venías por el camino, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno de Espíritu Santo».
    Inmediatamente se le cayeron de los ojos una especie de escamas, y recobró la vista. Se levantó, y fue bautizado. Comió, y recobró las fuerzas.
    Se quedó unos días con los discípulos de Damasco, y luego se puso a anunciar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 117(116),1.2 (R. Mc 16,15)
    R. Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio.
    O bien:
    R. Aleluya.
    V. Alaben al Señor todas las naciones,
    aclámenlo todos los pueblos. R.
    V. Firme es su misericordia con nosotros,
    su fidelidad dura por siempre. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya
    V. El que come mi carne y bebe mi sangre -dice el Señor- habita en mí y yo en él. R.
    Evangelio
    Jn 6,52-59
    Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    EN aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí:
    «¿Cómo puede este darnos a comer su carne?».
    Entonces Jesús les dijo:
    «En verdad, en verdad les digo: si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tienen vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
    Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
    El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
    Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
    Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de sus padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».
    Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún.
    Palabra del Señor.
    8 min

About Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

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Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango.