Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.

By Padre Juan Diego Ruiz Arango.Religion & Spirituality
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Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia. episodes

  • Reflexión sábado 28 de diciembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1Jn 1,5 - 2,2
    La sangre de Jesús nos limpia de todo pecado
    Lectura de la primera carta del apóstol san Juan.
    QUERIDOS hermanos:
    Este es el mensaje que hemos oído de Jesucristo y que
    les anunciamos: Dios es luz y en él no hay tiniebla alguna.
    Si decimos que estamos en comunión con él y vivimos en
    las tinieblas, mentimos y no obramos la verdad. Pero, si caminamos
    en la luz, lo mismo que él está en la luz, entonces
    estamos en comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo
    Jesús nos limpia de todo pecado.
    Si decimos que no hemos pecado, nos engañamos y la verdad
    no está en nosotros. Pero, si confesamos nuestros pecados,
    él, que es fiel y justo, nos perdonará los pecados y
    nos limpiará de toda injusticia.
    Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos mentiroso y
    su palabra no está en nosotros.
    Hijos míos, les escribo esto para que no pequen. Pero, si
    alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre:
    a Jesucristo, el Justo. Él es víctima de propiciación por
    nuestros pecados, no solo por los nuestros, sino también
    por los del mundo entero.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 124(123),2-3.4-5.7b-8 (R. 7a)
    R. Hemos salvado la vida, como un pájaro
    de la trampa del cazador.
    V. Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,
    cuando nos asaltaban los hombres,
    nos habrían tragado vivos:
    tanto ardía su ira contra nosotros. R.
    V. Nos habrían arrollado las aguas,
    llegándonos el torrente hasta el cuello;
    nos habrían llegado hasta el cuello
    las aguas impetuosas. R.
    V. La trampa se rompió,
    y escapamos.
    Nuestro auxilio es el nombre del Señor,
    que hizo el cielo y la tierra. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. A ti, oh, Dios, te alabamos, a ti, Señor, te reconocemos; a ti te ensalza el blanco ejército de los mártires, Señor. R.
    Evangelio
    Mt 2,13-18
    Herodes mató a todos los niños en Belén
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    CUANDO se retiraron los magos, el ángel del Señor se
    apareció en sueños a José y le dijo:
    «Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto;
    quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar
    al niño para matarlo».
    José se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche, se fue
    a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes para que
    se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta:
    «De Egipto llamé a mi hijo».
    Al verse burlado por los magos, Herodes montó en cólera y
    mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en
    Belén y sus alrededores, calculando el tiempo por lo que
    había averiguado de los magos.
    Entonces se cumplió lo dicho por medio del profeta Jeremías:
    «Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes;
    es Raquel que llora por sus hijos
    y rehúsa el consuelo, porque ya no viven».
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión viernes 27 de noviembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    1Jn 1,1-4
    Eso que hemos visto y oído se lo anunciamos
    Comienzo de la primera carta del apóstol san Juan.
    QUERIDOS hermanos:
    Lo que existía desde el principio,
    lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos,
    lo que contemplamos y palparon nuestras manos
    acerca del Verbo de la vida;
    pues la Vida se hizo visible,
    y nosotros hemos visto, damos testimonio y les anunciamos
    la vida eterna que estaba junto al Padre y se nos manifestó.
    Eso que hemos visto y oído se lo anunciamos, para que
    estén en comunión con nosotros y nuestra comunión es
    con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Les escribimos esto,
    para que nuestro gozo sea completo.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 97(96),1-2.5-6.11-12 (R. 12a)
    R. Alégrense, justos, con el Señor.
    V. El Señor reina, la tierra goza,
    se alegran las islas innumerables.
    Tiniebla y nube lo rodean,
    justicia y derecho sostienen su trono. R.
    V. Los montes se derriten como cera ante el Señor,
    ante el Señor de toda la tierra;
    los cielos pregonan su justicia,
    y todos los pueblos contemplan su gloria. R.
    V. Amanece la luz para el justo,
    y la alegría para los rectos de corazón.
    Alégrense, justos, con el Señor,
    celebren su santo nombre. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. A ti, oh, Dios, te alabamos, a ti, Señor, te reconocemos; a ti te ensalza el glorioso coro de los apóstoles, Señor. R.
    Evangelio
    Jn 20, 2-8
    El otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro
    Lectura del santo Evangelio según san Juan.
    EL primer día de la semana, María la Magdalena echó
    a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro
    discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:
    «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde
    lo han puesto».
    Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los
    dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que
    Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose,
    vio los lienzos tendidos; pero no entró.
    Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro:
    vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían
    cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado
    en un sitio aparte.
    Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado
    primero al sepulcro; vio y creyó.
    Palabra del Señor
    7 min
  • Reflexión jueves 26 de diciembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Hch 6,8-10; 7,54-59
    Veo el cielo abierto
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    EN aquellos días, Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba
    grandes prodigios y signos en medio del pueblo.
    Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos,
    oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron
    a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la
    sabiduría y al espíritu con que hablaba.
    Oyendo sus palabras se recomían en sus corazones y rechinaban
    los dientes de rabia. Esteban, lleno de Espíritu
    Santo, fijando la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios,
    y a Jesús de pie a la derecha de Dios, y dijo:
    «Veo los cielos abiertos y al Hijo del hombre de pie a la derecha
    de Dios».
    Dando un grito estentóreo, se taparon los oídos; y, como
    un solo hombre, se abalanzaron sobre él, lo empujaron
    fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los testigos
    dejaron sus capas a los pies de un joven llamado Saulo y
    se pusieron a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación:
    «Señor Jesús, recibe mi espíritu».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 31(30),3cd-4.6 y 8ab.16bc-17 (R. 6a)
    R. A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
    V. Sé la roca de mi refugio,
    un baluarte donde me salve,
    tú que eres mi roca y mi baluarte;
    por tu nombre dirígeme y guíame. R.
    V. A tus manos encomiendo mi espíritu:
    tú, el Dios leal, me librarás.
    Tu misericordia sea mi gozo y mi alegría.
    Te has fijado en mi aflicción. R.
    V. Líbrame de los enemigos que me persiguen;
    haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
    sálvame por tu misericordia. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Bendito el que viene en nombre del Señor; el Señor es Dios, él nos ilumina. R.
    Evangelio
    Mt 10,17-22
    No serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre
    Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
    EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    «¡Cuidado con la gente!, porque los entregarán a los
    tribunales, los azotarán en las sinagogas y los harán
    comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar
    testimonio ante ellos y ante los gentiles.
    Cuando los entreguen, no se preocupen de lo que van a decir
    o de cómo lo dirán: en aquel momento se les sugerirá lo
    que tienen que decir, porque no serán ustedes los que hablen,
    sino que el Espíritu de su Padre hablará por ustedes.
    El hermano entregará al hermano a la muerte, el padre al
    hijo; se rebelarán los hijos contra sus padres y los matarán.
    Y serán odiados por todos a causa de mi nombre; pero el
    que persevere hasta el final, se salvará».
    Palabra del Señor.p
    6 min
  • Reflexión miércoles 25 de diciembre de 2024. Nacimiento del niño Jesús.
    Primera lectura
    DEL DÍA
    Is 52,7-10
    Lectura del libro de Isaías.
    Qué hermosos son sobre los montes
    los pies del mensajero que proclama la paz,
    que anuncia la buena noticia,
    que pregona la justicia,
    que dice a Sión: «¡Tu Dios reina!».
    Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro,
    porque ven cara a cara al Señor,
    que vuelve a Sión.
    Rompan a cantar a coro,
    ruinas de Jerusalén,
    porque el Señor ha consolado a su pueblo,
    ha rescatado a Jerusalén.
    Ha descubierto el Señor su santo brazo
    a los ojos de todas las naciones,
    y verán los confines de la tierra
    la salvación de nuestro Dios.
    Palabra del Dios.
    Salmo
    Sal 98(97),1.2-3ab.3cd-4.5-6 (R. cf. 3c)
    R. Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios.
    V. Canten al Señor un cántico nuevo,
    porque ha hecho maravillas.
    Su diestra le ha dado la victoria,
    su santo brazo. R.
    V. El Señor da a conocer su victoria,
    revela a las naciones su justicia:
    Se acordó de su misericordia y su fidelidad
    en favor de la casa de Israel. R.
    V. Los confines de la tierra han contemplado
    la salvación de nuestro Dios.
    Aclama al Señor, tierra entera;
    griten, vitoreen, toquen. R.
    V. Tañan la cítara para el Señor,
    suenen los instrumentos:
    con clarines y al son de trompetas,
    aclamen al Rey y Señor. R.
    Segunda lectura
    Hb 1,1-6
    Dios nos ha hablado por el Hijo
    Lectura de la carta a los Hebreos
    EN muchas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a los padres por los profetas.
    En esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo,
    y por medio del cual ha realizado los siglos.
    Él es reflejo de su gloria, impronta de su ser.
    Él sostiene el universo con su palabra poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los pecados,
    está sentado a la derecha de la Majestad en las alturas;
    tanto más encumbrado sobre los ángeles cuanto más sublime es el nombre que ha heredado.
    Pues ¿a qué ángel dijo jamás:
    "Hijo mío eres tú, yo te he engendrado hoy";
    y en otro lugar:
    "Yo seré para él un padre, y él será para mí un hijo"?
    Asimismo, cuando introduce en el mundo al primogénito, dice:
    "Adórenlo todos los ángeles de Dios".
    Palabra de Dios.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Nos ha amanecido un día sagrado; vengan, naciones, adoren al Señor, porque hoy una gran luz ha bajado a la tierra. R.
    Evangelio
    Jn 1,1-18 (forma larga)
    El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.
    Comienzo del santo Evangelio según san Juan.
    EN el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.
    Él estaba en el principio junto a Dios.
    Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.
    En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
    Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.
    Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan:
    este venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
    No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.
    El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.
    En el mundo estaba;
    el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.
    Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.
    Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
    Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne,
    ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.
    Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
    Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».
    Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
    Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo.
    A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión martes 24 de diciembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    2S 7, 1-5.8b-12.14a.16
    El reino de David se mantendrá siempre firme ante el Señor
    Lectura del segundo libro de Samuel
    CUANDO el rey David se asentó en su casa y el Señor le hubo dado reposo de todos sus enemigos de alrededor, dijo al profeta Natán: «Mira, yo habito en una casa de cedro, mientras el Arca de Dios habita en una tienda». Natán dijo al rey: «Ve y haz lo que desea tu corazón, pues el Señor está contigo».
    Aquella noche vino esta palabra del Señor a Natán: «Ve y habla a mi siervo David: "Así dice el Señor: ¿Tú me vas a construir una casa para morada mía?
    Yo te tomé del pastizal, de andar tras el rebaño, para que fueras jefe de mi pueblo Israel. He estado a tu lado por donde quiera que has ido, he suprimido a todos tus enemigos ante ti y te he hecho tan famoso como los grandes de la tierra. Dispondré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que resida en él sin que le inquieten, ni le hagan más daño los malvados, como antaño, cuando nombraba jueces sobre mi pueblo Israel. A ti te he dado reposo de todos tus enemigos. Pues bien, el Señor te anuncia que te va a edificar una casa. En efecto, cuando se cumplan tus días y reposes con tus padres, yo suscitaré descendencia tuya después de ti. Al que salga de tus entrañas le afirmaré su reino. Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo. Tu casa y tu reino se mantendrán siempre firmes ante mí, tu trono durará para siempre"».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 89(88),2-3. 4-5.27 y 29 (R. cf. 2a)
    R. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.
    V. Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
    anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
    Porque dijiste: «La misericordia es un edificio eterno»,
    más que el cielo has afianzado tu fidelidad.R.
    V. «Sellé una alianza con mi elegido,
    jurando a David, mi siervo:
    Te fundaré un linaje perpetuo,
    edificaré tu trono para todas las edades». R.
    V. «Él me invocará: "Tú eres mi padre,
    mi Dios, mi Roca salvadora";
    Le mantendré eternamente a mi favor,
    y mi alianza con él será estable». R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Sol que naces de lo alto, resplandor de la luz eterna, sol de justicia, ven ahora a iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte. R.
    Evangelio
    Lc 1, 67-79
    Nos visitará el Sol que nace de lo alto
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    EN aquel tiempo, Zacarías, padre de Juan, se llenó de Espíritu Santo y profetizó diciendo:
    «Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
    porque ha visitado y redimido a su pueblo,
    suscitándonos una fuerza de salvación
    en la casa de David, su siervo,
    según lo había predicho desde antiguo
    por boca de sus santos profetas.
    Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
    y de la mano de todos los que nos odian;
    realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres,
    recordando su santa alianza
    y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán para concedernos
    que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos,
    le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.
    Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
    porque irás delante del Señor a preparar sus caminos,
    anunciando a su pueblo la salvación
    por el perdón de sus pecados.
    Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
    nos visitará el sol que nace de lo alto,
    para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte,
    para guiar nuestros pasos por el camino de la paz».
    Palabra del Señor.
    6 min
  • Reflexión lunes 23 de diciembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Ml 3, 1-4.23-24
    Les envío al profeta Elías, antes de que venga el Día del Señor.
    Lectura de la profecía de Malaquías.
    ESTO dice el Señor Dios:
    «Voy a enviar a mi mensajero para que prepare el camino ante mí. De repente llegará a su santuario el Señor a quien ustedes andan buscando; y el mensajero de la alianza en quien ustedes se regocijan, miren que está llegando, dice el Señor del universo. ¿Quién resistirá el día de su llegada? ¿Quién se mantendrá en pie ante su mirada? Pues es como fuego de fundidor, como lejía de lavandero. Se sentará como fundidor que refina la plata; refinará a los levitas y los acrisolará como oro y plata, y el Señor recibirá ofrenda y oblación justas. Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en tiempos pasados, como antaño.
    Miren, les envío al profeta Elías, antes de que venga el Día del Señor, día grande y terrible. Él convertirá el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, para que no tenga que venir a castigar y destruir la tierra».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 25(24),4-5ab.8-9.10+14 (R. cf. Lc 1,76)
    R. Levántense, alcen la cabeza; se acerca su liberación.
    V. Señor, enséñame tus caminos,
    haz que camine con lealtad;
    enséñame, porque tú eres mi Dios y mi Salvador. R.
    V. El Señor es bueno y es recto,
    y enseña el camino a los pecadores;
    hace caminar a los humildes con rectitud,
    enseña su camino a los humildes. R.
    V. Las sendas del Señor son misericordia y lealtad
    para los que guardan su alianza y sus mandatos.
    El Señor se confía a los que le temen,
    y les da a conocer su alianza. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Rey de las naciones y Piedra angular de la Iglesia, ven y salva al hombre que formaste del barro de la tierra . R.
    Evangelio
    Lc 1, 57-66
    Nacimiento de Juan Bautista
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
    A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y se alegraban con ella. A los ocho días vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre intervino diciendo: «¡No! Se va a llamar Juan». Y le dijeron: «Ninguno de tus parientes se llama así». Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Y todos se quedaron maravillados. Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios. Los vecinos quedaron sobrecogidos, y se comentaban todos estos hechos por toda la montaña de Judea. Y todos los que los oían reflexionaban diciendo: «Pues ¿qué será este niño?». Porque la mano del Señor estaba con él.
    Palabra del Señor
    8 min
  • Reflexión Domingo 22 de diciembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Mi 5, 1-4a
    Quiero que salga de ti el que ha de ser jefe de Israel.
    Lectura de la profecía de Miqueas
    ESTO dice el Señor:
    «Belén Efratá,
    pequeña entre los clanes de Judá,
    de ti voy a sacar
    al que ha de gobernar Israel;
    sus orígenes son de antaño,
    de tiempos inmemoriales.
    Por eso, los entregará hasta que dé
    a luz la que debe dar a luz,
    el resto de sus hermanos volverá
    junto con los hijos de Israel.
    Se mantendrá firme, pastoreará
    con la fuerza del Señor,
    con el dominio del nombre del Señor, su Dios;
    se instalarán, ya que el Señor
    se hará grande hasta el confín de la tierra.
    Él mismo será la paz».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 80(79),2ac y 3b.15-16.18-19 (R. cf. 4b)
    R. ¡Muéstranos señor tu rostro, y nos salvaremos!
    V. Pastor de Israel escucha,
    tú que te sientas sobre querubines, resplandece.
    Despierta tu poder y ven a salvarnos.R.
    V. Dios de los ejércitos vuélvete:
    mira desde el cielo fíjate,
    ven a visitar tu viña,
    la sepa que tú diestra plantó y que tú hiciste vigorosa. R.
    V. Que tu mano proteja tu escogido,
    al hombre que tú fortaleciste.
    No nos alejaremos de ti;
    danos vida, para que invoquemos tu nombre.R.
    Segunda lectura
    Hb 10, 5-10
    Yo vengo para hacer tu voluntad
    Lectura de la carta a los hebreos
    HERMANOS:
    Cristo al venir al mundo dijo:
    «Tú no quisiste sacrificios ni ofrendas,
    pero me formaste un cuerpo;
    no aceptaste
    holocaustos ni víctimas expiatorias.
    Entonces yo dije: He aquí que vengo
    -pues así está escrito en el comienzo
    del libro acerca de mí-
    para hacer, ¡oh Dios!, tu voluntad.
    Primero dice: Tú no quisiste sacrificios ni ofrendas, ni holocaustos, ni víctimas expiatorias, que se ofrecen según la ley. Después añade: He aquí que vengo para hacer tu voluntad. Niega lo primero, para afirmar lo segundo. Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.
    Palabra de Dios
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Yo soy la esclava del Señor. ¡Que se cumplan en mí tus palabras.! R.
    Evangelio
    Lc 1, 39-45
    ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?
    Lectura del Santo Evangelio según San Lucas
    EN aquellos mismos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel de Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».
    Palabra del Señor
    8 min
  • Reflexión sábado 21 de diciembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Ct 2, 8-14
    He aquí mi amado, llega saltando por los montes.
    Lectura del libro del Cantar de los Cantares.
    ¡LA voz de mi amado!
    Véanlo, aquí llega,
    saltando por los montes,
    brincando por las colinas.
    Es mi amado un gamo,
    parece un cervatillo.
    Véanlo parado tras la cerca,
    mirando por la ventana,
    atisbando por la celosía.
    Habla mi amado y me dice:
    «Levántate, amada mía,
    hermosa mía y ven».
    Mira, el invierno ya ha pasado,
    las lluvias cesaron, se han ido.
    Brotan las flores en el campo,
    llega la estación de la poda,
    el arrullo de la tórtola
    se oye en nuestra tierra.
    En la higuera despuntan las yemas,
    las viñas en flor exhalan su perfume.
    «Levántate, amada mía,
    hermosa mía, y vente».
    Paloma mía, en las grietas de la roca,
    en el escondrijo escarpado,
    déjame ver tu figura,
    déjame escuchar tu voz:
    es muy dulce tu voz
    y fascinante tu figura.».
    Palabra de Dios.
    O bien:
    So 3, 14-18a
    El rey de Israel, el Señor, está en medio de ti.
    Lectura de la profecía de Sofonías
    ALÉGRATE hija de Sión, grita de gozo Israel,
    regocíjate y disfruta con todo tu ser, hija de Jerusalén.
    El Señor ha revocado tu sentencia,
    ha expulsado a tu enemigo.
    El rey de Israel, el Señor,
    está en medio de ti,
    no temas mal alguno.
    Aquel día se dirá a Jerusalén:
    «¡No temas! ¡Sión, no desfallezcas!»
    El Señor tu Dios está en medio de ti,
    valiente y salvador;
    se alegra y goza contigo,
    te renueva con su amor;
    exulta y se alegra contigo
    como en día de fiesta.
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 33(32), 2-3.11-12.20-21 (R. cf. Lc 1,28)
    R. Aclamen, justos, al Señor; cántenle un cántico nuevo.
    V. Den gracias al Señor con la cítara,
    toquen en su honor el arpa de diez cuerdas;
    cántenle un cántico nuevo,
    acompañando los vítores con bordones.R.
    V. El plan del Señor subsiste por siempre;
    los proyectos de su corazón, de edad en edad.
    Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor.
    el pueblo que él se escogió como heredad. R.
    V. Nosotros esperamos en el Señor:
    él es nuestro auxilio y escudo;
    con él se alegra nuestro corazón,
    en su santo nombre confiamos. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Emmanuel, rey y legislador nuestro, ven a salvarnos, Señor, Dios nuestro. R.
    Evangelio
    Lc 1, 39-45
    ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?
    Lectura del Santo Evangelio según San Lucas
    EN aquellos mismos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel de Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».
    Palabra del Señor
    9 min
  • Reflexión viernes 20 de diciembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Is 7, 10-14
    Miren: la virgen está en cinta
    Lectura del libro de Isaías
    EN aquellos días, el Señor habló a Ajaz y le dijo:
    «Pide un signo al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo».
    Respondió Ajaz: «No lo pido, no quiero tentar al Señor».
    Entonces dijo Isaías: «Escucha, casa de David: ¿no les basta cansar a los hombres, que cansan incluso a mi Dios?
    Pues el Señor, por su cuenta, les dará un signo. Miren: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Enmanuel.».
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 24(23),1-2.3-4ab.5-6 (R. cf. 7c.10b)
    R. Va a entrar el Señor; él es el Rey de la gloria.
    V. Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
    el orbe y todos sus habitantes:
    él la fundó sobre los mares,
    él la afianzó sobre los ríos.R.
    V. ¿Quién puede subir al monte del Señor?
    ¿Quién puede estar en el recinto sacro?
    El hombre de manos inocentes y puro corazón,
    que no confía en los ídolos.R.
    V. Ese recibirá la bendición del Señor,
    le hará justicia el Dios de salvación.
    Esta es la generación que busca al Señor,
    que busca tu rostro, Dios de Jacob. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Llave de David, que abres las puertas del Reino eterno, ven y libra a los cautivos que viven en tinieblas. R.
    Evangelio
    Lc 1, 26-38
    Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas
    EN aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin». Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?». El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible». María contestó: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».
    Y el ángel se retiró.
    Palabra del Señor.
    9 min
  • Reflexión jueves 19 de diciembre de 2024. Padre Juan Diego Ruiz Arango.
    Primera lectura
    Jc 13,2-7.24-25a
    El nacimiento de Sansón fue anunciado por el ángel.
    Lectura del libro de los Jueces
    EN aquellos días, había en Sorá un hombre de estirpe danita, llamado Manoj. Su esposa era estéril y no tenía hijos. El ángel del Señor se apareció a la mujer y le dijo: «Eres estéril y no has engendrado. Pero concebirás y darás a luz un hijo. Ahora, guárdate de beber vino o licor, y no comas nada impuro, pues concebirás y darás a luz un hijo. La navaja no pasará por su cabeza, porque el niño será un nazir de Dios desde el seno materno. Él comenzará a salvar a Israel de la mano de los filisteos».
    La mujer dijo al esposo: «Ha venido a verme un hombre de Dios. Su semblante era como el semblante de un ángel de Dios, muy terrible. No le pregunté de dónde era, ni me dio a conocer su nombre. Me dijo: «He aquí que concebirás y darás a luz un hijo. Ahora, pues, no bebas vino o licor, y no comas nada impuro; porque el niño será nazir de Dios desde el seno materno hasta el día de su muerte».
    La mujer dio a luz un hijo, al que puso el nombre de Sansón. El niño creció, y el Señor lo bendijo. El espíritu del Señor comenzó a agitarlo .
    Palabra de Dios.
    Salmo
    Sal 71(70),3-4a.5-6ab.16-17 (R. 22[21],11b)
    R. Que se llene mi boca de tu alabanza,
    y así cantaré tu gloria.
    V. Sé tú mi roca de refugio,
    el alcázar donde me salve,
    porque mi peña y mi alcázar eres tú.
    Dios mío, líbrame de la mano perversa.R.
    V. Porque tú, Señor, fuiste mi esperanza
    y mi confianza, Señor, desde mi juventud.
    En el vientre materno ya me apoyaba en ti,
    en el seno tú me sostenías. R.
    V. Contaré tus proezas, Señor mío;
    narraré tu justicia, tuya entera.
    Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
    y hasta hoy relato tus maravillas. R.
    Aclamación
    R. Aleluya, aleluya, aleluya.
    V. Raíz de Jesé, que te alzas como un signo para los pueblos, ven a librarnos, no tardes más. R.
    Evangelio
    Lc 1,5-25
    Gabriel anuncia el nacimiento de Juan Bautista
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas
    EN los días de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote de nombre Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón, cuyo nombre era Isabel.
    Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada.
    Una vez que Zacarías oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según la costumbre de los sacerdotes, le tocó en suerte a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso.
    Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor.
    Pero el ángel le dijo:
    «No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría y gozo, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; estará lleno del Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos hijos de Israel al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, ´´para convertir los corazones de los padres hacia los hijos´´, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto».
    Zacarías replicó al ángel:
    «¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada».
    Respondiendo el ángel, le dijo:
    «Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado para hablarte y comunicarte esta buena noticia.
    Pero te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento oportuno».
    El pueblo, que estaba aguardando a Zacarías, se sorprendía de que tardase tanto en el santuario. Al salir no podía hablarles, y ellos comprendieron que había tenido una visión en el santuario. Él les hablaba por señas, porque seguía mudo (...)
    7 min

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Reflexiones diarias de las lecturas por parte del presbítero Juan Diego Ruiz Arango.