Domingo. Día III infraoctava de Navidad
LA SAGRADA FAMILIA DE JESÚS, MARÍA Y JOSÉ
Haciendo la señal de la cruz en los labios.
V: Señor, abre mis labios
* R: Y mi boca proclamará tu alabanza.
* Antífona: A Cristo, el Hijo de Dios, que vivió sumiso a María y a José, venid, adorémosle.
Todos lo recitan a una voz.
Para todos los salmos y cánticos, al final se dice “Gloria al Padre…”. Se omite cuando se indique.
Todos lo recitan a una voz.
* Era pobre y silenciosa…
* Antífona 1: Los padres de Jesús solían ir todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua.
Todos lo recitan a una voz.
* Antífona 2: Jesús iba creciendo en sabiduría y en estatura, y la gracia de Dios estaba en él.
Todos lo recitan a una voz.
Cántico Dn. 3, 57–88 . 56
Al final no se dice “Gloria al Padre…”, se pasa directamente a la antífona
* Antífona 3: Su padre y su madre estaban maravillados de lo que se decía de él.
Todos lo recitan a una voz.
Dt. 5, 16 Se puede dejar un breve espacio de silencio para meditación.
V: Cristo, hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.
* R: Cristo, hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.
V: Tú que fuiste obediente a María y a José.
* R: Ten piedad de nosotros.
V: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
* R: Cristo, hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.
CÁNTICO EVANGÉLICO (de pie)
* Antífona: Ilumínanos, Señor, con los ejemplos de tu familia, y dirige nuestros pasos por el camino de la paz.
Todos lo recitan a una sola voz .
Haciendo la señal de la cruz sobre sí. Lc. 1, 68–79
Las respuestas a las preces, son las siguientes:
* Señor Jesús, tú que quisiste ser obediente, santifícanos.
* enséñanos a vivir en la humildad y en la obediencia.
* enséñanos a escuchar con corazón puro y bueno las palabras de tu boca.
* enséñanos a trabajar con empeño y conciencia en nuestras tareas.
* concédenos crecer siempre en ti, que eres nuestra cabeza.
Se añaden intenciones libres cuando se indique, a las intenciones respondemos: * Señor Jesús, tú que quisiste ser obediente, santifícanos.
Se termina con la invitación al Padre Nuestro, todos a una voz: * Padre Nuestro que estás…
La recita quien dirige el rezo de la hora. Todos responden al final: * Amén.
Haciendo la señal de la cruz sobre sí mismos
V: El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.