Haciendo la señal de la cruz en los labios.
V: Señor, abre mis labios
* R: Y mi boca proclamará tu alabanza.
La antífona se dice al inicio y final de cada salmo y/o cántico.
* Antífona: El Señor está cerca, venir adorémosle.
Para todos los salmos y cánticos, al final se dice “Gloria al Padre…”. Se omite cuando se indique.
* Que viene Cristo repiten… Lo recitan todos a una voz.
* Antífona 1. Martes antes del 24 de diciembre: Saldrá el Señor de su santuario, y vendrá a salvar a su pueblo.
Salmo 100 Todos lo recitan a una sola voz.
* Antífona 2. Martes antes del 24 de diciembre: Tenemos en Sión una ciudad fuerte: el Salvador ha puesto en ella murallas y baluartes; abrid las puertas, que con nosotros está Dios. Aleluya.
Cántico Dn. 3, 26–27 . 29 . 34–41 Todos lo recitan a una sola voz.
* Antífona 3. Martes antes del 24 de diciembre: Conozca la tierra, Señor, tus caminos, todos los pueblos tu salvación.
Salmo 143, 1–10 Todos lo recitan a una sola voz.
Is. 45, 8 Se puede dejar un breve espacio de silencio para meditación.
V: Sobre ti, Jerusalén, amanecerá el Señor.
* R: Sobre ti, Jerusalén, amanecerá el Señor.
V: Su gloria aparecerá sobre ti.
V: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
* R: Sobre ti, Jerusalén, amanecerá el Señor.
CÁNTICO EVANGÉLICO (de pie)
* Antífona: Tan pronto como tus palabras de saludo han resonado en mis oídos, la criatura ha dado saltos de contento en mi seno. Aleluya.
Haciendo la señal de la cruz sobre sí. Lc. 1, 68–79 Todos lo recitan a una sola voz
Las respuestas a las preces, son las siguientes:
* Muéstranos, Señor, tu misericordia.
* pues nuestra lengua lo proclama con fe plena.
* aleja de nuestra nación y del mundo entero toda desgracia y todo dolor.
* experimentando cada día más la felicidad que en ti se encierra.
* mientras aguardamos la dichosa esperanza, la aparición gloriosa de Jesucristo.
Se añaden intenciones libres cuando se indique, a las intenciones respondemos: Muéstranos, Señor, tu misericordia.
Se termina con la invitación al Padre Nuestro, todos a una voz: Padre Nuestro que estás…
La recita quien dirige el rezo de la hora. Todos responden al final: Amén.
Haciendo la señal de la cruz sobre sí mismos
V: El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.