Haciendo la señal de la cruz en los labios.
V: Señor, abre mis labios
* R: Y mi boca proclamará tu alabanza.
Antífona: Venid, adoremos a Cristo, hijo de la siempre Virgen María.
Salmos: 94 ó 99 ó 66 ó 23. Para todos los salmos y cánticos, al final se dice “Gloria al Padre…”. Se omite cuando se indique.
* Antífona: Venid, adoremos a Cristo, hijo de la siempre Virgen María.
Se recita a una sola voz.
* Ayer, Alba en el alba, subiste presurosa…
Se reza el propuesto por el tiempo litúrgico o alguna celebración especial.
Antífona 1: ¿Quién es esa que surge como el alba, hermosa como la luna y límpida como el sol, imponente como escuadrón a banderas desplegadas?
Salmo 62, 2–9 Todos lo recitan a una sola voz.
* Antífona: ¿Quién es esa que surge como el alba, hermosa como la luna y límpida como el sol, imponente como escuadrón a banderas desplegadas?
Antífona 2: Yo soy la siempre Virgen santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive.
Cántico Dn. 3, 57–88 . 56 Todos lo recitan a una sola voz. Al final no se dice “Gloria al Padre…”, se pasa directamente a la antífona
* Antífona: Yo soy la siempre Virgen santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive.
Antífona 3: Como el águila incita a volar a sus polluelos y revolotea sobre el nido, así extendió ella sus alas y los llevó sobre su plumaje.
Salmo 149 Todos lo recitan a una sola voz.
* Antífona: Como el águila incita a volar a sus polluelos y revolotea sobre el nido, así extendió ella sus alas y los llevó sobre su plumaje.
Cfr. Sir.50, 5–10 Se puede dejar un breve espacio de silencio para meditación.
V: Levanto mis ojos a los montes, ¿de dónde me vendrá el auxilio?
* R: Levanto mis ojos a los montes, ¿de dónde me vendrá el auxilio?
V: Señor, por ti madrugo, dame una señal propicia.
* R: ¿De dónde me vendrá el auxilio?
V: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
* R: Levanto mis ojos a los montes, ¿de dónde me vendrá el auxilio?
CÁNTICO EVANGÉLICO (de pie)
Antífona: Sube a un alto monte, alegre mensajero de Jerusalén, di a las ciudades de Judá: <<¡Aquí está vuestro Dios! Como un pastor pastorea a su pueblo>>.
Haciendo la señal de la cruz sobre sí. Lc. 1, 68–79 Todos lo recitan a una sola voz
* Antífona: Sube a un alto monte, alegre mensajero de Jerusalén, di a las ciudades de Judá: <<¡Aquí está vuestro Dios! Como un pastor pastorea a su pueblo>>.
Inicia que está dirigiendo el rezo de la Liturgia de las Horas. Después de la primera respuesta se siguen intenciones: primera parte de la intención la recita quien dirige y la segunda parte, si está acompañado, la recita los demás.
Se añaden intenciones libres cuando se indique agregando la respuesta de la primera intención.
Se termina con la invitación al Padre Nuestro: Padre Nuestro que estás…
La recita quien dirige el rezo de la hora. Todos responden al final: Amén.
Haciendo la señal de la cruz sobre sí mismos
V: El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.