Haciendo la señal de la cruz sobre sí mismo.
V: Dios mío, ven en mi auxilio.
* R: Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.
Se invita a realizar el examen de conciencia por parte de quien dirige, cuando es en comunidad. Terminada la invitación se hace un breve silencio.
Quien dirige el rezo de la hora litúrgica da inicio al acto penitencial y los otros participantes se unen en una sola voz.
V: “Yo confieso…” o “Señor, ten misericordia de nosotros…” o “Tú que has sido enviado…”.
La conclusión del acto penitencial la recita quien preside el rezo de la hora cuando hay más participantes, éstos terminan diciendo: Amén.
Se recita a una sola voz: quien dirige el rezo y quienes le acompañan.
* Cuando la luz del sol es ya poniente… o Cuando acabamos el día…
Se reza el propuesto en el Salterio de la semana o los que se propongan por tiempo litúrgico o alguna celebración especial.
Antífona 1: Sé tú, Señor, la roca de mi refugio, un baluarte donde me salve.
Salmo 90 Todos lo recitan a una sola voz.
* Antífona: Sé tú, Señor, la roca de mi refugio, un baluarte donde me salve.
Antífona 2: Desde lo hondo a ti grito, Señor.
Salmo 133 Todos lo recitan a una sola voz.
* Antífona: Desde lo hondo a ti grito, Señor.
Ef. 4, 26–27 Se puede dejar un breve espacio de silencio para meditación.
V: En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
* R: En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
V: Tú, el Dios leal, nos librarás.
* R: Te encomiendo mi espíritu.
V: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
* R: En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
CÁNTICO EVANGÉLICO (de pie)
Antífona: Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.
Haciendo la señal de la cruz sobre sí. Lc. 2, 29–32 Todos lo recitan a una sola voz
* Antífona: Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.
Se reza la que dice después de las I Vísperas del Domingo. Todos responden al final: Amén.
Haciendo la señal de la cruz sobre sí mismos
V: El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.
Se reza una de las cuatro opciones que se proponen en la Liturgia de las Horas.
V: “Madre del Redentor, virgen fecunda…” o “Salve, Reina de los cielos…“ o “Dios te salve, Reina y madre de misericordia…” o “Bajo tu amparo nos acogemos…”.