Cuando Dios abre tus ojos, podrás ver lo que ha estado ahí todo el tiempo. Dios siempre está obrando, persiguiendo en amor, deseando que veamos Su reino y gloria.
Jesucristo y su sacrificio en el Calvario despojo a todo principado y potestad, exhibiéndolos abiertamente, clavando en esa cruz toda ordenanza contra nosotros.
Si vivmos de acuerdo a la palabra de Dios con todo el corazon, tu vida es una bendecida; pero si vivmos conforme a lo que queremos aplicar a nuestra vida, estamos viviendo en restringidos.
Debemos darnos cuenta de que nuestra resistencia no es inútil, sino que es nuestra única esperanza. En lugar de tratar de asimilarnos a un mundo que es hostil a nuestra convicción y fe, debemos resistir desde el principio.