HABLEMOS DE LA BIBLIA, CON IRIT GREEN –
Vino a mí palabra de Dios en el año noveno, en el mes
décimo, a los diez días del mes, diciendo:
Hijo de hombre, escribe la fecha de este día; el rey de
Babilonia puso sitio a Jerusalén este mismo día.
Y habla por parábola a la casa rebelde, y diles: Así ha
dicho Dios el Señor: Pon una olla, ponla, y echa también en ella agua;
junta sus piezas de carne en ella; todas buenas piezas,
pierna y espalda; llénala de huesos escogidos.
Toma una oveja escogida, y también enciende los huesos
debajo de ella; haz que hierva bien; cuece también sus huesos dentro de ella.
Pues así ha dicho Dios el Señor: ¡Ay de la ciudad de
sangres, de la olla herrumbrosa cuya herrumbre no ha sido quitada! Por sus
piezas, por sus piezas sácala, sin echar suerte sobre ella.
Porque su sangre está en medio de ella; sobre una piedra
alisada la ha derramado; no la derramó sobre la tierra para que fuese cubierta
Habiendo, pues, hecho subir la ira para hacer venganza, yo
pondré su sangre sobre la dura piedra, para que no sea cubierta.
Por tanto, así ha dicho Dios el Señor: ¡Ay de la ciudad de
sangres! Pues también haré yo gran hoguera,
multiplicando la leña, y encendiendo el fuego para consumir
la carne y hacer la salsa; y los huesos serán quemados.
Asentando después la olla vacía sobre sus brasas, para que
se caldee, y se queme su fondo, y se funda en ella su suciedad, y se consuma su
En vano se cansó, y no salió de ella su mucha herrumbre.
Sólo en fuego será su herrumbre consumida.
En tu inmunda lujuria padecerás, porque te limpié, y tú no
te limpiaste de tu inmundicia; nunca más te limpiarás, hasta que yo sacie mi
Yo Dios he hablado; vendrá, y yo lo haré. No me volveré
atrás, ni tendré misericordia, ni me arrepentiré; según tus caminos y tus obras
te juzgarán, dice Dios el Señor.
Vino a mí palabra de Dios, diciendo:
Hijo de hombre, he aquí que yo te quito de golpe el deleite
de tus ojos; no endeches, ni llores, ni corran tus lágrimas.
Reprime el suspirar, no hagas luto de mortuorios; ata tu
turbante sobre ti, y pon tus zapatos en tus pies, y no te cubras con rebozo, ni
Hablé al pueblo por la mañana, y a la tarde murió mi mujer;
y a la mañana hice como me fue mandado.
Y me dijo el pueblo: ¿No nos enseñarás qué significan para
nosotros estas cosas que haces?
Y yo les dije: La palabra de Dios vino a mí, diciendo:
Di a la casa de Israel: Así ha dicho Dios el Señor: He aquí
yo profano mi santuario, la gloria de vuestro poderío, el deseo de vuestros
ojos y el deleite de vuestra alma; y vuestros hijos y vuestras hijas que
dejasteis caerán a espada.
Y haréis de la manera que yo hice; no os cubriréis con
rebozo, ni comeréis pan de hombres en luto.
Vuestros turbantes estarán sobre vuestras cabezas, y
vuestros zapatos en vuestros pies; no endecharéis ni lloraréis, sino que os
consumiréis a causa de vuestras maldades, y gemiréis unos con otros.
Ezequiel, pues, os será por señal; según todas las cosas que
él hizo, haréis; cuando esto ocurra, entonces sabréis que yo soy Dios el Señor.
Y tú, hijo de hombre, el día que yo arrebate a ellos su
fortaleza, el gozo de su gloria, el deleite de sus ojos y el anhelo de sus
almas, y también sus hijos y sus hijas,
ese día vendrá a ti uno que haya escapado para traer las
En aquel día se abrirá tu boca para hablar con el fugitivo,
y hablarás, y no estarás más mudo; y les serás por señal, y sabrán que yo soy