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ESPECIAL ELUL – Yechiel Nahari es un cantor litúrgico (jazán) y paitán (cantor de poemas devocionales) nacido en Israel en 1961, en una familia de origen oriental (yemenita y siria). Su pasión por este canto empezó a muy temprana edad y a los 8 años ya se emitían sus grabaciones en la radio nacional, a la vez que participaba en un coro sinagogal. A los 13 el jazan estadounidense Meir Levy lo llevó a realizar tres conciertos en EE.UU. Estudió en varias yeshivot y sirvió en el ejército. A los 22 se casó y estableció en Londres durante tres años. Luego sirvió en una de las mayores comunidades sefardíes de EE.UU., Shaar LeZion y a partir de 1990 ha viajado dando recitales en comunidades sefardíes de Brasil, Marruecos, Francia, Italia, México y Argentina. Ha editado 32 álbumes de música litúrgica de estilo árabe y turco antiguo, además de dominar todos los estilos magrebíes. Les ofrecemos el ciclo completo de Selijot grabado en 2017 en la sinagoga Eliahu Leon Levi de Jerusalén.
PARASHÁ – Capítulo 26
26:1 Cuando hayas entrado en la tierra que Dios tu Dios te da por herencia, y tomes posesión de ella y la habites,
26:2 entonces tomarás de las primicias de todos los frutos que sacares de la tierra que Dios tu Dios te da, y las pondrás en una canasta, e irás al lugar que Dios tu Dios escogiere para hacer habitar allí su nombre.
26:3 Y te presentarás al sacerdote que hubiere en aquellos días, y le dirás: Declaro hoy a Dios tu Dios, que he entrado en la tierra que juró Dios a nuestros padres que nos daría.
26:4 Y el sacerdote tomará la canasta de tu mano, y la pondrá delante del altar de Dios tu Dios.
26:5 Entonces hablarás y dirás delante de Dios tu Dios: Un arameo a punto de perecer fue mi padre, el cual descendió a Egipto y habitó allí con pocos hombres, y allí creció y llegó a ser una nación grande, fuerte y numerosa;
26:6 y los egipcios nos maltrataron y nos afligieron, y pusieron sobre nosotros dura servidumbre.
26:7 Y clamamos a Dios el Dios de nuestros padres; y Dios oyó nuestra voz, y vio nuestra aflicción, nuestro trabajo y nuestra opresión;
26:8 y Dios nos sacó de Egipto con mano fuerte, con brazo extendido, con grande espanto, y con señales y con milagros;
26:9 y nos trajo a este lugar, y nos dio esta tierra, tierra que fluye leche y miel.
26:10 Y ahora, he aquí he traído las primicias del fruto de la tierra que me diste, oh Dios. Y lo dejarás delante de Dios tu Dios, y adorarás delante de Dios tu Dios.
26:11 Y te alegrarás en todo el bien que Dios tu Dios te haya dado a ti y a tu casa, así tú como el levita y el extranjero que está en medio de ti.
26:12 Cuando acabes de diezmar todo el diezmo de tus frutos en el año tercero, el año del diezmo, darás también al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda; y comerán en tus aldeas, y se saciarán.
26:13 Y dirás delante de Dios tu Dios: He sacado lo consagrado de mi casa, y también lo he dado al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda, conforme a todo lo que me has mandado; no he transgredido tus mandamientos, ni me he olvidado de ellos.
26:14 No he comido de ello en mi luto, ni he gastado de ello estando yo inmundo, ni de ello he ofrecido a los muertos; he obedecido a la voz de Dios mi Dios, he hecho conforme a todo lo que me has mandado.
26:15 Mira desde tu morada santa, desde el cielo, y bendice a tu pueblo Israel, y a la tierra que nos has dado, como juraste a nuestros padres, tierra que fluye leche y miel.
26:16 Dios tu Dios te manda hoy que cumplas estos estatutos y decretos; cuida, pues, de ponerlos por obra con todo tu corazón y con toda tu alma.
26:17 Has declarado solemnemente hoy que Dios es tu Dios, y que andarás en sus caminos, y guardarás sus estatutos, sus mandamientos y sus decretos, y que escucharás su voz.
26:18 Y Dios ha declarado hoy que tú eres pueblo suyo, de su exclusiva posesión, como te lo ha prometido, para que guardes todos sus mandamientos;
26:19 a fin de exaltarte sobre todas las naciones que hizo, para loor y fama y gloria, y para que seas un pueblo santo a Dios tu Dios, como él ha dicho.
Capítulo 27
27:1 Ordenó Moisés, con los ancianos de Israel, al pueblo, diciendo: Guardaréis todos los mandamientos que yo os prescribo hoy.
27:2 Y el día que pases el Jordán a la tierra que Dios tu Dios te da, levantarás piedras grandes, y las revocarás con cal;
27:3 y escribirás en ellas todas las palabras de esta ley, cuando hayas pasado para entrar en la tierra que Dios tu Dios te da, tierra que fluye leche y miel, como Dios el Dios de tus padres te ha dicho.
27:4 Cuando, pues, hayas pasado el Jordán, levantarás estas piedras que yo os mando hoy, en el monte Ebal, y las revocarás con cal;
27:5 y edificarás allí un altar a Dios tu Dios, altar de piedras; no alzarás sobre ellas instrumento de hierro.
27:6 De piedras enteras edificarás el altar de Dios tu Dios, y ofrecerás sobre él holocausto a Dios tu Dios;
27:7 y sacrificarás ofrendas de paz, y comerás allí, y te alegrarás delante de Dios tu Dios.
27:8 Y escribirás muy claramente en las piedras todas las palabras de esta ley.
27:9 Y Moisés, con los sacerdotes levitas, habló a todo Israel, diciendo: Guarda silencio y escucha, oh Israel; hoy has venido a ser pueblo de Dios tu Dios.
27:10 Oirás, pues, la voz de Dios tu Dios, y cumplirás sus mandamientos y sus estatutos, que yo te ordeno hoy.
27:11 Y mandó Moisés al pueblo en aquel día, diciendo:
27:12 Cuando hayas pasado el Jordán, éstos estarán sobre el monte Gerizim para bendecir al pueblo: Simeón, Leví, Judá, Isacar, José y Benjamín.
27:13 Y éstos estarán sobre el monte Ebal para pronunciar la maldición: Rubén, Gad, Aser, Zabulón, Dan y Neftalí.
27:14 Y hablarán los levitas, y dirán a todo varón de Israel en alta voz:
27:15 Maldito el hombre que hiciere escultura o imagen de fundición, abominación a Dios, obra de mano de artífice, y la pusiere en oculto. Y todo el pueblo responderá y dirá: Amén.
27:16 Maldito el que deshonrare a su padre o a su madre. Y dirá todo el pueblo: Amén.
27:17 Maldito el que redujere el límite de su prójimo. Y dirá todo el pueblo: Amén.
27:18 Maldito el que hiciere errar al ciego en el camino. Y dirá todo el pueblo: Amén.
27:19 Maldito el que pervirtiere el derecho del extranjero, del huérfano y de la viuda. Y dirá todo el pueblo: Amén.
27:20 Maldito el que se acostare con la mujer de su padre, por cuanto descubrió el regazo de su padre. Y dirá todo el pueblo: Amén.
27:21 Maldito el que se ayuntare con cualquier bestia. Y dirá todo el pueblo: Amén.
27:22 Maldito el que se acostare con su hermana, hija de su padre, o hija de su madre. Y dirá todo el pueblo: Amén.
27:23 Maldito el que se acostare con su suegra. Y dirá todo el pueblo: Amén.
27:24 Maldito el que hiriere a su prójimo ocultamente. Y dirá todo el pueblo: Amén.
27:25 Maldito el que recibiere soborno para quitar la vida al inocente. Y dirá todo el pueblo: Amén.
27:26 Maldito el que no confirmare las palabras de esta ley para hacerlas. Y dirá todo el pueblo: Amén.
Capítulo 28
28:1 Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Dios tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Dios tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.
28:2 Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Dios tu Dios.
28:3 Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo.
28:4 Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas.
28:5 Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar.
28:6 Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir.
28:7 Dios derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti.
28:8 Dios te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Dios tu Dios te da.
28:9 Te confirmará Dios por pueblo santo suyo, como te lo ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Dios tu Dios, y anduvieres en sus caminos.
28:10 Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Dios es invocado sobre ti, y te temerán.
28:11 Y te hará Dios sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Dios juró a tus padres que te había de dar.
28:12 Te abrirá Dios su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado.
28:13 Te pondrá Dios por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Dios tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas,
28:14 y si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles.
28:15 Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Dios tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán.
28:16 Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo.
28:17 Maldita tu canasta, y tu artesa de amasar.
28:18 Maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas.
28:19 Maldito serás en tu entrar, y maldito en tu salir.
28:20 Y Dios enviará contra ti la maldición, quebranto y asombro en todo cuanto pusieres mano e hicieres, hasta que seas destruido, y perezcas pronto a causa de la maldad de tus obras por las cuales me habrás dejado.
28:21 Dios traerá sobre ti mortandad, hasta que te consuma de la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.
28:22 Dios te herirá de tisis, de fiebre, de inflamación y de ardor, con sequía, con calamidad repentina y con añublo; y te perseguirán hasta que perezcas.
28:23 Y los cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la tierra que está debajo de ti, de hierro.
28:24 Dará Dios por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los cielos descenderán sobre ti hasta que perezcas.
28:25 Dios te entregará derrotado delante de tus enemigos; por un camino saldrás contra ellos, y por siete caminos huirás delante de ellos; y serás vejado por todos los reinos de la tierra.
28:26 Y tus cadáveres servirán de comida a toda ave del cielo y fiera de la tierra, y no habrá quien las espante.
28:27 Dios te herirá con la úlcera de Egipto, con tumores, con sarna, y con comezón de que no puedas ser curado.
28:28 Dios te herirá con locura, ceguera y turbación de espíritu;
28:29 y palparás a mediodía como palpa el ciego en la oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos; y no serás sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te salve.
28:30 Te desposarás con mujer, y otro varón dormirá con ella; edificarás casa, y no habitarás en ella; plantarás viña, y no la disfrutarás.
28:31 Tu buey será matado delante de tus ojos, y tú no comerás de él; tu asno será arrebatado de delante de ti, y no te será devuelto; tus ovejas serán dadas a tus enemigos, y no tendrás quien te las rescate.
28:32 Tus hijos y tus hijas serán entregados a otro pueblo, y tus ojos lo verán, y desfallecerán por ellos todo el día; y no habrá fuerza en tu mano.
28:33 El fruto de tu tierra y de todo tu trabajo comerá pueblo que no conociste; y no serás sino oprimido y quebrantado todos los días.
28:34 Y enloquecerás a causa de lo que verás con tus ojos.
28:35 Te herirá Dios con maligna pústula en las rodillas y en las piernas, desde la planta de tu pie hasta tu coronilla, sin que puedas ser curado.
28:36 Dios te llevará a ti, y al rey que hubieres puesto sobre ti, a nación que no conociste ni tú ni tus padres; y allá servirás a dioses ajenos, al palo y a la piedra.
28:37 Y serás motivo de horror, y servirás de refrán y de burla a todos los pueblos a los cuales te llevará Dios.
28:38 Sacarás mucha semilla al campo, y recogerás poco, porque la langosta lo consumirá.
28:39 Plantarás viñas y labrarás, pero no beberás vino, ni recogerás uvas, porque el gusano se las comerá.
28:40 Tendrás olivos en todo tu territorio, mas no te ungirás con el aceite, porque tu aceituna se caerá.
28:41 Hijos e hijas engendrarás, y no serán para ti, porque irán en cautiverio.
28:42 Toda tu arboleda y el fruto de tu tierra serán consumidos por la langosta.
28:43 El extranjero que estará en medio de ti se elevará sobre ti muy alto, y tú descenderás muy abajo.
28:44 El te prestará a ti, y tú no le prestarás a él; él será por cabeza, y tú serás por cola.
28:45 Y vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te perseguirán, y te alcanzarán hasta que perezcas; por cuanto no habrás atendido a la voz de Dios tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos, que él te mandó;
28:46 y serán en ti por señal y por maravilla, y en tu descendencia para siempre.
28:47 Por cuanto no serviste a Dios tu Dios con alegría y con gozo de corazón, por la abundancia de todas las cosas,
28:48 servirás, por tanto, a tus enemigos que enviare Dios contra ti, con hambre y con sed y con desnudez, y con falta de todas las cosas; y él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte.
28:49 Dios traerá contra ti una nación de lejos, del extremo de la tierra, que vuele como águila, nación cuya lengua no entiendas;
28:50 gente fiera de rostro, que no tendrá respeto al anciano, ni perdonará al niño;
28:51 y comerá el fruto de tu bestia y el fruto de tu tierra, hasta que perezcas; y no te dejará grano, ni mosto, ni aceite, ni la cría de tus vacas, ni los rebaños de tus ovejas, hasta destruirte.
28:52 Pondrá sitio a todas tus ciudades, hasta que caigan tus muros altos y fortificados en que tú confías, en toda tu tierra; sitiará, pues, todas tus ciudades y toda la tierra que Dios tu Dios te hubiere dado.
28:53 Y comerás el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos y de tus hijas que Dios tu Dios te dio, en el sitio y en el apuro con que te angustiará tu enemigo.
28:54 El hombre tierno en medio de ti, y el muy delicado, mirará con malos ojos a su hermano, y a la mujer de su seno, y al resto de sus hijos que le quedaren;
28:55 para no dar a alguno de ellos de la carne de sus hijos, que él comiere, por no haberle quedado nada, en el asedio y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en todas tus ciudades.
28:56 La tierna y la delicada entre vosotros, que nunca la planta de su pie intentaría sentar sobre la tierra, de pura delicadeza y ternura, mirará con malos ojos al marido de su seno, a su hijo, a su hija,
28:57 al recién nacido que sale de entre sus pies, y a sus hijos que diere a luz; pues los comerá ocultamente, por la carencia de todo, en el asedio y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en tus ciudades.
28:58 Si no cuidares de poner por obra todas las palabras de esta ley que están escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso y temible: DIOS TU DIOS,
28:59 entonces Dios aumentará maravillosamente tus plagas y las plagas de tu descendencia, plagas grandes y permanentes, y enfermedades malignas y duraderas;
28:60 y traerá sobre ti todos los males de Egipto, delante de los cuales temiste, y no te dejarán.
28:61 Asimismo toda enfermedad y toda plaga que no está escrita en el libro de esta ley, Dios la enviará sobre ti, hasta que seas destruido.
28:62 Y quedaréis pocos en número, en lugar de haber sido como las estrellas del cielo en multitud, por cuanto no obedecisteis a la voz de Dios tu Dios.
28:63 Así como Dios se gozaba en haceros bien y en multiplicaros, así se gozará Dios en arruinaros y en destruiros; y seréis arrancados de sobre la tierra a la cual entráis para tomar posesión de ella.
28:64 Y Dios te esparcirá por todos los pueblos, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo; y allí servirás a dioses ajenos que no conociste tú ni tus padres, al leño y a la piedra.
28:65 Y ni aun entre estas naciones descansarás, ni la planta de tu pie tendrá reposo; pues allí te dará Dios corazón temeroso, y desfallecimiento de ojos, y tristeza de alma;
28:66 y tendrás tu vida como algo que pende delante de ti, y estarás temeroso de noche y de día, y no tendrás seguridad de tu vida.
28:67 Por la mañana dirás: ¡Quién diera que fuese la tarde! y a la tarde dirás: ¡Quién diera que fuese la mañana! por el miedo de tu corazón con que estarás amedrentado, y por lo que verán tus ojos.
28:68 Y Dios te hará volver a Egipto en naves, por el camino del cual te ha dicho: Nunca más volverás; y allí seréis vendidos a vuestros enemigos por esclavos y por esclavas, y no habrá quien os compre.
Capítulo 29
29:1 Estas son las palabras del pacto que Dios mandó a Moisés que celebrase con los hijos de Israel en la tierra de Moab, además del pacto que concertó con ellos en Horeb.
29:2 Moisés, pues, llamó a todo Israel, y les dijo: Vosotros habéis visto todo lo que Dios ha hecho delante de vuestros ojos en la tierra de Egipto a Faraón y a todos sus siervos, y a toda su tierra,
29:3 las grandes pruebas que vieron vuestros ojos, las señales y las grandes maravillas.
29:4 Pero hasta hoy Dios no os ha dado corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír.
29:5 Y yo os he traído cuarenta años en el desierto; vuestros vestidos no se han envejecido sobre vosotros, ni vuestro calzado se ha envejecido sobre vuestro pie.
29:6 No habéis comido pan, ni bebisteis vino ni sidra; para que supierais que yo soy Dios vuestro Dios.
29:7 Y llegasteis a este lugar, y salieron Sehón rey de Hesbón y Og rey de Basán delante de nosotros para pelear, y los derrotamos;
29:8 y tomamos su tierra, y la dimos por heredad a Rubén y a Gad y a la media tribu de Manasés.
CABALÁ DE TEVEL, CON MARTA LAPIDES – Reponemos las primeras entregas, allá por 2005, en la que Marta Lapides abordaba su visión cabalística práctica para encontrar las claves para unirnos a las leyes de la Creación. La mística de la Cabalá, Tevel (o Tebel) es un término hebreo que se utiliza para designar al mundo físico, al universo creado o a la Tierra como morada de la humanidad, concebido no solo como materia, sino como un escenario vivo lleno de leyes espirituales y reflejos de lo divino.
CABALÁ DE TEVEL, CON MARTA LAPIDES – Reponemos las primeras entregas, allá por 2005, en la que Marta Lapides abordaba su visión cabalística práctica para encontrar las claves para unirnos a las leyes de la Creación. La mística de la Cabalá, Tevel (o Tebel) es un término hebreo que se utiliza para designar al mundo físico, al universo creado o a la Tierra como morada de la humanidad, concebido no solo como materia, sino como un escenario vivo lleno de leyes espirituales y reflejos de lo divino.
CABALÁ DE TEVEL, CON MARTA LAPIDES – Reponemos las primeras entregas, allá por 2005, en la que Marta Lapides abordaba su visión cabalística práctica para encontrar las claves para unirnos a las leyes de la Creación. La mística de la Cabalá, Tevel (o Tebel) es un término hebreo que se utiliza para designar al mundo físico, al universo creado o a la Tierra como morada de la humanidad, concebido no solo como materia, sino como un escenario vivo lleno de leyes espirituales y reflejos de lo divino.
CONCEPTOS JUDÍOS, CON IRIT GREEN – La revelación en el Monte Sinaí fue precedida por el sonido del shofar causando gran impresión en el pueblo (Éxodo 19-16).
CABALÁ DE TEVEL, CON MARTA LAPIDES – Reponemos las primeras entregas, allá por 2005, en la que Marta Lapides abordaba su visión cabalística práctica para encontrar las claves para unirnos a las leyes de la Creación. La mística de la Cabalá, Tevel (o Tebel) es un término hebreo que se utiliza para designar al mundo físico, al universo creado o a la Tierra como morada de la humanidad, concebido no solo como materia, sino como un escenario vivo lleno de leyes espirituales y reflejos de lo divino.
HABLEMOS DE LA BIBLIA, CON IRIT GREEN – La transición hacia los altares de fuego se basó en la concepción de que la divinidad inhalaba el humo de la ofrenda quemada y de esa manera tomaba parte en el rito. El altar de bronce de Salomón fue una innovación y dio lugar más tarde, mediante la reincorporación de nuevas formas, al altar definitivo de piedra.
A FONDO – El texto de este programa es obra de doctor en medicina británico Michael Cannell, que ha utilizado fuentes basadas inteligencia artificial. Si bien no es judío, en los últimos años dedica tiempo y esfuerzo al estudio de la mística judía, la kabalá. Nos ha enviado estos apuntes analizando la oportunidad de los eclipses solares que se han visto y se verán es España, a la luz de esta disciplina. Les ofrecemos la traducción al español y locución de sus notas.
PARASHÁ – 21:10 Cuando salieres a la guerra contra tus enemigos, y Dios tu Dios los entregare en tu mano, y tomares de ellos cautivos,
21:11 y vieres entre los cautivos a alguna mujer hermosa, y la codiciares, y la tomares para ti por mujer,
21:12 la meterás en tu casa; y ella rapará su cabeza, y cortará sus uñas,
21:13 y se quitará el vestido de su cautiverio, y se quedará en tu casa; y llorará a su padre y a su madre un mes entero; y después podrás llegarte a ella, y tú serás su marido, y ella será tu mujer.
21:14 Y si no te agradare, la dejarás en libertad; no la venderás por dinero, ni la tratarás como esclava, por cuanto la humillaste.
21:15 Si un hombre tuviere dos mujeres, la una amada y la otra aborrecida, y la amada y la aborrecida le hubieren dado hijos, y el hijo primogénito fuere de la aborrecida;
21:16 en el día que hiciere heredar a sus hijos lo que tuviere, no podrá dar el derecho de primogenitura al hijo de la amada con preferencia al hijo de la aborrecida, que es el primogénito;
21:17 mas al hijo de la aborrecida reconocerá como primogénito, para darle el doble de lo que correspondiere a cada uno de los demás; porque él es el principio de su vigor, y suyo es el derecho de la primogenitura.
21:18 Si alguno tuviere un hijo contumaz y rebelde, que no obedeciere a la voz de su padre ni a la voz de su madre, y habiéndole castigado, no les obedeciere;
21:19 entonces lo tomarán su padre y su madre, y lo sacarán ante los ancianos de su ciudad, y a la puerta del lugar donde viva;
21:20 y dirán a los ancianos de la ciudad: Este nuestro hijo es contumaz y rebelde, no obedece a nuestra voz; es glotón y borracho.
21:21 Entonces todos los hombres de su ciudad lo apedrearán, y morirá; así quitarás el mal de en medio de ti, y todo Israel oirá, y temerá.
21:22 Si alguno hubiere cometido algún crimen digno de muerte, y lo hiciereis morir, y lo colgareis en un madero,
21:23 no dejaréis que su cuerpo pase la noche sobre el madero; sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldito por Dios es el colgado; y no contaminarás tu tierra que Dios tu Dios te da por heredad.
22:1 Si vieres extraviado el buey de tu hermano, o su cordero, no le negarás tu ayuda; lo volverás a tu hermano.
22:2 Y si tu hermano no fuere tu vecino, o no lo conocieres, lo recogerás en tu casa, y estará contigo hasta que tu hermano lo busque, y se lo devolverás.
22:3 Así harás con su asno, así harás también con su vestido, y lo mismo harás con toda cosa de tu hermano que se le perdiere y tú la hallares; no podrás negarle tu ayuda.
22:4 Si vieres el asno de tu hermano, o su buey, caído en el camino, no te apartarás de él; le ayudarás a levantarlo.
22:5 No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Dios tu Dios cualquiera que esto hace.
22:6 Cuando encuentres por el camino algún nido de ave en cualquier árbol, o sobre la tierra, con pollos o huevos, y la madre echada sobre los pollos o sobre los huevos, no tomarás la madre con los hijos.
22:7 Dejarás ir a la madre, y tomarás los pollos para ti, para que te vaya bien, y prolongues tus días.
22:8 Cuando edifiques casa nueva, harás pretil a tu terrado, para que no eches culpa de sangre sobre tu casa, si de él cayere alguno.
22:9 No sembrarás tu viña con semillas diversas, no sea que se pierda todo, tanto la semilla que sembraste como el fruto de la viña.
22:10 No ararás con buey y con asno juntamente.
22:11 No vestirás ropa de lana y lino juntamente.
22:12 Te harás flecos en las cuatro puntas de tu manto con que te cubras.
22:13 Cuando alguno tomare mujer, y después de haberse llegado a ella la aborreciere,
22:14 y le atribuyere faltas que den que hablar, y dijere: A esta mujer tomé, y me llegué a ella, y no la hallé virgen;
22:15 entonces el padre de la joven y su madre tomarán y sacarán las señales de la virginidad de la doncella a los ancianos de la ciudad, en la puerta;
22:16 y dirá el padre de la joven a los ancianos: Yo di mi hija a este hombre por mujer, y él la aborrece;
22:17 y he aquí, él le atribuye faltas que dan que hablar, diciendo: No he hallado virgen a tu hija; pero ved aquí las señales de la virginidad de mi hija. Y extenderán la vestidura delante de los ancianos de la ciudad.
22:18 Entonces los ancianos de la ciudad tomarán al hombre y lo castigarán;
22:19 y le multarán en cien piezas de plata, las cuales darán al padre de la joven, por cuanto esparció mala fama sobre una virgen de Israel; y la tendrá por mujer, y no podrá despedirla en todos sus días.
22:20 Mas si resultare ser verdad que no se halló virginidad en la joven,
22:21 entonces la sacarán a la puerta de la casa de su padre, y la apedrearán los hombres de su ciudad, y morirá, por cuanto hizo vileza en Israel fornicando en casa de su padre; así quitarás el mal de en medio de ti.
22:22 Si fuere sorprendido alguno acostado con una mujer casada con marido, ambos morirán, el hombre que se acostó con la mujer, y la mujer también; así quitarás el mal de Israel.
22:23 Si hubiere una muchacha virgen desposada con alguno, y alguno la hallare en la ciudad, y se acostare con ella;
22:24 entonces los sacaréis a ambos a la puerta de la ciudad, y los apedrearéis, y morirán; la joven porque no dio voces en la ciudad, y el hombre porque humilló a la mujer de su prójimo; así quitarás el mal de en medio de ti.
22:25 Mas si un hombre hallare en el campo a la joven desposada, y la forzare aquel hombre, acostándose con ella, morirá solamente el hombre que se acostó con ella;
22:26 mas a la joven no le harás nada; no hay en ella culpa de muerte; pues como cuando alguno se levanta contra su prójimo y le quita la vida, así es en este caso.
22:27 Porque él la halló en el campo; dio voces la joven desposada, y no hubo quien la librase.
22:28 Cuando algún hombre hallare a una joven virgen que no fuere desposada, y la tomare y se acostare con ella, y fueren descubiertos;
22:29 entonces el hombre que se acostó con ella dará al padre de la joven cincuenta piezas de plata, y ella será su mujer, por cuanto la humilló; no la podrá despedir en todos sus días.
22:30 Ninguno tomará la mujer de su padre, ni profanará el lecho de su padre.
23:1 No entrará en la congregación de Dios el que tenga magullados los testículos, o amputado su miembro viril.
23:2 No entrará bastardo en la congregación de Dios; ni hasta la décima generación no entrarán en la congregación de Dios.
23:3 No entrará amonita ni moabita en la congregación de Dios, ni hasta la décima generación de ellos; no entrarán en la congregación de Dios para siempre,
23:4 por cuanto no os salieron a recibir con pan y agua al camino, cuando salisteis de Egipto, y porque alquilaron contra ti a Balaam hijo de Beor, de Petor en Mesopotamia, para maldecirte.
23:5 Mas no quiso Dios tu Dios oír a Balaam; y Dios tu Dios te convirtió la maldición en bendición, porque Dios tu Dios te amaba.
23:6 No procurarás la paz de ellos ni su bien en todos los días para siempre.
23:7 No aborrecerás al edomita, porque es tu hermano; no aborrecerás al egipcio, porque forastero fuiste en su tierra.
23:8 Los hijos que nacieren de ellos, en la tercera generación entrarán en la congregación de Dios.
23:9 Cuando salieres a campaña contra tus enemigos, te guardarás de toda cosa mala.
23:10 Si hubiere en medio de ti alguno que no fuere limpio, por razón de alguna impureza acontecida de noche, saldrá fuera del campamento, y no entrará en él.
23:11 Pero al caer la noche se lavará con agua, y cuando se hubiere puesto el sol, podrá entrar en el campamento.
23:12 Tendrás un lugar fuera del campamento adonde salgas;
23:13 tendrás también entre tus armas una estaca; y cuando estuvieres allí fuera, cavarás con ella, y luego al volverte cubrirás tu excremento;
23:14 porque Dios tu Dios anda en medio de tu campamento, para librarte y para entregar a tus enemigos delante de ti; por tanto, tu campamento ha de ser santo, para que él no vea en ti cosa inmunda, y se vuelva de en pos de ti.
23:15 No entregarás a su señor el siervo que se huyere a ti de su amo.
23:16 Morará contigo, en medio de ti, en el lugar que escogiere en alguna de tus ciudades, donde a bien tuviere; no le oprimirás.
23:17 No haya ramera de entre las hijas de Israel, ni haya sodomita de entre los hijos de Israel.
23:18 No traerás la paga de una ramera ni el precio de un perro a la casa de Dios tu Dios por ningún voto; porque abominación es a Dios tu Dios tanto lo uno como lo otro.
23:19 No exigirás de tu hermano interés de dinero, ni interés de comestibles, ni de cosa alguna de que se suele exigir interés.
23:20 Del extraño podrás exigir interés, mas de tu hermano no lo exigirás, para que te bendiga Dios tu Dios en toda obra de tus manos en la tierra adonde vas para tomar posesión de ella.
23:21 Cuando haces voto a Dios tu Dios, no tardes en pagarlo; porque ciertamente lo demandará Dios tu Dios de ti, y sería pecado en ti.
23:22 Mas cuando te abstengas de prometer, no habrá en ti pecado.
23:23 Pero lo que hubiere salido de tus labios, lo guardarás y lo cumplirás, conforme lo prometiste a Dios tu Dios, pagando la ofrenda voluntaria que prometiste con tu boca.
23:24 Cuando entres en la viña de tu prójimo, podrás comer uvas hasta saciarte; mas no pondrás en tu cesto.
23:25 Cuando entres en la mies de tu prójimo, podrás arrancar espigas con tu mano; mas no aplicarás hoz a la mies de tu prójimo.
24:1 Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa.
24:2 Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre.
24:3 Pero si la aborreciere este último, y le escribiere carta de divorcio, y se la entregare en su mano, y la despidiere de su casa; o si hubiere muerto el postrer hombre que la tomó por mujer,
24:4 no podrá su primer marido, que la despidió, volverla a tomar para que sea su mujer, después que fue envilecida; porque es abominación delante de Dios, y no has de pervertir la tierra que Dios tu Dios te da por heredad.
24:5 Cuando alguno fuere recién casado, no saldrá a la guerra, ni en ninguna cosa se le ocupará; libre estará en su casa por un año, para alegrar a la mujer que tomó.
24:6 No tomarás en prenda la muela del molino, ni la de abajo ni la de arriba; porque sería tomar en prenda la vida del hombre.
24:7 Cuando fuere hallado alguno que hubiere hurtado a uno de sus hermanos los hijos de Israel, y le hubiere esclavizado, o le hubiere vendido, morirá el tal ladrón, y quitarás el mal de en medio de ti.
24:8 En cuanto a la plaga de la lepra, ten cuidado de observar diligentemente y hacer según todo lo que os enseñaren los sacerdotes levitas; según yo les he mandado, así cuidaréis de hacer.
24:9 Acuérdate de lo que hizo Dios tu Dios a María en el camino, después que salisteis de Egipto.
24:10 Cuando entregares a tu prójimo alguna cosa prestada, no entrarás en su casa para tomarle prenda.
24:11 Te quedarás fuera, y el hombre a quien prestaste te sacará la prenda.
24:12 Y si el hombre fuere pobre, no te acostarás reteniendo aún su prenda.
24:13 Sin falta le devolverás la prenda cuando el sol se ponga, para que pueda dormir en su ropa, y te bendiga; y te será justicia delante de Dios tu Dios.
24:14 No oprimirás al jornalero pobre y menesteroso, ya sea de tus hermanos o de los extranjeros que habitan en tu tierra dentro de tus ciudades.
24:15 En su día le darás su jornal, y no se pondrá el sol sin dárselo; pues es pobre, y con él sustenta su vida; para que no clame contra ti a Dios, y sea en ti pecado.
24:16 Los padres no morirán por los hijos, ni los hijos por los padres; cada uno morirá por su pecado.
24:17 No torcerás el derecho del extranjero ni del huérfano, ni tomarás en prenda la ropa de la viuda,
24:18 sino que te acordarás que fuiste siervo en Egipto, y que de allí te rescató Dios tu Dios; por tanto, yo te mando que hagas esto.
24:19 Cuando siegues tu mies en tu campo, y olvides alguna gavilla en el campo, no volverás para recogerla; será para el extranjero, para el huérfano y para la viuda; para que te bendiga Dios tu Dios en toda obra de tus manos.
24:20 Cuando sacudas tus olivos, no recorrerás las ramas que hayas dejado tras de ti; serán para el extranjero, para el huérfano y para la viuda.
24:21 Cuando vendimies tu viña, no rebuscarás tras de ti; será para el extranjero, para el huérfano y para la viuda.
24:22 Y acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto; por tanto, yo te mando que hagas esto.
25:1 Si hubiere pleito entre algunos, y acudieren al tribunal para que los jueces los juzguen, éstos absolverán al justo, y condenarán al culpable.
25:2 Y si el delincuente mereciere ser azotado, entonces el juez le hará echar en tierra, y le hará azotar en su presencia; según su delito será el número de azotes.
25:3 Se podrá dar cuarenta azotes, no más; no sea que, si lo hirieren con muchos azotes más que éstos, se sienta tu hermano envilecido delante de tus ojos.
25:4 No pondrás bozal al buey cuando trillare.
25:5 Cuando hermanos habitaren juntos, y muriere alguno de ellos, y no tuviere hijo, la mujer del muerto no se casará fuera con hombre extraño; su cuñado se llegará a ella, y la tomará por su mujer, y hará con ella parentesco.
25:6 Y el primogénito que ella diere a luz sucederá en el nombre de su hermano muerto, para que el nombre de éste no sea borrado de Israel.
25:7 Y si el hombre no quisiere tomar a su cuñada, irá entonces su cuñada a la puerta, a los ancianos, y dirá: Mi cuñado no quiere suscitar nombre en Israel a su hermano; no quiere emparentar conmigo.
25:8 Entonces los ancianos de aquella ciudad lo harán venir, y hablarán con él; y si él se levantare y dijere: No quiero tomarla,
25:9 se acercará entonces su cuñada a él delante de los ancianos, y le quitará el calzado del pie, y le escupirá en el rostro, y hablará y dirá: Así será hecho al varón que no quiere edificar la casa de su hermano.
25:10 Y se le dará este nombre en Israel: La casa del descalzado.
25:11 Si algunos riñeren uno con otro, y se acercare la mujer de uno para librar a su marido de mano del que le hiere, y alargando su mano asiere de sus partes vergonzosas,
25:12 le cortarás entonces la mano; no la perdonarás.
25:13 No tendrás en tu bolsa pesa grande y pesa chica,
25:14 ni tendrás en tu casa efa grande y efa pequeño.
25:15 Pesa exacta y justa tendrás; efa cabal y justo tendrás, para que tus días sean prolongados sobre la tierra que Dios tu Dios te da.
25:16 Porque abominación es a Dios tu Dios cualquiera que hace esto, y cualquiera que hace injusticia.
25:17 Acuérdate de lo que hizo Amalec contigo en el camino, cuando salías de Egipto;
25:18 de cómo te salió al encuentro en el camino, y te desbarató la retaguardia de todos los débiles que iban detrás de ti, cuando tú estabas cansado y trabajado; y no tuvo ningún temor de Dios.
25:19 Por tanto, cuando Dios tu Dios te dé descanso de todos tus enemigos alrededor, en la tierra que Dios tu Dios te da por heredad para que la poseas, borrarás la memoria de Amalec de debajo del cielo; no lo olvides.
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