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La Argentina no registraba antecedentes en ese sentido. Es por ello que
muchos argentinos percibieron que esos actos de macroterrorismo eran de una
naturaleza esencialmente diferente respecto del terrorismo secular e
interior (antiestatal y paraestatal) que vivió ese país durante los llamados
"años 70" (10).
Por lo demás, la sociedad argentina -y contrariamente a las infamias que se
propalaron antes, durante y después de los macroatentados-, no era -ni es-
una sociedad antisemita. En Argentina crecieron y sobre todo prosperaron con
absoluta libertad de elección -personal y grupal- muchas generaciones de
judíos, y lo hicieron sin ningún tipo de condicionamientos, a diferencia de
otras sociedades occidentales democráticas señaladas como modélicas (11). La
comunidad judía tuvo mucho más "movilidad social" que cualquier otra
comunidad de origen inmigrante, llegando a ocupar, en la actualidad,
espacios sociales mucho más próximos al vértice que a la base de la pirámide
social argentina. En rigor de verdad, ya no existen judíos de la "clase
baja" en la Argentina. El hijo del sastre judío inmigrante fue un vendedor
de trajes, y su nieto es economista, abogado o médico. Pero como economista,
abogado o médico, está integrado a la tecnoestructura gran empresarial del
país.
Mucho mayor éxito, si cabe, tuvieron los miembros de la comunidad judía
residente en la Argentina que actuaron en el campo de la cultura y de las
empresas culturales. Son judíos una proporción muy alta de profesores
universitarios, actores y funcionarios del Estado calificados. Ramas
profesionales enteras, como el negocio del psicoanálisis, son dominadas por
judíos. Los judíos controlan integralmente el mercado editorial y casi
totalmente los medios de comunicación. Un porcentaje desproporcionadamente
alto (en relación a la cantidad de judíos per cápita existente en la
Argentina, un 2% de su población total, aproximadamente) de profesionales
liberales son judíos. Podríamos ampliar la lista, pero ya es hora de
plantear el interrogante: ¡Qué extrañas formas adquiere el antisemitismo en
la sociedad Argentina! ¡Qué anormal es este antisemitismo que durante
décadas permitió que los judíos adquiriesen un poder descomunal, mucho más
allá de la cantidad de judíos residentes asumidos como tales! Ese poder se
ha ampliado hasta llegar al paroxismo de los tiempos actuales. Pero ello
será tema de los próximos capítulos.
Hasta el momento la sociedad argentina -asolada por una crisis estructural y
espiritual absolutamente inédita- no encuentra en su seno las energías
necesarias para reconstruir el verdadero significado del concepto
"antisemitismo", que en su origen -y en lejanas latitudes- se expresó como
reactivo lógico ante el sentimiento de superioridad que asumió el mundo
judío por sobre el mundo gentil, a partir del relato bíblico (Antiguo
Testamento)(12). Actualmente el mundo capitalista-occidental acepta con casi
total unanimidad la "superioridad" religiosa de Israel (13), lo que
intensifica y agrava el separatismo de las comunidades judías en muchos de
los países "hospedadores". El hecho de ser el "elegido de Dios" significa
que "el pueblo de Israel" ha sido separado del conjunto de todas las
naciones, al habérsele asignado -metafísicamente- una posición superior. Y
es la Biblia Hebrea, el Antiguo Testamento cristiano, quien provee de los
falsos testimonios que "confirman" la diferencialidad de la "nación" judía
respecto de las otras naciones y de los otros pueblos.
La guerra de los judíos contra el mundo -el rigor y el sangriento salvajismo
de los arrogantes "elegidos" contra los "inferiores" o humillados- es muy
anterior al cristianismo. Esa guerra está ya prefigurada en los Libros que
conforman el Pentateuco, así como en los llamados Libros Históricos y, en
especial, en el Libro de Esdras. En todos ellos se narran atroces relatos de
matanzas aberrantes practicadas o imaginadas -para el caso, es lo mismo-
durante la conquista de Canaán (14) y de otras tierras que supuestamente
pertenecerían al Eretz Israel. Es esa reivindicación ideológica y práctica
de la violencia que hacen los judíos lo que provocó la reacción de algunos
de los pueblos en los que, a lo largo de la historia, los propios judíos
buscaron un "hogar provisorio y pasajero".
Las naciones que los habían "hospedado" reaccionan contra esa falta de
lealtad que nace de suponerse "elegido": de allí nace el "antisemitismo"
(que por lo demás es un concepto que pertenece a una cosmovisión
eurocéntrica, muy alejada de nosotros). De lo contrario habría que explicar
la historia de las persecuciones que sufren los judíos a partir de una
perversidad intrínseca y hereditaria de toda la humanidad no judía, que hoy
representa, aproximadamente, un 97 o 98% de la población total del planeta
tierra.
El hecho es que desde la aparición de las primeras tribus hebreas hasta
nuestros días hubo una "cuestión