Revisionismo Histórico I (abre los ojos)

Revisionismo Histórico I (abre los ojos)

By Ramanuyacaria das VanapastraReligion & Spirituality
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Revisionismo Histórico I (abre los ojos) episodes

  • la falsificación de la realidad 42 a
    .
    La Argentina no registraba antecedentes en ese sentido. Es por ello que
    muchos argentinos percibieron que esos actos de macroterrorismo eran de una
    naturaleza esencialmente diferente respecto del terrorismo secular e
    interior (antiestatal y paraestatal) que vivió ese país durante los llamados
    "años 70" (10).
    Por lo demás, la sociedad argentina -y contrariamente a las infamias que se
    propalaron antes, durante y después de los macroatentados-, no era -ni es-
    una sociedad antisemita. En Argentina crecieron y sobre todo prosperaron con
    absoluta libertad de elección -personal y grupal- muchas generaciones de
    judíos, y lo hicieron sin ningún tipo de condicionamientos, a diferencia de
    otras sociedades occidentales democráticas señaladas como modélicas (11). La
    comunidad judía tuvo mucho más "movilidad social" que cualquier otra
    comunidad de origen inmigrante, llegando a ocupar, en la actualidad,
    espacios sociales mucho más próximos al vértice que a la base de la pirámide
    social argentina. En rigor de verdad, ya no existen judíos de la "clase
    baja" en la Argentina. El hijo del sastre judío inmigrante fue un vendedor
    de trajes, y su nieto es economista, abogado o médico. Pero como economista,
    abogado o médico, está integrado a la tecnoestructura gran empresarial del
    país.
    Mucho mayor éxito, si cabe, tuvieron los miembros de la comunidad judía
    residente en la Argentina que actuaron en el campo de la cultura y de las
    empresas culturales. Son judíos una proporción muy alta de profesores
    universitarios, actores y funcionarios del Estado calificados. Ramas
    profesionales enteras, como el negocio del psicoanálisis, son dominadas por
    judíos. Los judíos controlan integralmente el mercado editorial y casi
    totalmente los medios de comunicación. Un porcentaje desproporcionadamente
    alto (en relación a la cantidad de judíos per cápita existente en la
    Argentina, un 2% de su población total, aproximadamente) de profesionales
    liberales son judíos. Podríamos ampliar la lista, pero ya es hora de
    plantear el interrogante: ¡Qué extrañas formas adquiere el antisemitismo en
    la sociedad Argentina! ¡Qué anormal es este antisemitismo que durante
    décadas permitió que los judíos adquiriesen un poder descomunal, mucho más
    allá de la cantidad de judíos residentes asumidos como tales! Ese poder se
    ha ampliado hasta llegar al paroxismo de los tiempos actuales. Pero ello
    será tema de los próximos capítulos.
    Hasta el momento la sociedad argentina -asolada por una crisis estructural y
    espiritual absolutamente inédita- no encuentra en su seno las energías
    necesarias para reconstruir el verdadero significado del concepto
    "antisemitismo", que en su origen -y en lejanas latitudes- se expresó como
    reactivo lógico ante el sentimiento de superioridad que asumió el mundo
    judío por sobre el mundo gentil, a partir del relato bíblico (Antiguo
    Testamento)(12). Actualmente el mundo capitalista-occidental acepta con casi
    total unanimidad la "superioridad" religiosa de Israel (13), lo que
    intensifica y agrava el separatismo de las comunidades judías en muchos de
    los países "hospedadores". El hecho de ser el "elegido de Dios" significa
    que "el pueblo de Israel" ha sido separado del conjunto de todas las
    naciones, al habérsele asignado -metafísicamente- una posición superior. Y
    es la Biblia Hebrea, el Antiguo Testamento cristiano, quien provee de los
    falsos testimonios que "confirman" la diferencialidad de la "nación" judía
    respecto de las otras naciones y de los otros pueblos.
    La guerra de los judíos contra el mundo -el rigor y el sangriento salvajismo
    de los arrogantes "elegidos" contra los "inferiores" o humillados- es muy
    anterior al cristianismo. Esa guerra está ya prefigurada en los Libros que
    conforman el Pentateuco, así como en los llamados Libros Históricos y, en
    especial, en el Libro de Esdras. En todos ellos se narran atroces relatos de
    matanzas aberrantes practicadas o imaginadas -para el caso, es lo mismo-
    durante la conquista de Canaán (14) y de otras tierras que supuestamente
    pertenecerían al Eretz Israel. Es esa reivindicación ideológica y práctica
    de la violencia que hacen los judíos lo que provocó la reacción de algunos
    de los pueblos en los que, a lo largo de la historia, los propios judíos
    buscaron un "hogar provisorio y pasajero".
    Las naciones que los habían "hospedado" reaccionan contra esa falta de
    lealtad que nace de suponerse "elegido": de allí nace el "antisemitismo"
    (que por lo demás es un concepto que pertenece a una cosmovisión
    eurocéntrica, muy alejada de nosotros). De lo contrario habría que explicar
    la historia de las persecuciones que sufren los judíos a partir de una
    perversidad intrínseca y hereditaria de toda la humanidad no judía, que hoy
    representa, aproximadamente, un 97 o 98% de la población total del planeta
    tierra.
    El hecho es que desde la aparición de las primeras tribus hebreas hasta
    nuestros días hubo una "cuestión
    19 min
  • la falsificación de la realidad 41
    Es por ello que emerge la imagen difundida por el lobby judío norteamericano
    (9) ante la opinión pública mundial, de una Argentina entre fascista y
    pusilánime, decadente e intrínsecamente perversa. Hay una relación de causa
    a efecto entre la fractura del judaísmo (y la forma mesiánica que adopta su
    facción hegemónica) y la "perversión" de la sociedad argentina. E
    10 min
  • la falsificación de la realidad 40 b
    as piezas básicas de este puzzle demencial -aunque convincente- son las
    siguientes:
    Instalar en la "conciencia europea" la idea de que en la Argentina
    de los años 70 se produjo un "Holocausto sudamericano" con "30.000
    desaparecidos" (1).
    Relacionar ese hecho con los atentados terroristas de Buenos Aires
    (Embajada de Israel, 1992, Asociación Mutual Israelita Argentina,
    AMIA, 1994) (2).
    Darle una total cobertura lógica a esa continuidad histórica. "El
    periodista argentino Juan José Salinas López declaró ante el
    juez Baltasar Garzón que `hay un claro hilo conductor entre los
    crímenes de lesa humanidad perpetrados' por la última dictadura
    militar y los atentados posteriores contra la Embajada de Israel
    en Buenos Aires y la AMIA" (3).
    Señalar al Irán como el instigador de los atentados (Congreso
    Internacional contra el Terrorismo, Buenos Aires, diciembre de
    1997). "Representantes de los Estados Unidos e Israel señalaron al
    Estado islámico como responsable de los dos atentados ocurridos
    aquí" (4). Por lo tanto, el "nazismo criollo" insertado dentro del
    gobierno menemista no es más que la "mano de obra nativa" del
    "terrorismo islámico" iraní.
    Y así se cierra todo un "circuito lógico" (5).
    Otra versión de los atentados terroristas de Buenos Aires.
    La tesis de mis dos libros anteriores (6) y de otra investigación ya
    publicada (en Amanecer Nº13, Madrid, octubre de 1997, reproducida en el
    Capítulo 1 de este mismo libro) en relación a los atentados terroristas
    sufridos por la Argentina, en donde habita una de las comunidades judías más
    numerosas y significativas del mundo, parte de la constatación de la
    fractura que desde hace muchos años divide a la sociedad israelí. Esos
    atentados terroristas se originaron a partir de los conflictos internos
    (intrajudíos), y no son consecuencias ni de un conflicto externo (Israel
    versus "mundo árabe", por ejemplo), ni mucho menos de la existencia de
    grupos locales "nazis" misteriosamente manipulados desde Teherán, instalados
    dentro de la geografía política de la propia sociedad argentina.
    Este conflicto intrajudío se constituye, luego de la "caída de Moscú" (7),
    en uno de los hechos determinantes del sistema internacional, en un factor
    con capacidad para afectar la totalidad de su funcionamiento, por lo menos
    en Occidente, Oriente Medio y Golfo Pérsico. Por lo pronto quedó claro que
    es el lobby judío-norteamericano y no los políticos de Washington quien
    traza la política internacional de la "primera potencia del mundo".
    La creciente conflictividad entre el "fundamentalismo" judío y el laicismo
    sionista constituyó, desde un comienzo, la hipótesis explicativa más
    coherente para enfrentar con racionalidad los hechos de macroterrorismo
    ocurridos en Buenos Aires entre los inicios de la Conferencia de Madrid
    (orígenes de los llamados Acuerdos de Oslo y de Washington -explosión en la
    Embajada), y la delegación de toda responsabilidad administrativa de
    Jordania sobre la Cisjordania (mismo día del atentado a la AMIA, Buenos
    Aires, 18 julio de 1994) (8).
    Es por ello que emerge la imagen difundida por el lobby judío norteamericano
    (9) ante la opinión pública mundial, de una Argentina entre fascista y
    pusilánime, decadente e intrínsecamente perversa. Hay una relación de causa
    a efecto entre la fractura del judaísmo (y la forma mesiánica que adopta su
    facción hegemónica) y la "perversión" de la sociedad argentina. Es a partir
    de esa relación que la Argentina ha sido introducida en ese nivel inferior
    de la política mundial, obligándola a una continua y sistemática estrategia
    de despotenciación nacional, instrumentada por las clases dirigentes
    nativas, que en gran parte hoy juegan a la oposición al menemismo.
    39 min
  • la falsificación de la realidad 40 a
    as piezas básicas de este puzzle demencial -aunque convincente- son las
    siguientes:
    Instalar en la "conciencia europea" la idea de que en la Argentina
    de los años 70 se produjo un "Holocausto sudamericano" con "30.000
    desaparecidos" (1).
    Relacionar ese hecho con los atentados terroristas de Buenos Aires
    (Embajada de Israel, 1992, Asociación Mutual Israelita Argentina,
    AMIA, 1994) (2).
    Darle una total cobertura lógica a esa continuidad histórica. "El
    periodista argentino Juan José Salinas López declaró ante el
    juez Baltasar Garzón que `hay un claro hilo conductor entre los
    crímenes de lesa humanidad perpetrados' por la última dictadura
    militar y los atentados posteriores contra la Embajada de Israel
    en Buenos Aires y la AMIA" (3).
    Señalar al Irán como el instigador de los atentados (Congreso
    Internacional contra el Terrorismo, Buenos Aires, diciembre de
    1997). "Representantes de los Estados Unidos e Israel señalaron al
    Estado islámico como responsable de los dos atentados ocurridos
    aquí" (4). Por lo tanto, el "nazismo criollo" insertado dentro del
    gobierno menemista no es más que la "mano de obra nativa" del
    "terrorismo islámico" iraní.
    Y así se cierra todo un "circuito lógico" (5).
    Otra versión de los atentados terroristas de Buenos Aires.
    La tesis de mis dos libros anteriores (6) y de otra investigación ya
    publicada (en Amanecer Nº13, Madrid, octubre de 1997, reproducida en el
    Capítulo 1 de este mismo libro) en relación a los atentados terroristas
    sufridos por la Argentina, en donde habita una de las comunidades judías más
    numerosas y significativas del mundo, parte de la constatación de la
    fractura que desde hace muchos años divide a la sociedad israelí. Esos
    atentados terroristas se originaron a partir de los conflictos internos
    (intrajudíos), y no son consecuencias ni de un conflicto externo (Israel
    versus "mundo árabe", por ejemplo), ni mucho menos de la existencia de
    grupos locales "nazis" misteriosamente manipulados desde Teherán, instalados
    dentro de la geografía política de la propia sociedad argentina.
    Este conflicto intrajudío se constituye, luego de la "caída de Moscú" (7),
    en uno de los hechos determinantes del sistema internacional, en un factor
    con capacidad para afectar la totalidad de su funcionamiento, por lo menos
    en Occidente, Oriente Medio y Golfo Pérsico. Por lo pronto quedó claro que
    es el lobby judío-norteamericano y no los políticos de Washington quien
    traza la política internacional de la "primera potencia del mundo".
    La creciente conflictividad entre el "fundamentalismo" judío y el laicismo
    sionista constituyó, desde un comienzo, la hipótesis explicativa más
    coherente para enfrentar con racionalidad los hechos de macroterrorismo
    ocurridos en Buenos Aires entre los inicios de la Conferencia de Madrid
    (orígenes de los llamados Acuerdos de Oslo y de Washington -explosión en la
    Embajada), y la delegación de toda responsabilidad administrativa de
    Jordania sobre la Cisjordania (mismo día del atentado a la AMIA, Buenos
    Aires, 18 julio de 1994) (8).
    Es por ello que emerge la imagen difundida por el lobby judío norteamericano
    (9) ante la opinión pública mundial, de una Argentina entre fascista y
    pusilánime, decadente e intrínsecamente perversa. Hay una relación de causa
    a efecto entre la fractura del judaísmo (y la forma mesiánica que adopta su
    facción hegemónica) y la "perversión" de la sociedad argentina. Es a partir
    de esa relación que la Argentina ha sido introducida en ese nivel inferior
    de la política mundial, obligándola a una continua y sistemática estrategia
    de despotenciación nacional, instrumentada por las clases dirigentes
    nativas, que en gran parte hoy juegan a la oposición al menemismo.
    16 min
  • la falsificación de la realidad 39
    En esta hercúlea tarea de sustituir y de falsificar la realidad todos los
    actores reales del pasado juegan -ahora, en la imagen a construir- un papel
    muy diferente al que jugaron en la realidad de aquellos años. La imagen
    aparece invertida. Por ejemplo, el Partido Comunista de la Argentina, hoy
    prácticamente inexistente, autor de aquella célebre definición del peronismo
    como movimiento nazi-fascista a mediados de los 40, es ahora recordado y
    presentado en sociedad como una "fuerza democrática". El movimiento
    guerrillero de los años 70 en la Argentina, con toda su carga de heroísmo
    generacional y su proyecto de construir una patria socialista a partir de la
    lucha armada, ahora aparece ante las nuevas generaciones como un grupo de
    idealistas que luchaban contra la injusticia. Lo que constituye, dicho sea
    de paso, una absoluta falta de respeto con aquellos miles de jóvenes
    heroicos que murieron en el intento.
    No deja de asombrar, por su audacia extraordinaria, la idea de vincular al
    "nazi-peronismo" con formas radicales del islamismo actual. Dos fenómenos
    distintos pero sobre todo distantes en el tiempo. Es una estrategia muy útil
    para Israel, ya que logra desviar el problema del terrorismo en lejanas
    latitudes hacia sus enemigos próximos más temibles: Irán y Hezbollah. Pero
    sobre todo porque construye una cobertura que evita miradas indiscretas
    sobre el interior de la sociedad israelí. Israel continuará siendo creíble
    en Occidente mientras Occidente no "descubra" los verdaderos objetivos
    teológicos que rigen el comportamiento de la fracción dominante dentro del
    judaísmo mundial. De paso destruye un mito: el del peronismo como movimiento
    popular de liberación. Pero sobre esto último hablaremos en capítulos
    posteriores.
    Las piezas básicas de este puzzle demencial -aunque convincente- son las
    siguientes:
    Instalar en la "conciencia europea" la idea de que en la Argentina
    de los años 70 se produjo un "Holocausto sudamericano" con "30.000
    desaparecidos" (1).
    10 min
  • la falsificación de la realidad 38
    Un ex capitán de la marina argentina llegó a Madrid con ese objetivo, vital
    para la estrategia judía que debía evitar, al límite de sus posibilidades,
    la existencia de cualquier duda sobre los autores de los dos atentados
    terroristas. Por ello había que instalar en la opinión pública europea la
    idea de que en la Argentina de la dictadura militar existió una especie de
    "Holocausto", aunque, naturalmente, en escala menor que el original alemán.
    Los autores del "Holocausto argentino" son los "nazis criollos", los
    "nazi-peronistas", los verdaderos autores de los atentados terroristas
    "antijudíos" de Buenos Aires (1992 y 1994). ¿No había sido definido el
    peronismo, ya desde sus orígenes en 1945, como un movimiento nazi-fascista?
    Ahora esos nazis criollos habrían actuado como cómplices del fundamentalismo
    islámico, manipulados, nada menos, que desde Teherán. Naturalmente nadie
    mencionó en ningún momento la acción del Shin Beth, ni la del Mossad ni la
    de las Fuerzas de Defensa israelíes, que proveyeron de asesores
    antisubversivos a todas las dictaduras iberoamericanas durante los años 70 y
    80, ni las ventas de ar
    19 min
  • la falsificación de la realidad 37
    Un ex capitán de la marina argentina llegó a Madrid con ese objetivo, vital
    para la estrategia judía que debía evitar, al límite de sus posibilidades,
    la existencia de cualquier duda sobre los autores de los dos atentados
    terroristas. Por ello había que instalar en la opinión pública europea la
    idea de que en la Argentina de la dictadura militar existió una especie de
    "Holocausto", aunque, naturalmente, en escala menor que el original alemán.
    Los autores del "Holocausto argentino" son los "nazis criollos", los
    "nazi-peronistas", los verdaderos autores de los atentados terroristas
    "antijudíos" de Buenos Aires (1992 y 1994). ¿No había sido definido el
    peronismo, ya desde sus orígenes en 1945, como un movimiento nazi-fascista?
    Ahora esos nazis criollos habrían actuado como cómplices del fundamentalismo
    islámico, manipulados, nada menos, que desde Teherán. Naturalmente nadie
    mencionó en ningún momento la acción del Shin Beth, ni la del Mossad ni la
    de las Fuerzas de Defensa israelíes, que proveyeron de asesores
    antisubversivos a todas las dictaduras iberoamericanas durante los años 70 y
    80, ni las ventas de ar
    58 min
  • la falsificación de la realidad 36
    Un ex capitán de la marina argentina llegó a Madrid con ese objetivo, vital
    para la estrategia judía que debía evitar, al límite de sus posibilidades,
    la existencia de cualquier duda sobre los autores de los dos atentados
    terroristas. Por ello había que instalar en la opinión pública europea la
    idea de que en la Argentina de la dictadura militar existió una especie de
    "Holocausto", aunque, naturalmente, en escala menor que el original alemán.
    Los autores del "Holocausto argentino" son los "nazis criollos", los
    "nazi-peronistas", los verdaderos autores de los atentados terroristas
    "antijudíos" de Buenos Aires (1992 y 1994). ¿No había sido definido el
    peronismo, ya desde sus orígenes en 1945, como un movimiento nazi-fascista?
    Ahora esos nazis criollos habrían actuado como cómplices del fundamentalismo
    islámico, manipulados, nada menos, que desde Teherán. Naturalmente nadie
    mencionó en ningún momento la acción del Shin Beth, ni la del Mossad ni la
    de las Fuerzas de Defensa israelíes, que proveyeron de asesores
    antisubversivos a todas las dictaduras iberoamericanas durante los años 70 y
    80, ni las ventas de ar
    10 min
  • la falsificación de la realidad 35
    a necesidad de fijar en la opinión pública europea la idea de que en la
    Argentina había existido un "Holocausto" era vital para cubrir ante el mundo
    no sólo la magnitud de la crisis intrajudía, sino sobre todo para
    fundamentar la grave decisión original de responsabilizar a la sociedad
    argentina de esos atentados. Así, cuanto más grande sea el "Holocausto",
    mayores serán las posibilidades de que existan "verdugos antisemitas"
    misteriosamente conectados con el "terrorismo islámico". Ambos estarían
    unidos por su odio a los judíos. La imagen del Holocausto argentino
    cumpliría el rol propagandístico de las "armas de destrucción masiva" de
    Irak, que aparecen justo en el momento en que Israel destruye sus
    compromisos internacionales con el Plan de Paz.
    42 min
  • la falsificación de la realidad 34
    la Inteligencia del Estado de Israel se le planteó un problema esencial a
    partir del segundo atentado terrorista de Buenos Aires ¿Cómo salir de una
    contradicción que podría dañar la imagen judía en el mundo, en un momento en
    que todavía se creía, en Occidente, que la aceptación del Plan de Paz por
    parte israelí parecía lograda? El problema era especialmente sensible en
    Europa, que había puesto "toda la carne en el asador" en el proceso del Plan
    de Paz, y sobre todo en asegurar a sus ciudadanos que esta vez sí, el Estado
    de Israel cumpliría con sus compromisos: se dijo hasta la saciedad que el
    Estado de Israel era un Estado-normal-democrático. En definitiva era
    políticamente imposible explicarle a los ciudadanos de la Unión Europea,
    donde el Estado de Israel carece de un lobby potente y unificado como él que
    existe en los EUA, que los atentados terroristas de Buenos Aires habían sido
    el producto de una confrontación -a muerte- entre dos concepciones del
    judaísmo (sionismo versus mesianismo nacional-religioso). Porque si ello era
    así, ¿Adónde iría a parar el Plan de Paz?
    La única salida percibida por la Inteligencia israelí es reforzar las
    agresiones políticas y psicológicas contra la Argentina. Surge el proyecto,
    entonces, de instalar en Europa la idea de que en la historia reciente del
    país del Plata había existido algo muy parecido a un "Holocausto". Si en la
    Argentina hubo un "Holocausto", los verdugos del "Holocausto" serían
    fácilmente identificables con el "terrorismo antisemita".
    19 min

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Resulta que desde que nacemos en este planeta, según el lugar donde nazcas se te contara la historia oficial de tu pueblo de una manera o de otra, según la fuente de información y el punto de vista, basado en diferentes aspectos de los hechos y la realidad... pero.... según la fuente oficial para todo el planeta llegado desde occidente, es decir... la única historia que se acepta y se promueve oficialmente por todos sus ministerios gobiernos leyes y medios de comunicación, es la que han escrito los falsificadores de la historia de esta mal llamada "civilización moderna".