Revisionismo Histórico I (abre los ojos)

Revisionismo Histórico I (abre los ojos)

By Ramanuyacaria das VanapastraReligion & Spirituality
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Revisionismo Histórico I (abre los ojos) episodes

  • la falsificación de la realidad 23
    4 -ver nota 21).
    Karmi Gilon había elaborado su tesis de doctorado en ciencias políticas en
    la Universidad de Haifa sobre el tema "Ilegalidades cometidas por la derecha
    en Israel por razones ideológicas sobre el fondo del conflicto
    árabe-israelí". Presentó su tesis en enero de 1990 y la misma fue aprobada
    con una nota sobresaliente (8 puntos sobre 10). El principal argumento de la
    tesis de Gilon no es ni brillante ni original: "Una organización clandestina
    no tiene ninguna necesidad de ser importante para cumplir un acto
    espectacular". Karmi Gilon fue el principal manipulador del "infiltrado"
    Avisay Raviv, creador del grupo finalmente liderado por Ygal Amir, asesino
    del general Rabin.
    Un analista israelí, Amnon Kapeliuk, corresponsal en Jerusalén de Le Monde
    Diplomatique, relata ese proceso de doble infiltración de la siguiente
    manera: "Si la derecha (israelí) no fue objeto prácticamente de ninguna
    vigilancia por parte del Shin Beth, tenía, por el contrario, en el seno de
    esa organización, un número creciente de elementos de la 'derecha leal'...
    Algunos meses antes del asesinato (de Rabin), la opinión pública israelí fue
    sorprendida al constatarse que un alto dirigente del Shin Beth abandonó el
    servicio por iniciativa propia, para hacerse cargo de la dirección del
    Partido Nacional Religioso en vista de la cercanía de las elecciones
    legislativas. Después del asesinato esa persona, el señor "Kof", fue el
    principal organizador de la campaña electoral de ese partido. En el Shin
    Beth, numerosos agentes de todos los grados llevan la "Kippa" sobre sus
    cabezas. Pero es especialmente en el 'Departamento Judío', y sobre todo en
    el momento de máximo peligro integrista, donde abundan esas personas con
    Kippa sobre sus cabezas. Ellos se han educado en establecimientos
    religiosos, y pasaron por un seminario dirigido por el rabino Josef Ba-Gad,
    del partido fascista Moledet" (22).
    La demonización del enemigo intrajudío parte de las definiciones rabínicas,
    ya vistas, de Rodef y Mosser. Tanto la Embajada de Israel en Buenos Aires
    como el Edifico de la AMIA estaban llenos de Rodef's y Mosser's partidarios
    del maldito "plan de paz". Suponemos que habrá sido realmente hercúlea la
    tarea posterior, encomendada seguramente al Mossad, de restaurar la imagen
    judía ante el mundo, y utilizar esos atentados para producir un efecto
    inverso a sus objetivos originales, permitiendo soldar las fracturas
    internas y re-proyectar el conflicto más allá de las fronteras de Israel y
    de las respectivas comunidades judías en Occidente.
    Los atentados así travestizados, con órdenes iraníes y mano de obra
    nazi-criolla, permiten su utilización para legitimar acciones militares
    "preventivas" contra procesos revolucionarios de nuevo tipo ya instalados en
    zonas estratégicas de alto valor energético, tecnológico y militar. En
    especial las zonas ubicadas en el confín sureste del Mediterráneo Europeo,
    en la confluencia del Oriente Medio, el Asia Central y el Océano Indico.
    55 min
  • la falsificación de la realidad 22 145
    La redención es concebida como el tránsito que impulsa el sionismo laico,
    "en contra de su propia voluntad", del "Estado de los judíos" hacia la
    "Tierra de Israel", o Eretz Israel. Esta concepción del judaísmo religioso
    fracturó la clásica posición del judaísmo tradicional religioso, basado en
    la Alajá, entendida como Ley superior. Y reestructuró totalmente "... la
    estructura lógica y armoniosa del pensamiento religioso ortodoxo, alterando
    las distinciones fundamentales entre el bien y el mal, lo justo y lo
    injusto, lo sagrado y lo profano" (18).
    4 min
  • la falsificación de la realidad 21 135 al 145
    época yo había planteado esa cuestión y
    nunca jamás recibí respuesta".
    Otro periódico israelí, Haaretz, recoge la quejas de Danny Carmon, que había
    sido Cónsul de Israel en Buenos Aires en los tiempos de la explosión, y cuya
    mujer murió en el atentado. Danny Carmon sostiene que el Shin Beth no ha
    investigado lo suficiente después del atentado, y que esa organización es
    contraria a conformar una comisión especial para continuar la investigación.
    Carmon, que en la actualidad es el jefe de la división de informaciones del
    ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, encuentra que hubo "negligencia"
    por parte del Shin Beth, en relación con la investigación de la implosión de
    la Embajada. Asimismo, luego de cerrada la investigación, muchas otras
    personas encontraron que la misma había sido "superficial, examinando sólo
    los aspectos técnicos del ataque". Incluso esa explosión, se admite, pudo
    haber sido accidental, originándose a partir del material militar israelí
    almacenado dentro del edificio. Jacob Perry rechaza toda responsabilidad en
    el atentado, a pesar de haber estado reunido en la Embajada de Israel en
    Buenos Aires, junto con Isaac Levi -responsable del departamento de
    seguridad del Shin Beth- y David Margalit -responsable del área suramericana
    del Shin Beth. Esa reunión de responsables de seguridad había comenzado
    pocos días antes de haberse producido la implosión. "De acuerdo con una de
    las personas que participó en esa reunión, Perry sostuvo en la misma que en
    el área suramericana (a cargo del Shin Beth) no existía ningún objetivo
    terrorista (ningún blanco para los `islamistas')" (Fuente: Haaretz, 29 de
    diciembre de 1997).
    La negativa del Shin Beth en proseguir con la investigación coincide, con
    toda exactitud, con las quejas posteriores del ministro del Interior
    argentino, el judío Carlos Corach, quien admite que no existe información
    fehaciente, sino sólo "circunstancial", sobre la participación de Irán y de
    Hezbollah en los atentados. "Nosotros tuvimos contactos oficiales con el
    Mossad y con la policía de Israel. De la información que nos han
    proporcionado no se puede extraer evidencia alguna sobre la existencia de
    una conexión de Irán y de Hezbollah. También hemos pedido ayuda a la CIA, y
    ellos, también, han contribuido muy poco" (Fuente; Haaretz, 6 de enero de
    1998).
    Una conclusión lícita y lógica que el analista puede extraer ante esta
    situación, es que ninguna organización va a dar informaciones sobre hechos
    en los cuales ella misma está implicada, por acción, omisión, o como simple
    protectora de los actores reales.
    Cuando la investigación sobre el asesinato de Rabin descubre la magnitud de
    la conspiración fundamentalista y la profundidad de las conexiones de ese
    terrorismo religioso con el principal servicio de informaciones del país
    (16), en ese momento en Israel todas las personas con capacidad para pensar
    por cuenta propia relacionaron -en tiempo y espacio- toda la secuencia de
    los hechos, algunos de los cuales nosotros ya hemos expuesto en esta
    cronología.
    El proceso
    Primero debemos ubicarnos en el plano de la macropolítica o, si se quiere,
    de la historia. El proceso que termina con la infiltración del terrorismo
    fundamentalista de los colonos judíos en el Shin Beth -en la organización
    encargada de la seguridad interior israelí y de las instituciones de Israel
    dislocadas en el exterior (17)- comienza con prolongada anterioridad de los
    primeros pasos del "plan de paz". La victoria militar de 1967 fue el punto
    en el que comienza la reconciliación entre el mesianismo religioso y los
    sectores nacionalistas del sionismo (nacionalsionismo).
    El giro religioso
    Existe una cantidad importante de bibliografía sobre este tema. Sólo a
    título indicativo señalaremos que a partir de la euforia de 1967, los
    fundamentalistas religiosos comenzaron a percibir que es posible entender al
    anterior sionismo laico "... como a los audaces que están realizando una
    misión divina en el proceso de la Redención" (rabino Abraham Isaac Hacohen
    Kook, 1973).
    La redención es concebida como el tránsito que impulsa el sionismo laico,
    "en contra de su propia voluntad", del "Estado de los judíos" hacia la
    "Tierra de Israel", o Eretz Israel. Esta concepción del judaísmo religioso
    fracturó la clásica posición del judaísmo tradicional religioso, basado en
    la Alajá, entendida como Ley superior. Y reestructuró totalmente "... la
    estructura lógica y armoniosa del pensamiento religioso ortodoxo, alterando
    las distinciones fundamentales entre el bien y el mal, lo justo y lo
    injusto, lo sagrado y lo profano" (18).
    17 min
  • la falsificacion de la realidad 20 c 130 al 135
    En ese momento, el períodico Yediot Aronot publicó una carta
    enviada por Alicia, viuda de David Ben Rafael, una de las familiares de una
    de las 29 personas muertas en la implosión de la Embajada de Israel en
    Buenos Aires en 1992, cuando el propio Perry era el jefe del Shin Beth y
    responsable de la seguridad de esa Embajada: "He leído la declaración de
    Jacob Perry (antes citada) y monté en cólera ¿Por qué Perry no dimisionó
    después del atentado cometido en Buenos Aires? Él era el responsable de la
    seguridad de la Embajada. En esa época yo había planteado esa cuestión y
    nunca jamás recibí respuesta".
    37 min
  • la falsificación de la realidad20 b 127 al 135
    En ese momento, el períodico Yediot Aronot publicó una carta
    enviada por Alicia, viuda de David Ben Rafael, una de las familiares de una
    de las 29 personas muertas en la implosión de la Embajada de Israel en
    Buenos Aires en 1992, cuando el propio Perry era el jefe del Shin Beth y
    responsable de la seguridad de esa Embajada: "He leído la declaración de
    Jacob Perry (antes citada) y monté en cólera ¿Por qué Perry no dimisionó
    después del atentado cometido en Buenos Aires? Él era el responsable de la
    seguridad de la Embajada. En esa época yo había planteado esa cuestión y
    nunca jamás recibí respuesta".
    45 min
  • la falsificacion de la realidad 20 122 a 127
    *Agosto de 1992. Por primera vez Israel declara aplicable al Golán sirio el
    principio de la "restitución de territorios" (en el Golán están establecidos
    13.000 colonos judíos).
    *30 de agosto de 1993. El Parlamento israelí aprueba la "Opción
    Gaza-Jericó".
    *9-13 de setiembre de 1993. Se produce el reconocimiento mutuo entre Israel
    y la OLP, en Washington (Oslo I).
    *16 de enero de 1994. Cumbre Sirio-americana en Ginebra. Rabin anuncia la
    intención de realizar un referendum (en Israel) para legalizar la retirada
    de la Tsahal del Golán (13).
    *25 de febrero de 1994. El médico judío-americano Baruj Goldstein asesina a
    más de 40 palestinos en la mezquita de Hebrón.
    *Febrero-mayo de 1994. Acuerdos de El Cairo. Se establecen las fronteras
    internacionales de Gaza y Jericó.
    *25 de mayo de 1994. Acuerdo de Paz entre Jordania e Israel.
    *1 de julio de 1994. Regreso de Yasir Arafat a Palestina tras 27 años de
    exilio.
    *18 de julio de 1994. Implosión en la AMIA de Buenos Aires. Las
    organizaciones judías que funcionaban en ese edifico tenían una orientación
    claramente favorable al "plan de paz".
    *26 de octubre de 1994. Tratado de Paz entre Israel y Jordania.
    *28 de setiembre de 1995. Acuerdos de Taba (Oslo II) entre Israel y
    Jordania.
    *4 de noviembre de 1995. Asesinato de Isaac Rabin. Las conclusiones de la
    Comisión Investigadora constituida determina la complicidad del Shin Beth en
    el asesinato, por acción e inacción.
    De manera muy sucinta, éste es el espacio-tiempo y el contexto de los
    Atentados de Buenos Aires. Como veremos posteriormente, todas las acciones
    violentas del fundamentalismo terrorista judío giran en torno a una
    institución fundamental del Estado de Israel: su servicio de
    contraespionaje, el Shin Beth, encargado, entre otras cosas, de proteger la
    seguridad de las embajadas de Israel en todo el mundo, y de aplicar y de
    administrar la tortura dentro de Israel y en los Territorios Ocupados.
    8. El fragmento público del análisis realizado como consecuencia del
    asesinato de Rabin (Comisión Shamgar) señala algunos hitos muy importantes
    en la historia de las infiltraciones del Shin Beth en los grupos
    fundamentalistas judíos. Lo relevante de la lectura del Informe, es que al
    final de cada operación, nunca quedaba claro quién era el infiltrado y quién
    el infiltrador.
    Como bien lo demuestra, entre otros, el "caso del asesinato del doctor
    Kastner", un judío-húngaro supuesto ex colaborador de la Gestapo. Su
    asesino, Zeev Eckstein, era uno de los agentes infiltrados por el Shin Beth
    dentro del grupúsculo de "vengadores". Una situación comparable se reproduce
    treinta y cinco años más tarde. El agente infiltrado por el Shin Beth
    (Avishay Raviv) fue "incapaz" de controlar al asesino de Rabin (Ygal Amir),
    líder del grupo supuestamente infiltrado. El grupo y el asesino estuvieron
    permanentemente vigilados y fueron manipulados en ambos casos por el
    servicio de contraespionaje. Y ambos asesinatos se produjeron igualmente.
    9. Ygal Amir, antes de asesinar a Rabin, tuvo una amplia experiencia en
    cuestiones de seguridad y de política exterior (había estado oficialmente en
    Lituania como funcionario del Estado judío adoctrinando a futuros emigrantes
    soviéticos a Israel). El grupo fundamentalista que llegó a liderar Ygal Amir
    había sido organizado y generosamente financiado por el "agente provocador"
    del Shin Beth, Avishay Raviv, un hombre de la máxima confianza de la cúpula
    del contraespionaje israelí.
    10. Los Atentados de Buenos Aires están claramente anclados en la estrategia
    mesiánica del fundamentalismo judío (Tierra de Israel versus "Estado" de
    Israel) y en el juego dual del contraespionaje del Shin Beth. Pero la
    diplomacia de Israel, el Mossad y el lobby judío en la Argentina tuvieron
    reflejos rápidos, en especial después de la implosión en la AMIA: desviaron
    el proceso hacia el "terrorismo árabe" y hacia una supuesta "conexión
    interna" estrictamente argentina y continuadora del "Holocauto
    sudamericano". Con ello ganaron la primera batalla de una guerra psicológica
    y física con la Argentina, que será muy larga, hasta que se pueda acceder a
    los archivos del Shin Beth o al fragmento secreto del Informe Shamgar. Esa
    batalla perdida por la Argentina tuvo dos frentes:
    *Desviar la atención de la opinión pública internacional de las fracturas
    internas que azotan a los aparatos del Estado y a la sociedad israelí hacia
    el "nazismo criollo" argentino, el peronismo (para lo cual hubo que fabricar
    la imagen del "Holocauto sudamericano") en un momento en que comenzaba una
    campaña internacional judía contra varios países al mismo tiempo ("oro
    suizo").
    *Evitar que las investigaciones policiales y judiciales dentro de la
    Argentina derivara hacia los grupos judíos fundamentalistas radicados en ese
    país, y encontrara en ellos la verdadera "conexión local" (14).
    11. En síntesis. Entre los inicios del "plan de paz" y el asesinato del
    general Rabin queda determinado un tiempo y un espacio: un tiempo de
    hegemonía judía ideológica en todo Occidente y un espacio geográfico judío
    (Israel+diáspora) que no admite discontinuidades. Dentro de ese tiempo y de
    ese espacio, los Atentados de Buenos Aires aparecen como simples eslabones
    de una cantidad muy grande de sucesos y de conflictos, entre los cuales no
    existen discontinuidades ni espaciales ni temporales, ni metodológicas
    (operativas) ni ideológicas (teológicas). En términos aún más concretos no
    existen diferencias cualitativas, ni en los objetivos ni en los métodos
    entre los Atentados de Buenos Aires y el asesinato del general Rabin, para
    exponer sólo dos de los eslabones de una larga cadena: los mismos actores se
    desplazan en un mismo espacio en un mismo período de tiempo.
    Un día después del asesinato de Isaac Rabin, Jacob Perry (15), quien durante
    años había sido jefe del Shin Beth hasta unos meses antes del magnicidio,
    declara: "Si yo hubiese sido todavía el jefe del Shin Beth habría
    dimisionado". En ese momento, el períodico Yediot Aronot publicó una carta
    enviada por Alicia, viuda de David Ben Rafael, una de las familiares de una
    de las 29 personas muertas en la implosión de la Embajada de Israel en
    Buenos Aires en 1992, cuando el propio Perry era el jefe del Shin Beth y
    responsable de la seguridad de esa Embajada: "He leído la declaración de
    Jacob Perry (antes citada) y monté en cólera ¿Por qué Perry no dimisionó
    después del atentado cometido en Buenos Aires? Él era el responsable de la
    seguridad de la Embajada. En esa época yo había planteado esa cuestión y
    nunca jamás recibí respuesta".
    50 min
  • la falsificación de la realidad 19
    Los sicarios (de sica, puñal en latín) están fuertemente entroncados en el
    Antiguo Testamento y son reivindicados en el Talmud y la Mishnah. El derecho
    que tiene un judío de ejecutar a otro judío nace y se legitima con la acción
    del sacerdote Pinhas (o Pinjás) (Números, 25) quien asesina a Zimri, por
    indicación directa de Moisés, a quien Yahveh ordenó dar muerte no sólo a los
    jefes moabitas [Dijo Yahveh a Moisés: "Toma a todos los jefes del pueblo y
    empálalos en honor de Yahveh, cara al sol"] sino muy especialmente a los
    "falsos judíos", a los pecadores: a los israelitas unidos con hijas de Moab
    que habían realizado sacrificios a los dioses extranjeros ["Matad cada uno a
    los vuestros que se hayan adherido al Baal de Peor"]. Los sicarios son la
    consecuencia lógica de la ideología zelote ("celosos defensores del Templo":
    del griego zêlôsantes), el nacionalismo judío que se enfrenta no sólo al
    poder romano sino en especial a los judíos partidarios de Roma. Es conocido
    que uno de esos judíos del "partido romano", Flavio Josefo, los define como
    "bandidos judíos": "Se dieron este nombre a sí mismos como si fuera la
    práctica del bien y no las empresas más criminales lo que era el objeto
    verdadero de su celo" (Guerra de los judíos, IV y VII). Los sicarios forman
    un grupo muy importante dentro del "partido de los zelotes", el nacionalismo
    judío anti-romano pero sobre todo enemigo de los judíos romanizantes. El
    pueblo de Israel parece condenado a repetir ciclos históricos, dada su
    obediencia a las representaciones contenidas en el libro ideológico más
    espectacular jamás escrito: el Antiguo Testamento. ¿Cuál es la diferencia
    entre los zelotes de las guerras judías y los colonos actuales? El 14 de
    enero de 1998, 30.000 zelotes contemporáneos -y, dentro de ellos, muchos
    sicarios- se manifestaron en Jerusalén con la consigna: "Clinton: manos
    fuera de Israel" (12), al mismo tiempo que le recordaban a Netanyahu: "Tu
    fuiste elegido para proteger la tierra de Israel" (Fuente: The Jerusalem
    Post, 15 de enero de 1998). El fantasma de Rabin y del proceso terrorista
    judío a escala mundial, estuvo presente esa noche, una vez más, en
    Jerusalén, la metrópolis del ethnos, pero sob
    53 min
  • la falsificación de la realidad 18
    Los sicarios (de sica, puñal en latín) están fuertemente entroncados en el
    Antiguo Testamento y son reivindicados en el Talmud y la Mishnah. El derecho
    que tiene un judío de ejecutar a otro judío nace y se legitima con la acción
    del sacerdote Pinhas (o Pinjás) (Números, 25) quien asesina a Zimri, por
    indicación directa de Moisés, a quien Yahveh ordenó dar muerte no sólo a los
    jefes moabitas [Dijo Yahveh a Moisés: "Toma a todos los jefes del pueblo y
    empálalos en honor de Yahveh, cara al sol"] sino muy especialmente a los
    "falsos judíos", a los pecadores: a los israelitas unidos con hijas de Moab
    que habían realizado sacrificios a los dioses extranjeros ["Matad cada uno a
    los vuestros que se hayan adherido al Baal de Peor"]. Los sicarios son la
    consecuencia lógica de la ideología zelote ("celosos defensores del Templo":
    del griego zêlôsantes), el nacionalismo judío que se enfrenta no sólo al
    poder romano sino en especial a los judíos partidarios de Roma. Es conocido
    que uno de esos judíos del "partido romano", Flavio Josefo, los define como
    "bandidos judíos": "Se dieron este nombre a sí mismos como si fuera la
    práctica del bien y no las empresas más criminales lo que era el objeto
    verdadero de su celo" (Guerra de los judíos, IV y VII). Los sicarios forman
    un grupo muy importante dentro del "partido de los zelotes", el nacionalismo
    judío anti-romano pero sobre todo enemigo de los judíos romanizantes. El
    pueblo de Israel parece condenado a repetir ciclos históricos, dada su
    obediencia a las representaciones contenidas en el libro ideológico más
    espectacular jamás escrito: el Antiguo Testamento. ¿Cuál es la diferencia
    entre los zelotes de las guerras judías y los colonos actuales? El 14 de
    enero de 1998, 30.000 zelotes contemporáneos -y, dentro de ellos, muchos
    sicarios- se manifestaron en Jerusalén con la consigna: "Clinton: manos
    fuera de Israel" (12), al mismo tiempo que le recordaban a Netanyahu: "Tu
    fuiste elegido para proteger la tierra de Israel" (Fuente: The Jerusalem
    Post, 15 de enero de 1998). El fantasma de Rabin y del proceso terrorista
    judío a escala mundial, estuvo presente esa noche, una vez más, en
    Jerusalén, la metrópolis del ethnos, pero sob
    13 min
  • la falsificación de la realidad 17
    Los sicarios (de sica, puñal en latín) están fuertemente entroncados en el
    Antiguo Testamento y son reivindicados en el Talmud y la Mishnah. El derecho
    que tiene un judío de ejecutar a otro judío nace y se legitima con la acción
    del sacerdote Pinhas (o Pinjás) (Números, 25) quien asesina a Zimri, por
    indicación directa de Moisés, a quien Yahveh ordenó dar muerte no sólo a los
    jefes moabitas [Dijo Yahveh a Moisés: "Toma a todos los jefes del pueblo y
    empálalos en honor de Yahveh, cara al sol"] sino muy especialmente a los
    "falsos judíos", a los pecadores: a los israelitas unidos con hijas de Moab
    que habían realizado sacrificios a los dioses extranjeros ["Matad cada uno a
    los vuestros que se hayan adherido al Baal de Peor"]. Los sicarios son la
    consecuencia lógica de la ideología zelote ("celosos defensores del Templo":
    del griego zêlôsantes), el nacionalismo judío que se enfrenta no sólo al
    poder romano sino en especial a los judíos partidarios de Roma. Es conocido
    que uno de esos judíos del "partido romano", Flavio Josefo, los define como
    "bandidos judíos": "Se dieron este nombre a sí mismos como si fuera la
    práctica del bien y no las empresas más criminales lo que era el objeto
    verdadero de su celo" (Guerra de los judíos, IV y VII). Los sicarios forman
    un grupo muy importante dentro del "partido de los zelotes", el nacionalismo
    judío anti-romano pero sobre todo enemigo de los judíos romanizantes. El
    pueblo de Israel parece condenado a repetir ciclos históricos, dada su
    obediencia a las representaciones contenidas en el libro ideológico más
    espectacular jamás escrito: el Antiguo Testamento. ¿Cuál es la diferencia
    entre los zelotes de las guerras judías y los colonos actuales? El 14 de
    enero de 1998, 30.000 zelotes contemporáneos -y, dentro de ellos, muchos
    sicarios- se manifestaron en Jerusalén con la consigna: "Clinton: manos
    fuera de Israel" (12), al mismo tiempo que le recordaban a Netanyahu: "Tu
    fuiste elegido para proteger la tierra de Israel" (Fuente: The Jerusalem
    Post, 15 de enero de 1998). El fantasma de Rabin y del proceso terrorista
    judío a escala mundial, estuvo presente esa noche, una vez más, en
    Jerusalén, la metrópolis del ethnos, pero sob
    34 min
  • la falsificación de la realidad 16
    s horas de ocurrido el segundo atentado (la implosión en la AMIA,
    ya con gobierno laborista en Jerusalén) los gobiernos israelí y
    norteamericano propagaron la noticia, a todo el mundo, de la culpabilidad de
    Irán y de Hezbollah en el suceso. Fue como una respuesta aprendida y
    memorizada de antemano. Es así que el gobierno y la justicia argentinas, con
    una intromisión directa y descarada de la Embajada de Israel, impulsan las
    investigaciones que hasta el momento han producido algunos detenidos -en
    relación sólo con el segundo atentado-, aunque a ninguno de ellos se le ha
    podido encontrar implicaciones ni directas ni indirectas con el hecho (4).
    Fue asimismo la inteligencia -o la contrainteligencia- israelí quien emite
    la falsa información de que los atentados se realizaron desde el exterior de
    ambos edificios, y a través de sendos "coches-bomba". Son asimismo esos
    grupos de la "seguridad" del Estado de Israel quienes aseguran la
    culpabilidad del "terrorismo islámico", hecho que al día de hoy no está
    demostrado ni siquiera remotamente.
    Mientras el fundamentalismo terrorista judío crecía en forma vertiginosa
    dentro de las fronteras del Estado de Israel, y en cada una de las
    principales comunidades judías en Occidente, asumiendo la forma de numerosas
    organizaciones y subideologías, la totalidad de su sistema de seguridad
    interior con eje en el Shin Beth estaba orientada casi exclusivamente hacia
    el "terrorismo árabe".
    Cuando el asesino judío Baruj Goldstein, el 25 de febrero de 1994, dispara
    sobre una multitud de musulmanes que oraban en la Cueva de los Patriarcas,
    se produce una aparente confusión en el sistema de seguridad israelí. En
    apariencia nadie había previsto "... que un judío podía perpetrar una tal
    masacre. La seguridad militar había recibido (del Shin Beth), un día antes
    de la masacre, una información concerniente a una eventual agresión de Hamas
    contra los judíos" (5). El mundo al revés.
    Para salvar sus responsabilidades, el servicio de informaciones del ejército
    (6) hizo pública, ante la Comisión Shamgar (formada por primera vez para el
    "caso Goldstein" y, luego, utilizada para el "caso Rabin") la siguiente
    información: "Nuestro trabajo de análisis concierne a la situación del
    enemigo y no a la de nuestro propio campo. Las informaciones que nosotros
    recibimos del Shin Beth sólo tienen relación con eventuales ataques árabes,
    y no a la inversa... Para nosotros, la interpretación de base es clara:
    cuando un judío porta un arma, es para defenderse. Un árabe sorprendido con
    un arma, es un terrorista" (7).
    Respetando con toda exactitud esa misma metodología, todas las hipótesis de
    trabajo aportadas por el Estado de Israel (con el apoyo posterior de grupos
    de inteligencia norteamericanos), en relación con los Atentados de Buenos
    Aires, estuvieron orientadas a "demostrar" la "maldad intrínseca del régimen
    iraní y del islamismo de Hezbollah". Y todas ellas han abortado a poco de
    andar las respectivas investigaciones judiciales, que eran asimismo
    extremadamente complacientes con las hipótesis originales.
    La opinión pública internacional quedó conmovida ante el asesinato de Rabin,
    que cae bajo las balas del líder de una organización fundamentalista judía,
    que tenía complicidades manifiestas con el Shin Beth. Quedó al descubierto
    un hecho que muy pocos especialistas habían explicitado con anterioridad: la
    sociedad israelí estaba sufriendo disensiones internas extremadamente
    graves, en el límite de una guerra civil (8).
    Sin embargo, ese no es el hecho más significativo. Lo realmente
    impresionante son las conexiones, que salieron a la luz a partir de las
    conclusiones -públicas- de la Comisión Shamgar, encargada de investigar el
    asesinato de Rabin. Esas conclusiones públicas son realmente desvastadoras
    respecto de la confiabilidad de los servicios de seguridad israelíes, en
    general, y del Shin Beth en particular.
    La Comisión Shamgar, que lleva el nombre del ex presidente de la Corte
    Suprema de Justicia, Meir Shamgar (9), produjo asimismo otro informe de
    aproximadamente 100 páginas, que fue clasificado como de alto secreto, que
    es donde, muy probablemente, se podrán encontrar algún día, las claves
    oficiales de los Atentados de Buenos Aires.
    Naturalmente que esos atentados se produjeron por factores absolutamente
    ajenos a los problemas internos que hoy asfixian a la sociedad argentina. Su
    origen debe ser perfectamente diferenciado de la posterior distorsión que
    hacen las instituciones dirigentes de la comunidad judía residente en la
    Argentina, manipuladas todas ellas por el gobierno de Israel y sus dos
    principales servicios de seguridad: el Shin Beth (interior) y el Mossad
    (exterior). Esas manipulaciones, en su totalidad, están orientadas a
    transferir el centro de gravedad de los conflictos: los principales, los que
    afectan internamente a la sociedad israelí, desaparecen mágicamente, y sólo
    quedan en escena los conflictos árabe-israelíes, que en esos tiempos eran
    absolutamente secundarios. Para no hablar de la inexistencia de antecedentes
    en este tipo de acciones terroristas en la propia Argentina.
    Esta última cuestión (en la Argentina nunca se había registrado una acción
    terrorista contra ninguna de las muchas comunidades extranjeras residentes
    en su territorio) fue encarada posteriormente a partir de la magnificación
    de la "guerra sucia" de los años 70. La propaganda judía pretende convertir
    esa guerra sucia en un "Holocauto sudamericano": luego es mucho más sencillo
    señalar a los verdugos de ese "Holocauto" y, consiguientemente, a los
    "verdaderos autores" de los atentados terroristas. Este tema será tratado en
    el Capítulo 2. Todo encuadra dentro de la mitificación sobre la que se funda
    la cultura judía en general. El tema del "Holocauto" será tratado en el
    Capítulo 7.
    Para exponer en cierto orden los factores que originan las agresiones
    terroristas sobre la Argentina, los hemos agrupados de la siguiente manera:
    1. Los Atentados de Buenos Aires deben comprenderse dentro del proceso de la
    crisis interna de la sociedad israelí, que se agudiza hasta el paroxismo a
    partir de los preparativos de la Conferencia de Madrid (1991).
    2. La lucha violenta que un sector de la sociedad israelí emprende contra
    otro sector de esa misma sociedad es abarcante de la totalidad del espacio
    judío internacional. Es decir, que esa lucha incluye a, por lo menos, los
    siguientes países: Israel, Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y la
    Argentina. Ella se desarrolla, asimismo, en por lo menos tres planos,
    simultáneamente: el cultural o teológico (fundamentalismo religioso versus
    sionismo laico), el social (colonos versus poblaciones establecidas) y el
    estatal-institucional (fractura de los servicios de seguridad).
    3. La Conferencia de Madrid es forzada por los EUA y aceptada con hipocresía
    por el gobierno Shamir (siguiendo la vieja tradición "negociadora" israelí).
    Pero a partir de ella, importantes sectores del laborismo o social-sionismo
    liderados por el general Rabin se suman rápidamente a la propuesta,
    intentando avanzar un poco más dentro de la ecuación "paz por territorios",
    pero siempre dentro del mantenimiento de un férreo control israelí sobre la
    región.
    4. Ello provoca una sucesión de reacciones violentas por parte del
    fundamentalismo religioso, que se había consolidado progresivamente en
    Israel y en todo el espacio judío internacional (del cual Argentina forma
    parte debido a la importancia de la comunidad judía allí residente) a partir
    de la victoria militar de 1967. Ese es el año de la reconciliación entre una
    importante franja de ese fundamentalismo religioso y los sectores
    nacionalsionistas (Beguin, Shamir, Sharon, etc.).
    5. La fractura social y religiosa se proyecta puntualmente en los aparatos
    de seguridad del Estado, en especial en el servicio de contraespionaje Shin
    Beth.
    6. Para el fundamentalismo judío el lanzamiento del proceso del "plan de
    paz" a partir de la Conferencia de Madrid fue el inicio -sólo el inicio- de
    una catástrofe anunciada por los propios mesiánicos. Su reacción contra ese
    proceso incluye numerosos actos de terrorismo, dentro de los cuales los de
    Buenos Aires son sólo una parte.
    7. Para comprender a los Atentados de Buenos Aires dentro de este contexto
    lógico -el único posible- es necesario analizar la cronología de algunos
    hechos sobresalientes (10) sucedidos en la escala del espacio judío
    internacional y, en especial, dentro de las fronteras del Estado de Israel.
    La abundante bibliografía existente registra inequívocamente un
    extraordinario incremento del terrorismo judío y una clara multiplicación de
    los grupos terroristas judíos, en forma paralela al "avance" del "plan de
    paz":
    *1989-1990-1991, ola de atentados terroristas en Israel, contra judíos
    partidarios del "plan de paz", hoy llamados "falsos judíos". Esos atentados
    son atribuidos oficialmente al grupo Kach, llamado también sicarios
    (sikariim) o "camisas amarillas" (11).
    Los sicarios (de sica, puñal en latín) están fuertemente entroncados en el
    Antiguo Testamento y son reivindicados en el Talmud y la Mishnah. El derecho
    que tiene un judío de ejecutar a otro judío nace y se legitima con la acción
    del sacerdote Pinhas (o Pinjás) (Números, 25) quien asesina a Zimri, por
    indicación directa de Moisés, a quien Yahveh ordenó dar muerte no sólo a los
    jefes moabitas [Dijo Yahveh a Moisés: "Toma a todos los jefes del pueblo y
    empálalos en honor de Yahveh, cara al sol"] sino muy especialmente a los
    "falsos judíos", a los pecadores: a los israelitas unidos con hijas de Moab
    que habían realizado sacrificios a los dioses extranjeros ["Matad cada uno a
    los vuestros que se hayan adherido al Baal de Peor"]. Los sicarios son la
    consecuencia lógica de la ideología zelote ("celosos defensores del Templo":
    del griego zêlôsantes), el nacionalismo judío que se enfrenta no sólo al
    poder romano sino en especial a los judíos partidarios de Roma. Es conocido
    que uno de esos judíos del "partido romano", Flavio Josefo, los define como
    "bandidos judíos": "Se dieron este nombre a sí mismos como si fuera la
    práctica del bien y no las empresas más criminales lo que era el objeto
    verdadero de su celo" (Guerra de los judíos, IV y VII). Los sicarios forman
    un grupo muy importante dentro del "partido de los zelotes", el nacionalismo
    judío anti-romano pero sobre todo enemigo de los judíos romanizantes. El
    pueblo de Israel parece condenado a repetir ciclos históricos, dada su
    obediencia a las representaciones contenidas en el libro ideológico más
    espectacular jamás escrito: el Antiguo Testamento. ¿Cuál es la diferencia
    entre los zelotes de las guerras judías y los colonos actuales? El 14 de
    enero de 1998, 30.000 zelotes contemporáneos -y, dentro de ellos, muchos
    sicarios- se manifestaron en Jerusalén con la consigna: "Clinton: manos
    fuera de Israel" (12), al mismo tiempo que le recordaban a Netanyahu: "Tu
    fuiste elegido para proteger la tierra de Israel" (Fuente: The Jerusalem
    Post, 15 de enero de 1998). El fantasma de Rabin y del proceso terrorista
    judío a escala mundial, estuvo presente esa noche, una vez más, en
    Jerusalén, la metrópolis del ethnos, pero sob
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Resulta que desde que nacemos en este planeta, según el lugar donde nazcas se te contara la historia oficial de tu pueblo de una manera o de otra, según la fuente de información y el punto de vista, basado en diferentes aspectos de los hechos y la realidad... pero.... según la fuente oficial para todo el planeta llegado desde occidente, es decir... la única historia que se acepta y se promueve oficialmente por todos sus ministerios gobiernos leyes y medios de comunicación, es la que han escrito los falsificadores de la historia de esta mal llamada "civilización moderna".