Son tantos los ingredientes que un buen gobierno necesita para triunfar: gobernabilidad confiable, crear un verdadero Estado de derecho, finanzas claras, economía fuerte, cuidado ambiental, políticas públicas sanas, turismo creciente, lograr que las empresas del gobierno generen riqueza y no pérdida, procuración de justicia efectiva, entre otras; sin embargo, los ingredientes principales de un buen gobierno son cuatro: la salud, la educación, el trabajo y la seguridad.