Pareciera que han quedado en tiempos pasados aquellos en los que el banco central se encargaba de las políticas monetarias de un determinado país que pertenecía y dependía directamente de la administración pública, es decir, del Poder Ejecutivo. En esos momentos, lo que sucedía es que, ante la falta de dinero, por ejemplo, para pagar la nómina gubernamental, lo que se hacía era acudir a la emisión de billetes, o bien, acuñar más moneda, con eso se salía del paso, particularmente, en la década de los ochenta en nuestro país. En parte, precisamente, por tanto circulante es que se presentaban las tasas de inflación exorbitantes de esos tiempos.