Cuando decidimos volver al plan original, a recuperar esos anhelos, metas u objetivos que alguna vez nos propusimos, volvemos a descubrir nuestros gustos, si lo recuperamos, nos vamos a encontrar con Dios y con toda nuestra eficacia, efectividad, todos nuestros talentos y nuestra seguridad se va a dirigir y a poner en marcha.