“Este mensaje está dirigido a aquellas personas que buscan un refugio, un aliento, que necesitan renovar su vida interior. A aquellos que se duelen y lloran en el interior por aquellas situaciones difíciles que se les ha ido presentando en los últimos meses, en el último tiempo. A aquellos que necesitan consuelo; que habiendo pasado ya varios años, inclusive estando en el camino del Señor, no han podido vencer heridas ni áreas que les provocan constantemente dolores, amargura, y resentimientos.
Esta Palabra está dirigida a ti que durante tanto tiempo, pudiendo llevar una vida con guerra espiritual en constante victoria, siempre has estado encontrando derrota, y no has comprendido el porqué. Y te encuentras de pronto –habiendo pasado el tiempo y teniendo a Jesucristo aparentemente– en momentos de serio vacío interior, serio vacío en el corazón, momentos de desierto, soledad. Poder estar rodeado de personas, pero al mismo tiempo sentirte lejos de la Presencia del Señor Jesús.
Si estás pasando por estas situaciones el Señor quiere hablarte a ti, porque el Señor tiene por objetivo ahora consolar tu corazón, consolar tu vida. Ya que seguramente has estado buscando personas, amistades o familiares que puedan ayudarte en tus problemas internos, queriendo encontrar consuelo a través de palabras que vienen de uno u otro lado; pero simplemente se han constituido en paliativos, y terminado todo has estado igual o peor. Mas el consuelo que el Señor te da, el consuelo que el Señor te ofrece, es un consuelo diferente, es un consuelo totalmente distinto, es un consuelo profundo, que renueva, que luego va acompañado de gozo, de alegría interior; una renovación que solamente aquellos que la han experimentado pueden hablar en sus propias palabras lo que es esa bendición que viene de lo alto.
Es por eso que el Señor quiere hablar contigo, y quiere hablar a tu corazón:
2 Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de YO SOY EL QUE SOY por todos sus pecados. Isaías 40:2
Él quiere limpiar tu corazón, perdonar tu pecado, libertar tu vida.
19 Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.
20 Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre.
Enseñó el Señor. Y lo primero que el menciona, son los malos pensamientos. ¡Los malos pensamientos que salen del corazón!, y eso automáticamente trae contaminación espiritual. Los malos pensamientos son inmundicia espiritual, son basura espiritual; ¡y donde hay basura espiritual, inmundicia espiritual, hay fuerzas espirituales inmundas!, hay espíritus malignos inmundos que van a estar operando desde el lugar donde se está produciendo la inmundicia, esos malos pensamientos. Y tú necesitas vencerlos; y sólo el Poder de Jesús en tu vida te permitirá hacerlo…”
Pr. Ricardo Claure Peñaloza