Este mensaje está dirigido a aquellas personas que se han rebelado contra el Señor, se han apartado de Él, por permitirse pensamientos que no convienen, por permitir que en su mente se dibuje una cantidad de imágenes que no son del Señor. Imágenes que todavía quedan de mucho tiempo atrás, imágenes que quedan, inclusive de su vida pasada, de aquellos momentos de la niñez, momentos traumáticos tal vez, momentos difíciles, momentos de lloro, de lamento, momentos de gemido, momentos de oscuridad, de tinieblas; esas imágenes que han quedado plasmadas en su interior, en su mente. Recuerdos claros, vívidos, que se dibujan constantemente en sus pensamientos: momentos de la niñez, de la juventud, inclusive de la adolescencia, y por qué no decir también pensamientos de hace pocas semanas atrás, de hace pocos meses atrás. Pensamientos que constantemente se los permiten en su interior; pensamientos terribles que de pronto les quitan la paz a la cual el Señor los ha llamado: pensamientos de venganza, sucios, obscenos, malignos, pensamientos de asesinato, de los hechos traumáticos del pasado, pensamientos eróticos, sensuales, de envidia, pensamientos ligados a fantasías. Fantasías vívidas que de pronto se manifiestan en su mente, fantasías que constantemente aparecen, y cuando desaparecen de su mente, en algún momento del día, descubren su realidad, la realidad de su vida, y no les agrada su vida, no les gusta la vida que llevan. Ahí están las imágenes que se han estado formando en tu mente, pensamientos que se han estado rebelando contra el Señor.
Si tú estás experimentando esto —que en realidad les sucede al 99.99% de los creyentes, de los cristianos que no gobiernan sus pensamientos—, es importante que prestes atención a esta Palabra, por cuanto el Dios Eterno quiere abrirte el entendimiento para glorificarse en tu vida. El Señor quiere, en forma clara, que llevemos cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.
Como te has dado cuenta, este mensaje es de edificación espiritual, para que puedas aprender a llevar vida profunda espiritual, que va más allá de las cosas físicas-terrenales que tú ves a tu alrededor y también llega a tu alma para que puedas comprender lo que el Señor quiere de tu vida”.