“Este mensaje está dirigido a aquellos que están en el desierto, que están con una cantidad de circunstancias adversas y difíciles, y que solamente han puesto su esperanza en el Señor; porque se han dado cuenta que humanamente no pueden resolverlo.
También esta Palabra está dirigida a aquellos que en medio de la prueba y la tribulación se sienten solos; y donde hay soledad hay tristeza, hay gemido. Y estás triste, gimes en tu alma por el desierto espiritual en que te encuentras; y ves pasar los días, las horas, y la tristeza y el gemido interior no desaparecen.
Y si te sientes cansado en el camino, debilitado, sientes que tus rodillas están endebles en el lugar espiritual en que te encuentras, y tu corazón está apocado, sientes que eres nadie, estás destruido, desanimado, desalentado. Si estás lleno de temores de diferente índole, y el miedo ataca constantemente tu alma, esta Palabra es para ti.
Si te sucede que en el desierto espiritual en el que estás se te hizo de noche, y estás en tinieblas, en oscuridad, como ciego; y no puedes ver, estás como en un túnel oscuro en el cual no se puede ver el final, ni la luz que puede brillar al final. Y has empezado a cojear en tu vida cristiana, este mensaje es para ti.
Y si en medio del gemido y la tristeza ya no puedes cantar, estás mudo, esta Palabra va retumbando en tu vida. Necesitas cantar con júbilo, con alegría. Lo hiciste alguna vez; pero por tus circunstancias actuales no logras sentir júbilo, alegría y regocijo.
Si estás viviendo en lugar seco, árido, sin agua para beber, en un sequedal, y sientes que estás habitando en medio de chacales, de leones, de fieras, de animales espirituales que quieren destruirte, este mensaje es para ti.
Si tienes tantos problemas a tu alrededor, estás rodeado de gente perversa y maligna que quiere hacerte daño; y sientes fuerzas espirituales demoniacas alimentadas por corazones perversos que te hacen sufrir y gemir, recibe esta Palabra en tu corazón.
Tú que reconoces tu torpeza en muchos aspectos de tu vida, que reconoces los errores que cometiste siendo creyente, tu torpeza delante del Señor, reconoces que eres esclavo de tus problemas, de tus pecados, que eres esclavo de la adversidad y la tribulación, acepta esta Palabra y medita en ella.
Tú necesitas de consuelo, necesitas de la Presencia del Señor para que puedas huir de la tristeza y el gemido.
Por eso es importante que habiéndote identificado con esta Palabra, recibas este mensaje que será un bálsamo para ti en medio de la adversidad, en medio del dolor, en medio de la tribulación, y pongas en el Señor Jesús tu esperanza y tu confianza”.
Pr. Ricardo Claure Peñaloza
PARA QUE SU IGLESIA SE PREPARE… PARA TESTIMONIO A LAS NACIONES