Este culto está constituido por dos mensajes hermosos que traerán gran bendición y edificación a tu vida.
“El Señor Jesús está derramando un Amor sobrenatural nunca visto y nunca antes experimentado, que está dirigido a todos aquellos que perseveren hasta el fin. Y aquellos que reciban el derramamiento de ese Amor del Señor, van a seguir buscando más de Él, y seguirán perseverando.
El mensaje fue claro a través de un culto en la ciudad de Sucre el 15 de febrero del año 2013, porque una tercera parte de los asistentes se quedó hasta el final, fue un pueblo hambriento que todavía estaba esperando recibir más del Dios de la Biblia. De ese pueblo se agradó el Señor, y derramó su Amor a raudales de una manera hermosa; el Señor llenó las lámparas de Aceite de esas vírgenes prudentes; las vírgenes insensatas se fueron antes. El Señor conoce los corazones, y por algo actuó de esa manera. Habiéndose quedado los que tenían que quedarse —por su corazón sencillo y sensato—, sobre ellos derramó su Amor, derramó su Presencia; y por supuesto el Señor nos hizo saber que somos su pueblo y que somos de Él, sabíamos de quién estábamos recibiendo Amor, era el Amor maravilloso de Jesús de Nazareth”.
Pr. Ricardo Claure Peñaloza
Cuando nuestro Amado Señor Jesús resucitó, fueron las dos Marías que llegaron a verlo, y se postraron a adorarlo sintiendo su Presencia incomparable.
“Qué hermoso es sentirme abrazándote,
Abrazándome de tus pies, mi Amado,
Ahora entiendo lo que sintieron las dos Marías,
Estoy escuchando sus sollozos,
Sus lágrimas de amor abrazándote,
Qué hermosa sensación ellas sintieron,
Al sentir tu Presencia, mi Salvador.
Adorando, significa amarte,
Adorando, significa llorar,
Llorando a sollozos de amor.
Puedo escuchar a esas mujeres,
Ya no lloran de tristeza, sino de amor,
Y así quisiera pasarme la eternidad,
Derramando mis lágrimas de amor,
Qué hermoso es adorarte, sintiendo,
Tu hermosa y santa Presencia,
¡Ay!, mi Amado Salvador, qué hermosura,
Es sentir en mi corazón tu Presencia,
Qué hermoso es adorarte, besando hoy tus pies,
El tiempo se ha detenido, no pasa ya.
No me importa que pasen las horas,
Si estoy contigo adorándote, mi Amado,
Ahora entiendo lo que sintieron las dos Marías,
¡Ay!, mi amor está rebosando en mi alma,
Abrazado de tus pies, mi Dulce Amado,
Recibiendo tu dulzura en tus llagas,
Que me hablan del dulce Amor, mi Gran Señor.
Déjame expresarte, mi Jesús,
Mi Varón de dolores por Amor,
Ahora entiendo qué tan grande es tu Amor
Al soportar esos dolores en la cruz”.
Pr. Ricardo Claure Peñaloza
PARA QUE SU IGLESIA SE PREPARE… PARA TESTIMONIO A LAS NACIONES