“En los días del Antiguo Testamento existía una mujer en forma física: Jezabel; era la esposa del rey Acab, hija de Et-baal rey de los sidonios era una mujer perversa que asesinaba a los profetas de Dios.
Baal y Asera, sus dioses, recibían culto a través de orgías sexuales, pecados sexuales y una vida sexual desenfrenada.
En nuestros días Jezabel ya no es una mujer en el campo físico cuya acción sería limitada, ahora es una fuerza espiritual maligna, demoniaca, es un espíritu inmundo que está dentro de la iglesia y les enseña a fornicar, les enseña a cometer porneia.
“Porneia” es toda actividad sexual fuera del matrimonio y toda depravación sexual fuera y dentro del matrimonio. Porneia es toda actividad sexual que no precisamente tiene que consumarse con la relación sexual explícita; empieza con los ojos, habiendo permitido eso en el corazón. Ahí está la fuente y la contaminación del espíritu de Jezabel: el corazón y la mente. La puerta de entrada para que Jezabel gobierne la vida del cristiano es justamente el corazón, porque el cristiano le permite, porque el corazón del cristiano se deleita en la seducción, en la porneia.
La seducción del espíritu de Jezabel se da a través de la radio, a través de la televisión, de las imágenes del cine; todo eso está operando, todo eso está maquinando con todo su poder y fuerza espiritual demoniaca a fin de seducir a aquellos comprados por precio en la cruz del Calvario: los siervos del Señor Jesús. Y sucede que te has dejado cautivar y te has dejado seducir por Jezabel, por la pornografía, sensualidad, lascivia, lujuria, deseo de los ojos, adulterio físico, adulterio espiritual con los ojos, ojos lascivos, hechos lascivos, todo tipo de variedad de pecados sexuales.
Y recuerda que tú eres templo del Dios Viviente en el aspecto espiritual, y Jezabel te ha enseñado a través de la seducción a meter imágenes al templo, al Lugar Santo. En el Lugar Santo está la mente, las emociones, la voluntad; y en la mente está toda una cantidad de escenas sexuales, de tus propios pecados sexuales y de lo que tú hayas podido ver a tu alrededor. Y esas imágenes no se borran fácilmente; la única forma de borrarlas es pasando por muerte de cruz, en la cruz del Calvario, a través de una oración de arrepentimiento genuina.
Debes dejar de tolerar la promiscuidad sexual, debes dejar de tolerar los pecados sexuales en tu vida que empiezan en la mente, en el corazón. Jezabel trae muerte a tu alrededor.
Esta Palabra no solamente está en relación a pecados externos, hechos consumados físicamente, sino va más allá, más profundo —espiritualmente hablando—, y es justamente el estado de tu mente y el estado de tu corazón. Si en tu corazón te permites las imágenes horribles de pecados sexuales, de esa forma vas a estar tolerando a Jezabel.
El Señor todavía te está dando una oportunidad, hablando a tu vida. Si no te arrepientes de las obras de Jezabel, serás entregado a gran tribulación. Toma en cuenta esta Palabra.
Por eso, toma control de tu vida en el Señor Jesucristo, porque no puedes seguir practicando las obras de Jezabel, no puedes seguir viviendo conforme a lo que te enseña Jezabel. Tú necesitas llevar otra vida: una vida en santidad, pura delante de Él, consagrada delante de Él, llevar una vida sexual pura dentro del matrimonio, ¡solamente dentro del matrimonio! Porque se considera una sexualidad pura y sana solamente dentro de un matrimonio.
Ha llegado el tiempo de ser libre. Por eso dispón tu corazón a la transformación”.
Pr. Ricardo Claure Peñaloza
PARA QUE SU IGLESIA SE PREPARE… PARA TESTIMONIO A LAS NACIONES