es un pueblo profético. Y así como en cada nación se escuchan canciones de su folklore,
en Israel tienen también canciones siempre ligadas a su Dios, al mismo Dios que
tenemos, el Dios de Israel, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Y es esta
la melodía que revela ya la Canción para el Holocausto.
de Holocausto, tiempo de sequedad, tiempo de llanto, tiempo de dolor, tiempo de
angustia de Jacob y los injertados en él en toda la tierra. Solamente aquellos
que tengan al Dios de Israel podrán tener la Fuerza y el Poder para seguir
adelante, más aún siendo capturados y siendo marcados con el microchip, y
rehusándose a adorar a la bestia y a su imagen, tendrán determinado su momento
en los campos de concentración para ser decapitados por rechazar adorar a la
bestia, al gobernante mundial y a su imagen. Y cada uno estará esperando el
momento en que tendrán que subir al cadalso para ser degollados, para ser
decapitados; y sabiendo que les espera ya la muerte, estarán recordando esta
melodía y que les dará la Fuerza para seguir, ¡y no dudar!, ¡NO DUDAR!
Y es que de esta manera, sabiendo que les espera ya la muerte por rechazar la
adoración del gobernante mundial, verán su vida pasar así, todos sus hechos,
sus obras, ¡sus pecados! Y estarán clamando al Señor, clamando al Dios de
Israel. Y es como dice la letra de esta melodía ligada a la cultura hebrea, que
clamarán al Señor y del Seol los librará. Sabiendo que espera la muerte,
estarán diciéndole a Él: “Soy tu Adán, tu hombre creado por Ti, hecho del barro —porque eso es lo que significa
“Adán”—, no dejes que me hunda”.
Esa gente, con su corazón llorando, en diferentes ciudades, habiendo sido capturada
en toda la tierra, estará clamando, cada uno pidiéndole, siendo parte del
pueblo de Dios, del pueblo injertado en el Buen Olivo, el pueblo de Israel
espiritual juntamente con el pueblo del Israel terrenal en su respectivo lugar
en la diáspora, estarán clamando: “Oye a
Israel, mi Señor, todo lo puedes hoy. La Vida me diste Tú —¡la Vida
Eterna!, ¡la Vida de Él!, ¡del Dios de Israel!, ¡el Dios Todopoderoso!—, ¡Tú
lo puedes todo!, me diste la Vida, me diste tu Amor”.
Cada uno estará clamando: “Mi corazón está
llorando en el silencio”. Sabiendo que pasarán a muerte, decapitados, ¡PERO
CREYENDO QUE ÉL LES HA DADO LA VIDA!, ¡EL DIOS DE ISRAEL DANDO LA VIDA ETERNA A
TRAVÉS DEL MESÍAS DE ISRAEL! Y estarán allí, con el alma gritando de dolor,
sabiendo lo que tiene que pasar, el corazón llorando; ¡no habrá quién ayude!,
¡cada uno estará solo!: “Hay tanta
soledad”, ¡PARA AQUEL MOMENTO!, y estarán clamando fortaleza: “Fuerte haz de mí, no tenga miedo ya”. ¿Miedo
a morir? ¡No!, porque le dirán en todo momento: “Tú me diste la Vida, la Vida me diste Tú”, LA VIDA DEL MESÍAS. Y
en medio de esa soledad recibirán la Fuerza por el Espíritu de Dios: “Fuerte haz de mí, no tenga miedo ya”. “Grande es el dolor, no hay dónde escapemos”.
No habrá forma de escapar y no habrá fuerzas ya. Y para ese momento: “Que termine todo, haz que todo acabe”. Morir
decapitado por causa de Jesús.
NUNCA ADORAR A LA BESTIA NI A SU IMAGEN! ¡¡¡NUNCA!!! ¡¡¡NUNCA, NUNCA, NUNCA!!! ¡NUNCA! ¡SERÁ MUERTE
ETERNA SI LO HACEN!, ¡SERÁN ATORMENTADOS DE DÍA Y DE NOCHE POR LOS SIGLOS DE
LOS SIGLOS DELANTE DE LOS ÁNGELES DE DIOS EN EL LAGO QUE ARDE CON FUEGO Y
“FUERTE HAZ DE MÍ”, ¡Y NO
TENDRÁN MIEDO A LA MUERTE EN MEDIO DE LA SOLEDAD!; ¡NI DÓNDE ESCAPAR!,
¡PRISIONEROS!, ¡LLORANDO, EL ALMA QUEBRANTADA, EL ALMA LLENA DE DOLOR! ¡MAS NADIE
DEBE POSTRARSE DELANTE DE LA IMAGEN DEL GOBERNANTE MUNDIAL!, DELANTE DE ÉL EN NINGÚN
PARA QUE SU IGLESIA SE PREPARE… PARA TESTIMONIO A LAS