“Este mensaje está dirigido a aquellos que llevan bastante tiempo en el
Señor, y saben que al ser hijos de hombre, llevan sobre sí muchas líneas de
maldición generacional que no se han roto, que son heredadas de nuestros padres
y de nuestros antepasados, y que nos impiden crecer espiritualmente, que nos
impiden tener la Fortaleza plena del Dios Altísimo. Dios visita la maldad de
los padres hacia los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que lo
aborrecen, así lo dice en la Biblia
No puedes seguir la corriente de este mundo. Si
sigues así, por más que profeses ser cristiano, de nada te ha de servir. El
Señor quiere santificación en su pueblo; solamente los santos verán a Dios, los
que limpian su corazón; porque los demás, si no son tenidos por dignos de
escapar de todas las cosas que vienen en este tiempo del fin, se van a quedar
Debe nacer en ti el temor reverente de Dios,
porque su ira viene sobre los hijos de desobediencia, en los cuales está
operando el espíritu del mundo, el príncipe de la potestad del aire, Satanás
con todos sus espíritus inmundos. Y por eso hay muchos que siendo creyentes
siguen viviendo en los deseos de su carne, hacen la voluntad de la carne y de
los pensamientos de la carne, no pueden gobernar sus pensamientos, y mucho
menos lo que dicen, lo que hablan.
Vivimos el tiempo del fin; el fin viene sobre
todos aquellos que transgreden la Palabra, que no viven conforme a la Palabra.
Pero también viene sobre el pueblo del Señor si no hay temor y reverencia
delante de Él, si no hay santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Y eso
incluye hasta tu vestimenta, tus actitudes y tu manera de hablar. El pecado
tiene que ser erradicado, tiene que morir en la cruz del Calvario. Las malas
palabras, las palabras soeces, palabras obscenas que hoy en día para muchos es algo
normal, deben salir de tu vocabulario.
El creyente tiene que ser santo hasta en sus
palabras, sólo deben salir de él (ella) palabras en pureza, palabras que
traigan edificación, palabras que construyan, no palabras vanas. Porque por
toda palabra vana que salga de la boca del hombre éste será juzgado, y por eso
debe tener temor de Dios. Si sale palabra, que salga Palabra de Dios, Palabra
pura, eso es hermoso. Es como adornar nuestra tierra con flores con aroma a
jazmín, a rosas. Somos barro, somos tierra, y a través de nuestras palabras
puede salir perfume o puede salir hediondez.
Usa bien las palabras: palabras adecuadas,
palabras sabias, palabras firmes, palabras llenas de pureza. Porque las
palabras vanas, soeces, también son abominación, y no son agradables delante
Pr. Ricardo Claure Peñaloza
PARA QUE SU IGLESIA SE PREPARE… PARA TESTIMONIO