El inminente acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán, cuya firma está prevista para este viernes en Ginebra, ha sido calificado como "una magnífica noticia" por el general retirado del Ejército de Tierra, Pedro Méndez de Vigo.
En una entrevista en 'La Tarde' de COPE, el también profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad CEU San Pablo ha señalado que, aunque es un gran paso, "ahora viene lo difícil".
El acuerdo busca la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz y sienta las bases para una desescalada en la región.
Pedro Méndez de Vigo, aunque optimista, subraya los enormes desafíos que se presentan. Considera que el pacto se firmará porque "los dos protagonistas, tanto Irán como la administración norteamericana, quieren firmarlo".
Sin embargo, advierte que lo complicado será "conseguir que cautelas por parte de Israel, lograr que el programa de nuclearización pueda vigilarse, controlarse y desmantelarse en último término, y naturalmente que se haga realidad el anuncio de ese libre tránsito a través del estrecho internacional que es Ormuz".
Dentro de Irán, el acuerdo genera un debate interno. Según el analista político Daniel Bashandeh, el ala pragmática del régimen se ha impuesto, priorizando la reconstrucción económica y la inyección de capital que supondrá desbloquear los fondos retenidos.
Por otro lado, la activista por los derechos humanos Nilufar Saberi critica duramente el pacto desde su exilio en España, lamentando que la cuestión humanitaria no se mencione.
Para Saberi, "cualquier acuerdo de paz firmado entre Estados Unidos y la teocracia islamista, sin hacer alusión alguna a la situación de los derechos humanos en Irán, es una aberración".
Desde Washington, el corresponsal David Alandete informa que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se apresura a vender el acuerdo como un "gran triunfo".
La realidad, según Alandete, es que Trump necesita poner fin a la guerra ante una situación "insostenible" marcada por el aumento de la inflación global, el alza en los precios del petróleo y una caída de su popularidad.
El acuerdo, en gran medida, busca deshacer lo ocurrido en los últimos cuatro meses y no avanza mucho más allá del pacto que negoció Barack Obama hace una década.
Allandete también revela que, según filtraciones, el acuerdo otorga a Irán y Omán el control del tránsito en el estrecho de Ormuz tras un proceso de desminado.
Este punto es crucial, ya que "nunca se había considerado que Irán tenía la capacidad y las facultades de controlar el tránsito por el estrecho de Ormuz, y ahora se ha demostrado que puede".
Esto supone una nueva fortaleza para la teocracia iraní, que ha resistido la presión militar de Estados Unidos e Israel.
El general Méndez de Vigo analiza también el fracaso de la estrategia militar estadounidense, que buscaba el colapso del régimen iraní mediante el descabezamiento de su cúpula religiosa y de la Guardia Revolucionaria. "La realidad es que no ha sido así, lo han intentado, pero no lo han conseguido", afirma.
En su opinión, esto "pone sobre la mesa las limitaciones del poder aéreo en un conflicto bélico y, por otra parte, pone de manifiesto la resiliencia del régimen iraní".
El general no se muestra sorprendido por esta resistencia, recordando la "guerra durísima contra su vecino Irak" que el régimen sobrevivió durante ocho años.
No obstante, apunta a un factor de cambio a futuro: "Irán tiene 90 millones de habitantes, y se ha producido un relevo generacional que en algún momento hará más cercano el final de ese régimen".
Finalmente, Méndez de Vigo explica la interconexión del conflicto con la situación en el Líbano.
Sostiene que las operaciones de Israel contra Hezbolá dependen de las órdenes de Teherán.
"Si Irán da la orden a Hezbolá de no atacar a Israel desde el Líbano, Israel no tendrá motivo para proseguir las operaciones militares", concluye, evidenciando que todo está entrelazado en un frágil equilibrio que se pondrá a prueba en los próximos 60 días.