El Tribunal Supremo ha avalado que las personas con un vínculo estrecho puedan recurrir la eutanasia de sus familiares, una decisión que reabre el complejo debate social sobre los límites de la ley. Este fallo, que reconoce a un padre la posibilidad de impugnar la eutanasia solicitada por su hijo, llega poco después del polémico caso de Noelia, una joven con una grave distorsión psiquiátrica a la que se le aplicó la eutanasia, y que ha sido analizado en el programa Fin de Semana de la COPE, con Cristina López Schlichting.
El caso de Noelia, una joven de 25 años que venía de un ambiente muy depauperado económicamente y había pasado parte de su vida en instituciones públicas, ha sido el epicentro del debate. La joven, que solicitó la eutanasia amparada en la última ley del Gobierno, sufría un Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) y presentaba rasgos depresivos, según se expuso en la tertulia.
El psicólogo Pedro Martínez, director terapéutico del centro PMG Psicología, ha descrito el TLP como un trastorno caracterizado por la incapacidad de la persona para gestionar sus emociones, que cambian de forma brusca e inmediata. Según Martínez, esto les lleva a tener "una vida bastante imprecisa a la hora de tomar esas decisiones" y a correr muchos riesgos, incluyendo "bastantes episodios de suicidio" a lo largo de su vida.
Desde la psicología, el experto ha señalado que, si bien se debe respetar la decisión de las personas, también es crucial analizar su capacidad para tomarla. "Respetaremos a la persona, siempre respetamos la decisión de las personas, pero también queremos respetar la capacidad psicológica y mental que tenga la persona para decidir", ha afirmado.
La doctora Carmen Candela ha calificado el caso de Noelia como una "monstruosidad", argumentando que todo el proceso estaba "viciado" porque una persona con TLP no tiene libertad real para elegir. Para Candela, fue "insoportable" que la propia administración que se había hecho cargo de la joven permitiera la eutanasia, ignorando la autoridad de sus padres.
Sin embargo, Cristina López Schlichting ha recordado que el debate genera una enorme división social. Mientras un sector compartía la angustia por la muerte de Noelia, otro consideraba "inaudito" que la joven tuviera que esperar dos años por la oposición de su padre. Esta división se refleja en el propio Tribunal Supremo, donde la decisión de amparar al padre fue apoyada por 23 magistrados frente a 9 que votaron en contra.
Por su parte, la tertuliana Ingerborg Schlichting ha calificado el asunto como un "cuchillo de dos filos", diferenciando claramente el caso de Noelia, a quien considera que "tenía claramente una enfermedad mental", de una persona cuerda que sufre en extremo y pide la eutanasia. Para ella, es un error generalizar y la libertad individual es un factor clave.
La doctora Candela ha sido tajante al vincular el debate de la eutanasia con la falta de cuidados paliativos. "Sin haber dado el paso previo de hacer fuerte cuidados paliativos, no podemos estar hablando de la eutanasia", ha sentenciado, afirmando que en el siglo XXI existen "armas suficientes" para paliar el sufrimiento.
En la misma línea, ha defendido que el deseo de suicidio "es un síntoma de una enfermedad", una visión que, según López Schlichting, compartía el prestigioso psiquiatra Francisco Alonso Fernández, quien describía la pulsión de muerte como un "síntoma depresivo" contrario a la naturaleza de supervivencia del ser humano.
El psicólogo Pedro Martínez ha reforzado esta idea al compartir su experiencia profesional con personas que han tenido intentos de suicidio. Ha relatado que, con el tiempo, muchos pacientes le agradecen la intervención con frases como: "menos mal que estuviste ahí, porque me diste otro punto de vista que yo no contemplaba, y a lo largo del tiempo agradezco seguir viviendo".
Finalmente, la doctora Candela ha expresado su temor a que la sociedad "se acostumbre" a la eutanasia y se convierta en un derecho asumido sin antes fortalecer otras alternativas. "En vez de luchar porque la gente no llega a ese extremo, estamos ya dando por hecho que la eutanasia es un derecho, y a mí eso realmente se me encoge el corazón", ha concluido.