La periodista Cristina López Schlichting ha puesto sobre la mesa la creciente preocupación por la proliferación de chabolas en la ciudad de Madrid, un fenómeno visible en zonas como Madrid Río o el entorno de la M-30.
Durante una entrevista en su programa 'Fin de Semana' de la Cadena COPE, el delegado del Área de Gobierno de Políticas Sociales, Familia e Igualdad, José Fernández Sánchez, ha reconocido esta realidad, calificándola como un desafío complejo que el consistorio está abordando.
Fernández ha calificado la situación como un problema presente "en todas las ciudades del mundo" y ha asegurado que el Ayuntamiento de Madrid lo enfrenta desde una doble perspectiva: la del orden público y la social. El delegado ha explicado que, si bien históricamente la capital ha lidiado con grandes poblados chabolistas, el panorama actual se caracteriza por asentamientos más pequeños y dispersos, como "el habitante debajo del puente", que requieren una respuesta adaptada.
Según los datos ofrecidos por el delegado, en Madrid hay actualmente unas 1.000 personas sin hogar que viven en diferentes puntos de la ciudad. Se trata de un colectivo con perfiles complejos, donde a menudo concurren problemas psiquiátricos, adicciones o un "rechazo a lo institucional", lo que dificulta enormemente la intervención.
Para dar respuesta a esta situación, el Ayuntamiento de Madrid dispone de una red de recursos que, según ha detallado Fernández, cuenta con 1.200 plazas en centros de acogida, cifra que se ampliará a 1.400 a finales de este año. El objetivo principal es "evitar esa cronificación, salir de esa situación de calle, e intentar que vuelvan a la vida autónoma", ha subrayado.
El responsable de Políticas Sociales ha querido humanizar el problema, recordando que una situación de sinhogarismo puede derivar de circunstancias vitales imprevistas. "A cualquier persona nos puede pasar eso", ha afirmado, citando casos de personas con vidas estables que, tras "un despido, una separación, una adicción o el alcoholismo", acaban en la calle. Por ello, ha insistido en la necesidad de dar una respuesta social sin olvidar la de "recuperar el uso correcto del espacio público", reconociendo que es una lucha que "no es fácil".
Uno de los mayores obstáculos para la intervención es el marco legal. Fernández ha expuesto la complejidad de actuar cuando una persona rechaza la ayuda amparándose en su autonomía personal. "La justicia es lo último que debes de perder es tu derecho a la autonomía", ha explicado, relatando el caso de una mujer en silla de ruedas en situación grave cuya inhabilitación fue denegada por un juzgado porque ella "quiere estar en la calle" y "tiene su derecho a estar en la calle", lo que obliga a los servicios sociales a realizar un delicado trabajo de persuasión.
Para abordar los casos más difíciles, como los de adicciones severas, el consistorio cuenta con "centros de reducción del daño", donde personal médico administra pequeñas dosis de alcohol de forma controlada para evitar el síndrome de abstinencia y lograr que los usuarios no abandonen los recursos de ayuda.
Ante la denuncia de Cristina López Schlichting sobre casos concretos de tráfico de drogas en asentamientos junto a centros psiquiátricos en Arturo Soria o muertes violentas en García Noblejas, Fernández ha sido tajante al diferenciar el problema social del delictivo. "Hay que diferenciar varias cosas. Una cosa es que estamos hablando de unas personas con unos problemas, estamos hablando de delincuentes", ha sentenciado. En este sentido, ha asegurado que "el traficante lo que tiene que estar es en la cárcel", ya que el tráfico de drogas es un delito que debe ser perseguido por la policía.
El delegado ha explicado que los propios equipos de calle del Ayuntamiento tienen la orden de llamar inmediatamente a la Policía Nacional si detectan un delito. "Si hay delito, inmediatamente policía, y somos los primeros en actuar nosotros", ha insistido, desvinculando la labor social de la persecución del crimen y exigiendo también responsabilidad a la Delegación del Gobierno en materia de seguridad.
Inspirados en parte por el libro 'Casi' de Jorge Bustos, que retrata la vida en el centro de acogida San Isidro, el Ayuntamiento ha desplegado una red de "Equipos de Calle" para contactar con las personas sin hogar. Fernández ha detallado que hay ocho equipos por la mañana, dos por la tarde y tres específicos para asentamientos, formados por trabajadores y educadores sociales que actúan sin uniforme para generar confianza e "intentar recuperarlos" para la red de acogida.
Además, el delegado ha destacado la existencia de recursos específicos como el centro 'Beatriz Galindo', destinado exclusivamente a mujeres. La creación de este espacio responde a una dura realidad: "más de un 80 por 100" de las mujeres en situación de calle "ha sufrido en la calle una agresión sexual o tienen problemas de violencia sexual", un dato que, según Fernández, justificaba la necesidad de un recurso específico para ellas en Madrid.
Al final de la entrevista, López Schlichting ha insistido en la magnitud del problema, señalando la presencia de personas viviendo "debajo de todos los puentes de la M-30" y en "muchos parques". Una realidad que Fernández ha reconocido, concluyendo con el compromiso de su área de gobierno para "intentar resolver las cosas y buscar la mejor salida a todo" ante este complejo desafío.