El tardeo se ha consolidado como el plan preferido para un número creciente de españoles, desbancando progresivamente a la tradicional fiesta nocturna. Esta tendencia, que consiste en salir de tapas o a tomar algo por la tarde, se ha convertido en un fenómeno social, especialmente entre los más jóvenes. Así lo confirma Dani, un joven de 25 años, que resume un sentir cada vez más generalizado: "Últimamente cada vez me gusta más el tardeo y menos la fiesta nocturna. Tomarse unas cervecitas de día con tus colegas, sin las prisas del día a día, es un regalo". Este cambio de hábitos ha sido analizado en el programa 'Poniendo las Calles' de la cadena COPE, donde se han detallado las claves de esta transformación en el ocio.
Los jóvenes son los grandes impulsores de esta nueva forma de socializar. Susana, de 25 años, lo describe como "el plan perfecto para ponerte al día con tus amigos tranquilamente, sin ningún tipo de presión". Además, destaca su carácter accesible: "Es un plan divertido al cual todo el mundo se puede apuntar, es barato". La preferencia por las terrazas para "poder tomar el aire" es otro de los factores que explican su éxito, sobre todo con la llegada del buen tiempo. Dani coincide y, aunque le siguen gustando ambas opciones, afirma que si tiene que quedarse con una, elige el tardeo.
Esta preferencia por el ocio diurno no es exclusiva de los veinteañeros. El fenómeno está uniendo generaciones y provocando un claro trasvase del consumo nocturno al diurno. Ramón, de 47 años, explica cómo ha modificado sus costumbres: "Antes salía a cenar, lo que pasa que ahora he cambiado totalmente de hábito y me gusta muchísimo más la comida con gente a la que quiero". Para él, la principal ventaja es tener "toda la tarde libre para hacer planes de ocio", algo que la cena "condiciona mucho".
Los datos respaldan estas percepciones. Marta Munné, economista y responsable de Estudios en AECOC ShopperView, ha confirmado en el programa de Carlos Moreno 'El Pulpo' que el sector de la hostelería vive un buen momento. Según el último barómetro de la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (AECOC), el 66% de los españoles asegura que ahora va más a bares y restaurantes que hace un año. "Son los jóvenes los que garantizan esta buena salud del sector, porque son los que más salen con mayor frecuencia", ha señalado Munné.
A pesar de la inflación y de que el bolsillo aprieta a veces, el consumidor busca "disfrutar y evadirse del día a día". De hecho, la mitad de los encuestados afirma que mantiene sus salidas. El aperitivo o brunch es el momento de consumo que más crece, con un 70% de los españoles que lo practica los fines de semana. En estas ocasiones, la cerveza es la reina, y entre los jóvenes triunfa su versión más ligera, la Radler, un tipo de consumo listo para beber que gana adeptos.
El estudio de AECOC no muestra grandes diferencias por comunidades autónomas, consolidando unos hábitos muy parecidos en todo el territorio nacional. Lo que sí se observa es una "convergencia hacia las costumbres europeas", según Munné. No solo se sale más a comer que a cenar, sino que un 30% de los encuestados ha adelantado sus horarios de almuerzo y cena, buscando aprovechar más el día y descansar más temprano.
El consumidor actual lo pide todo: calidad-precio, un buen servicio con personal amable y un local que ofrezca extras. Las nuevas demandas reflejan los cambios demográficos de los hogares españoles. Se buscan locales con espacio para trabajar, música en directo, adaptados para niños y, cada vez más, que permitan la entrada de mascotas. "Un 33% de los dueños de mascotas nos dicen que quieren ir con ellas al bar o restaurante", apunta Munné, un dato relevante si se considera que el 67% de los hogares tiene un animal de compañía.
Finalmente, el boca a oreja digital se ha vuelto crucial. Las reseñas en internet y las recomendaciones en redes sociales son un factor decisivo para casi la mitad de los consumidores a la hora de elegir un establecimiento. Por otro lado, el auge del delivery también se consolida como una alternativa de conveniencia: 6 de cada 10 españoles piden comida a domicilio y un 28% lo hace al menos una vez por semana, buscando disfrutar de la comida de restaurante en la comodidad del hogar.