En el programa 'Herrera en COPE', el periodista Alberto Herrera ha puesto 'El Foco' en la crítica situación de las infraestructuras en España. El país está a punto de alcanzar los 50 millones de habitantes y se prepara para recibir 100 millones de turistas este año, pero lo hace con una red de servicios diseñada para cuando la población era de 40 millones. Esta brecha se traduce en una creciente sensación de masificación en grandes ciudades como Madrid, Barcelona o Sevilla, con más atascos, colas y aglomeraciones en el transporte público.
Durante su intervención con Jorge Bustos, Alberto Herrera ha señalado que el problema no es el crecimiento demográfico o el turismo, sino la falta de previsión. “Se trata de adecuar los servicios, las infraestructuras, a ese crecimiento, y me da que, por desgracia, no lo estamos haciendo”, ha lamentado el periodista, apuntando a la falta de presupuestos como uno de los principales escollos para abordar la situación.
La patronal de constructoras y concesionarias, SEOPAN, cifra la inversión necesaria en más de 400.000 millones de euros durante los próximos diez años para modernizar la red. Esta inversión abarcaría áreas críticas como carreteras, líneas de tren, redes de metro, presas y embalses, que se ven superadas por la demanda actual.
El presidente de SEOPAN, Julián Núñez, explica que España se encuentra “a la cola de la UE en inversión por habitante y superficie”. Según Núñez, el país invierte entre un 40% y un 60% menos que potencias como Alemania o Italia, una consecuencia directa de los recortes derivados de la anterior crisis financiera.
Aunque España es líder europeo con 17.660 kilómetros de autovías y autopistas, que soportan el 86% de la movilidad de personas y el 96% de las mercancías, su mantenimiento es el gran punto débil. La Asociación Española de la Carretera (AEC) cifra el déficit en conservación en 10.000 millones de euros, mientras que la inversión en 2023 fue apenas una tercera parte de la cifra recomendada por los expertos.
Una de las soluciones que gana peso es la implementación de peajes. Actualmente, el 90% de la red de alta capacidad se financia con dinero público, un modelo contrario al de la mayoría de la UE. Para el presidente de SEOPAN, es “una solución que no tiene vuelta atrás” y que la Comisión Europea probablemente impulsará, lo que permitiría, según sus cálculos, reducir el gasto público y generar un superávit para reinvertir en la propia red.
El caso del AVE es paradigmático. España es el segundo país del mundo en kilómetros de alta velocidad, solo por detrás de China, pero sus cifras de usuarios (32,4 millones en 2023) están muy por debajo de las de países de nuestro entorno como Francia (86 millones) o Alemania (82 millones). A pesar de un reciente aumento de viajeros del 21% hasta julio de 2024, la red sigue sin alcanzar su pleno potencial.
El catedrático y experto en infraestructuras, Ginés de Rus, es tajante al respecto y afirma que “ninguna red de AVE es rentable bajo el punto financiero y bajo el punto social, sólo la línea Madrid-Sevilla aprueba por los pelos”. De Rus considera que la alta velocidad ha absorbido una gran cantidad de fondos públicos que “podrían haber cubierto necesidades más urgentes”.
En conjunto, las infraestructuras españolas reciben una nota de 6,5 sobre 10 según la Asociación de Ingenieros de Caminos, una calificación lastrada por la falta de financiación. Mientras aeropuertos y transporte urbano obtienen un notable, carreteras y ferrocarril apenas aprueban. El reto, según los expertos, no es solo invertir más, sino hacerlo con criterios de calidad para sostener el desarrollo del país, un desafío agravado por la desigual distribución de la población, como apuntaba Jorge Bustos, que deja zonas de España con una “densidad de población similar a la de Siberia”.