El catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Valencia, José María Martín Moreno, ha asegurado en el programa 'La Linterna' de COPE que, si bien la situación a bordo del crucero MV Hondius es seria, no representa un riesgo generalizado. "El brote de hantavirus en el crucero es grave para las personas afectadas, pero no supone realmente una amenaza general para la población canaria, española o europea", ha afirmado el experto, pidiendo una gestión basada en el método y la transparencia.
El navío de expedición holandés zarpó de Ushuaia (Argentina) el pasado 1 de abril para un viaje de 35 días por el Atlántico que se ha convertido en una emergencia sanitaria. A bordo viajan 147 personas (88 pasajeros y 59 tripulantes), entre ellas 14 de nacionalidad española, que permanecen en sus camarotes con medidas de higiene reforzadas y bajo seguimiento médico constante, tras confirmarse un brote de hantavirus.
Martín Moreno ha insistido en la necesidad de "hacer las cosas con método", lo que implica "recibir el barco bajo control sanitario, evaluar a todos, separar sintomáticos de contactos, proteger a los profesionales y vigilar durante el período de incubación". Para ello, considera fundamental que exista un mando único y una coordinación clara entre Sanidad Exterior, el Centro Coordinador de Alertas y Emergencias (CCAES), el Gobierno de Canarias, la Autoridad Portuaria y la OMS. "No se trata de que Canarias reciba un problema, se trata de que España gestione con garantías una emergencia sanitaria internacional", ha subrayado.
El protocolo detallado por el experto pasa por verificar que no viajan sintomáticos antes de atracar y, si aparece un caso, proceder a su "aislamiento inmediato, un traslado medicalizado y la activación hospitalaria". Ha descartado un desembarco libre, proponiendo en su lugar un "circuito sanitario cerrado" y un "corredor sanitario controlado" para proteger a los trabajadores portuarios y evitar cualquier contacto con la población local.
Actualmente, el balance de la crisis es de tres personas fallecidas y cinco contagiados confirmados. Uno de los afectados se encuentra en una UCI de Sudáfrica y otro en Zúrich. Los otros tres, incluido el médico del barco, fueron evacuados a Países Bajos tras una escala forzosa en Gran Canaria por la rotura de una burbuja de aislamiento.
El hantavirus es una enfermedad grave asociada a roedores, pero la cepa detectada en el barco es la variante Andes, que, a diferencia de otras, puede transmitirse entre personas por contacto estrecho y prolongado. Aunque el hantavirus no tiene un tratamiento específico, la clave es el control de los síntomas y el aislamiento. El Gobierno español ha justificado la decisión de acoger al buque en el puerto de Granadilla (Tenerife) por "obligaciones legales" y "razones éticas" tras una petición de la OMS.
La ministra de Sanidad, Mónica García, ha explicado que los 14 españoles a bordo "serán evaluados cuando lleguen a Canarias, y serán trasladados en avión militar a la base militar de Torrejón, y de ahí al hospital militar Gómez Ulla de Madrid", donde permanecerán en cuarentena. Por su parte, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha reconocido que el pasaje se enfrenta a una "situación sanitaria grave" y que Canarias es "el puerto más cercano con las capacidades técnicas para prestarles ayuda".
La decisión ha provocado el rechazo del Gobierno de Canarias, que exige garantías técnicas y acusa al Ejecutivo central de deslealtad. "No nos ofrece ninguna tranquilidad ni garantía, y yo, obviamente, no voy a poner en peligro la seguridad de la población canaria a ciegas en un gobierno que no se está comportando con la lealtad debida", ha declarado un portavoz del gobierno autonómico.
Frente a la tensión política, el doctor Martín Moreno ha apelado a la empatía con los afectados: "No nos estamos fijando en esas personas que van a bordo, sean españoles o no. ¿Dónde queda el auxilio a la humanidad?". El experto ha recordado que, aunque la preocupación de la población es comprensible, las decisiones en salud pública no deben basarse "ni en el miedo ni en el rechazo emocional ni en el egoísmo absoluto, sino en una evaluación técnica".
El catedrático ha concluido su intervención en COPE defendiendo que la humanidad y la seguridad son compatibles si se actúa con rigor. Ha comparado la situación con el riesgo que asumen profesionales como los bomberos o los sanitarios, quienes, como el médico infectado en el crucero, se exponen por su deber. "Comprender la empatía, la preocupación de no asumir riesgos innecesarios y, a su vez, actuar con humanidad y hacer el bien. Yo creo que las dos cosas son compatibles", ha sentenciado.