La inflación es el impuesto de los pobres. Esta es la cruda realidad que ha desgranado la directora de Mediodía COPE y experta económica, Pilar García de la Granja, en 'La Linterna' con Ángel Expósito. En un contexto donde los precios no dejan de subir, el poder adquisitivo real de los españoles lleva estancado entre 20 y 25 años, con salarios que no crecen al mismo ritmo que el coste de la vida, desde la cesta de la compra hasta la vivienda.
La razón es que la subida de precios "afecta a todo el mundo, pero a quien tiene menos ingresos más, y además las familias más vulnerables, las personas que tienen menos ingresos, tienden a consumir todo aquello que ingresan", explica García de la Granja. Esta situación, unida a la carga impositiva y la burocracia, ha provocado que "tres de cada cuatro niños en España estén en riesgo de pobreza" y que la clase media-baja se haya duplicado, pasando del 9,3% al 17%.
Mientras tanto, el Banco Central Europeo (BCE) ha decidido mantener los tipos de interés en el 2% por séptima vez consecutiva, a pesar del riesgo de estanflación. La presidenta del organismo, Christine Lagarde, ha advertido de los riesgos para la economía derivados de la guerra en Oriente Medio y ha admitido que valoraron una subida, lo que anticipa un posible incremento del precio del dinero en junio.
Esta inacción no ha logrado frenar al euríbor, el índice de referencia para las hipotecas, que cerró abril con una subida de casi seis décimas respecto al año anterior. Para una hipoteca media de 170.000 euros con revisión anual, esto supone un encarecimiento de 55 euros al mes, unos 660 euros más al año. Santiago Carbó, catedrático de CUNEF Universidad, señala que su evolución "va a depender mucho de cómo evolucione la inflación y de la perspectiva de los tipos más allá de la reunión de esta semana del Banco Central Europeo". Una subida de la inflación que puede ser dolorosa.
El impacto de la inflación se ha hecho notar especialmente en el puente del 1 de mayo, que ha costado a las familias unos 250 euros más de media que hace un año, a pesar de contar con un día menos festivo. El principal culpable es el coste del carburante, con el diésel un 25% más caro que en las mismas fechas del año anterior, situándose a 1,73 euros el litro, frente a los 1,50 de la gasolina.
A pesar del encarecimiento, los ciudadanos no renuncian a viajar. El economista Daniel Lacalle apunta que la tendencia no es quedarse en casa, ya que "hemos visto ya desde la pandemia que los ciudadanos priorizan el ocio por encima de otros factores". Eso sí, se modera el gasto: "Habrá moderación en cuanto al consumo, que la gente sale a comer, pero consume menos, no toma vino, no toma postre, se comparten platos". Este nivel de subida de precios es un factor clave.
El panorama se complica por la tensión internacional. El precio del barril de petróleo Brent ha alcanzado los 126 dólares, su nivel más alto en cuatro años. Este incremento es consecuencia directa de la situación en Irán y el bloqueo en el estrecho de Ormuz, que ha provocado que el precio del barril se revalorice más de un 62% desde el inicio del conflicto.
Este bloqueo genera un enorme cuello de botella en las cadenas de suministro globales. La presidenta de BP en España, según relató García de la Granja, lo resume afirmando que "del barril de petróleo, como del cerdo, se aprovecha todo". La escasez más inmediata es la del queroseno, el combustible para aviones, lo que ya ha obligado a aerolíneas europeas a cancelar miles de vuelos y podría afectar a la campaña de verano. La pérdida de poder adquisitivo por la inflación es un hecho.