Un estudio de la prestigiosa revista científica The Lancet ha confirmado un alarmante aumento de la muerte súbita en Europa, que creció un 31% entre 2010 y 2020, con casi 2,6 millones de fallecimientos. En este preocupante escenario, España lidera el incremento entre los países analizados.
¿Qué está pasando? ¿A qué responde esta patología? Estas y otras preguntas se las ha respondido el doctor Juan Jiménez Jáimez, jefe de la sección de arritmias y cardiopatías hereditarias del Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada, a Cristina López Schlichting en 'Fin de Semana'.
Para el doctor Jiménez Jáimez, los resultados del estudio no son una sorpresa, sino la confirmación de "un problema de salud pública" al que hay que prestarle la atención que merece. El experto señala que el fenómeno es, en parte, "inherente al crecimiento de la población y de la edad media", recordando que España es uno de los países con mayor esperanza de vida del mundo. "La muerte súbita es un reflejo de la enfermedad cardiovascular", afirma, vinculándola directamente con el envejecimiento y los factores de riesgo.
Aunque existen diversas causas, la enfermedad cardiovascular arteriosclerótica es la principal responsable, ligada a factores como la hipertensión, obesidad, tabaquismo y sedentarismo. Según el jefe de la sección de arritmias y cardiopatías hereditarias del Virgen de las Nieves, el ejemplo del deportista joven que se desploma es la causa menos frecuente. La realidad es que "la muerte súbita va de la mano de los factores de riesgo", y vivimos en una sociedad "cada vez más envejecida, con más prevalencia de factores de riesgo y con estilos de vida más sedentarios", explica.
Sobre el liderazgo de España en el ranking, con un incremento del 3,3%, Jiménez Jáimez llama a la "autocrítica" y señala que "no todo lo estamos haciendo bien", a pesar de la fama de la dieta mediterránea. Compara la situación con Italia, un país con una esperanza de vida similar pero con una mejor "estrategia de salud pública frente a la muerte súbita", que incluye la instalación masiva de desfibriladores y una mayor formación de la población en reanimación cardiopulmonar (RCP).
El doctor insiste en la importancia de la formación en RCP básica y el acceso a desfibriladores automáticos en espacios públicos, ya que "la inmensa mayoría de las muertes súbitas" suceden en la vía pública. Subraya que cualquier persona, desde un profesor a un entrenador, debería estar entrenada para reaccionar, ya que es una situación que "siempre coge de sorpresa" y requiere de automatismos.
El informe también destaca que, aunque el 75% de las muertes súbitas ocurren en varones, el incremento en mujeres es especialmente sorprendente. El doctor Jiménez Jaimes ofrece varias lecturas: una estadística, ya que "parten desde más abajo", y una reflexión sobre si "los estilos de vida de las mujeres se están asemejando más a los de los hombres", con los mismos hábitos perjudiciales. Además, apunta a la dificultad para el diagnóstico en mujeres, cuyos síntomas a veces son "más atípicos" y pueden retrasar la atención médica.
En cuanto a los síntomas, el experto aclara que, aunque la muerte súbita es inesperada, a veces "avisa" semanas o meses antes con señales como dolor de pecho al caminar, arritmias o mareos. Un "síncope brusco es un síntoma de alarma", aunque la mayoría de desmayos no anuncian una muerte inminente. Sin embargo, en muchos casos, la primera manifestación es el desvanecimiento del que la persona ya no se recupera.
Respecto a la frecuente asociación de la muerte súbita con deportistas de élite, el cardiólogo pide no enviar un "mensaje confuso". Aclara que el deporte de altísima intensidad puede ser un "precipitante" en personas con cardiopatías genéticas no diagnosticadas, pero estos casos "son los menos frecuentes", ya que la mayoría ocurren en personas de cierta edad. "El 90% de la población tiene que hacer deporte, evita o reduce la muerte súbita", sentencia, defendiendo el ejercicio como un protector cardiovascular.
Si bien el corazón es el responsable del 80% de las muertes súbitas, existen otras causas extracardíacas que suponen el 15-20% restante. Entre ellas se encuentran las hemorragias cerebrales, las embolias pulmonares o la rotura de la aorta. No obstante, el doctor reitera que la enfermedad cardiovascular ligada a los factores de riesgo es la causa número uno.
La conclusión del experto es clara: la lucha contra la muerte súbita pasa por la prevención desde la infancia. "Hay que romperlo desde muy chiquitito, enseñando a nuestros niños a tener estilos de vida saludables", concluye Jiménez Jaimes. Fomentar una dieta sana y reducir la prevalencia de la hipertensión, la obesidad y el tabaquismo es la estrategia fundamental para combatir esta creciente amenaza para la salud pública.