El programa Herrera en COPE, conducido por Alberto Herrera, ha vuelto a dar voz a los oyentes en su sección La Hora de los Fósforos, esta vez para compartir todo tipo de confusiones y equivocaciones cotidianas. Entre las numerosas anécdotas, ha destacado la de Andrés, un pintor que ha relatado cómo terminó sentado al volante de una furgoneta que no era la suya, dándose cuenta del error por un detalle de lo más revelador.
Andrés, que es pintor de profesión, ha contado que tiene una furgoneta blanca "como 1000 que hay". Al terminar una jornada de trabajo en un pueblo de Barcelona, se dirigió a su vehículo, abrió la puerta, se sentó, se puso el cinturón e introdujo la llave en el contacto, dispuesto a arrancar.
Fue justo en ese momento cuando se percató de que algo no cuadraba. La furgoneta "estaba impecable, impecable, impecable". La suya, en cambio, "está llena de polvo, lleno de cosas". Asustado, tuvo que "salir corriendo, cerrar la puerta con cuidado, mirando para los lados, a ver si alguien me había visto pensando que iba a robarla".
La historia de Andrés no es única. Mariluz ha compartido dos experiencias similares. En una de ellas, durante un día de lluvia torrencial, se metió en un coche del mismo color y modelo que el de su marido y, al ver a un señor mayor alucinado, le espetó: "usted no es mi marido". En otra ocasión, en un centro comercial, agarró de la mano a un desconocido pensando que era su esposo y caminó junto a él durante varios minutos.
Más impactante fue la vivencia de Jose. Él y su padre, que iban "un poco perjudicados", se equivocaron de piso y entraron en el que había sido su antiguo domicilio durante más de veinte años. El padre de Jose metió la llave, que curiosamente abrió la puerta, y al entrar en la cocina se encontraron con los nuevos inquilinos, un guardia civil y su mujer, que les estaban apuntando con una pistola.
Las confusiones también son habituales en lugares concurridos como los supermercados. Así lo ha demostrado otra 'Fósfora', quien durante la pandemia hizo toda la compra en su supermercado de referencia con dos carros encajados, creyendo que se trataba de un nuevo modelo "con tapa". No se dio cuenta de su error hasta que llegó a la caja y la empleada le dijo: "señora, le dije, llévate 2 carros".
La misma Fósfora ha contado cómo estuvo durante meses llamando José Luis a un hombre del gimnasio llamado Jesús, hasta que este le preguntó directamente por qué lo hacía. Otro oyente, Joaquín, ha confesado un error en un velatorio, donde le dio un "palmetazo" en la espalda al señor obispo de la diócesis al confundirlo con un amigo, al que saludó con un sonoro "¿qué haces, bandido?".
El propio equipo del programa no se libra de estos despistes. Alberto Herrera ha recordado cómo, tras un programa en Albacete, se subieron a un tren que iba a Alicante en lugar de a Madrid, teniendo que pedir disculpas al resto del vagón y viajar de pie.
La colección de anécdotas la completan historias como la de un amigo de Leo, cuyo corrector del móvil cambió la palabra "alérgico" por "adicto" en un pedido de pizza, provocando que se la enviaran llena de cebolla; o la de la tía de Rafa, que en un hotel de Granada le dio un "hostiazo" a un niño pensando que era su sobrino.