El futbolista del Atlético de Madrid, Marcos Llorente, se ha convertido en un personaje que trasciende lo deportivo. Su particular filosofía de vida, tan comentada como su rendimiento en el campo, ha sido el eje de su entrevista con Juanma Castaño en 'El Partidazo de COPE', donde ha desgranado unos hábitos que para muchos resultan extremos, pero que para él son la clave de su bienestar y rendimiento.
Uno de sus rituales más llamativos es el de ver el amanecer a diario. "Veo 320 amaneceres al año", confiesa. Lo hace siempre sin camiseta, incluso en invierno. "Aunque estés a 5 bajo 0", asegura, una práctica que acompaña de un paseo con sus perros. Gracias a ello, afirma no haber sufrido "ni un catarro" en todo el año. Los únicos días que se permite dormir más son aquellos en los que regresa de un viaje de madrugada.
Su método, que él mismo califica de extremo, incluye dormir en oscuridad total y con la habitación fría, a unos "18 o 19 grados", o tomar café con mantequilla sin sal. Se declara "antipesos, anticontar la comida, pesarla, las calorías, todo eso". Considera que el control estricto del peso es "una aberración" y "una esclavitud".
Pese a la rigidez de sus rutinas, hace excepciones en ocasiones especiales como la Nochebuena o cenas con amigos. Es consciente de que su camino es solitario dentro del vestuario. Al ser preguntado por cuántos compañeros son fieles a sus ideas, la respuesta es tajante: "Nivel máximo de fidelidad de estilo de vida, nadie", reconoce.
Llorente se ha convertido en un "personaje que genera conversación" y es consciente de las críticas que recibe, aunque asegura que no le afectan. "Como tengo las ideas tan claras y creo que estoy en el camino correcto, es que me da igual lo que me digan", afirma. Incluso admite que a veces le "gusta un poco provocar" y que ha recibido fotos de universidades donde se habla de él, "y no bien".
Sus principios son tan firmes que antepondría su estilo de vida a su carrera. Asegura que si el Atlético de Madrid fichara a un entrenador como Marcelino, conocido por su estricto control del peso, tomaría una decisión drástica. "Si el Atlético ficha a Marcelino, ¿tú te vas? Yo marcho", sentencia el jugador, que no soportaría que le controlasen o le obligasen a comer en el club.
Su desapego se extiende a la forma de consumir fútbol. No ve partidos, ni siquiera los de sus rivales, de los que prefiere no ver vídeos para guiarse por su "intuición". Tampoco ve la televisión desde hace años y se informa a través de alertas en el móvil. Su consumo de pantalla se limita a pódcasts y vídeos sobre salud, un tema en el que se apoya en profesionales que explican los daños de la luz azul.
En el plano deportivo, califica la temporada del Atlético con un "7" y admite que echará "muchísimo" de menos a Griezmann por la "mucha vida fuera del fútbol" que comparten. Sobre posibles sustitutos como Julián Álvarez, prefiere no opinar, aunque sí se atreve a vaticinar que su compañero Álex Baena "va a explotar" la próxima temporada.
Toda esta filosofía la ha canalizado en su proyecto 'Free Human', que incluye un libro. Niega que sea una secta o que él pretenda ser un gurú. "Yo lo que quiero hacer con Free Human es acercar este estilo de vida a la gente a través de profesionales de la salud", explica. Insiste en que el propósito es "ayudar a la gente" y no el dinero: "En el berenjenal que me estoy metiendo no me compensa por el dinero, porque no lo necesito".
Su convicción se resume en una frase que le gusta mucho: "La genética carga el arma y los hábitos disparan", con la que subraya la importancia del estilo de vida por encima de la herencia genética. A pesar de su seguridad, confiesa tener un miedo: "A enfermar", refiriéndose a aquellas patologías que escapan al control de los hábitos, como un virus o, simplemente, la mala suerte.