El polifacético Paco Marhuenda, conocido por su extensa carrera como periodista, catedrático y director del periódico La Razón desde hace 18 años, ha desvelado una de sus pasiones más íntimas y desconocidas: la pintura. En una entrevista con Cristina López Schlichting en el programa 'Fin de Semana' de COPE, Marhuenda ha presentado su primera exposición, titulada 'Centro', que recoge 35 obras de las más de 100 que ha pintado en los últimos dos años.
Esta nueva faceta artística nació de una reflexión personal sobre la edad y la libertad. Fueron sus hijas quienes, en tono de broma, le dieron el apodo que resume esta aventura: "Mis hijas me hacían broma, me decían, eres Pakasso", ha confesado. Este apodo cariñoso, 'Pakasso', marca el inicio de una etapa en la que ha decidido darse permiso para explorar su creatividad sin miedo a la opinión ajena.
Marhuenda ha explicado que su afición por el dibujo le acompaña desde pequeño, cuando llenaba hojas con figuras geométricas para concentrarse. La decisión de pasar al lienzo llegó hace un tiempo: "Dije, ¿por qué no das el salto y ya pintas? (...) Bueno, ya tengo una edad, oye, que me puedo permitir pintar". Esta idea de que nunca es tarde para empezar de cero es un testimonio de reinvención personal, similar a la de otros profesionales que se reinventan pasados los 50.
Acostumbrado a la exposición pública, asegura que las críticas le son indiferentes. "Llevo toda la vida rodeado de la crítica, como es normal", ha afirmado, tanto en su vida académica como en la periodística. Considera que forma parte de su trabajo y ha aprendido a vivir con ello, una actitud que le ha permitido lanzarse a esta nueva aventura sin complejos.
Conciliar la dirección de un periódico con la pintura requiere una disciplina férrea, que él define como una "mentalidad muy germánica en el reparto de horarios". Su rutina es intensa: durante el día se dedica al periódico y la universidad, y por la noche, al llegar a casa, pinta "hasta las 3, pinto 2 horas, 3, me ayuda a concentrarme", a menudo mientras escucha las noticias. Esta capacidad de trabajo le ha llevado incluso a empalmar la noche con el día, como cuando una inspiración pictórica le mantuvo despierto hasta las siete de la mañana.
Se define como una persona "hiperactiva" y un coleccionista de libros impenitente, con una biblioteca personal que alcanza los 70.000 volúmenes. Para él, pintar es una forma de expresión que le atrae más que escribir novelas, ya que le permite hacer otras cosas a la vez. "Amar los libros es flanquearse de ellos, tenerlos, ojearlos", ha señalado sobre su otra gran pasión.
Su estilo se enmarca en la "abstracción geométrica" y las "figuras deconstruidas", alejado de paisajes o retratos. El círculo es el elemento central de su obra, una figura que para él tiene un profundo significado espiritual y filosófico. "No hay ningún ser humano perfecto", ha reflexionado, y en esa imperfección, el círculo representa la coherencia y la divinidad.
Marhuenda, que se declara creyente, ha ofrecido una visión muy personal de la fe: "Soy creyente, pero no me imagino a dios como una figura humana. Yo lo veo como un círculo", un "ser de bondad infinita". Para el pintor, "el círculo es dios, lo que da coherencia a todo", un símbolo de la centralidad que busca tanto en el arte como en la vida.
La acogida de su primera exposición ha sido, en sus palabras, "maravillosa", con una amplia cobertura mediática. Sin embargo, ha señalado que "solo un medio que ya te puedes imaginar y una cadena de televisión que os podéis imaginar, controlada por Sánchez, que no dio nada", una situación que enmarca en la polarización actual, donde Pedro Sánchez se reafirma en su teoría de la conspiración. Sobre la longevidad del presidente en el cargo, Marhuenda ha comentado con ironía: "Hombre, mejor no serlo, ¿no?", criticando la idea de que resistir en el poder sea siempre positivo.
Aunque sus cuadros se venden a precios que parten de los 4.000 euros, Marhuenda ha querido matizar que no es un negocio lucrativo, debido a los altos costes de los materiales y los impuestos, con un "socio muy potente que se llama Hacienda, que se queda el 50%". Se considera un "privilegiado" por no tener que vivir de ello, lo que le permite pintar con total libertad. "Qué suerte tienes, Paco", ha concluido, agradecido por una vida en la que ha podido alcanzar sus metas profesionales y, ahora, entregarse a su vocación artística.