La imagen de los asentamientos precarios en pleno entorno urbano, que parecía erradicada, vuelve a ser una realidad en muchas ciudades. El programa 'La Tarde', con Pilar García Muñiz, ha analizado el fenómeno de las infraviviendas, que ya no se limita a la periferia, sino que se desplaza a zonas céntricas como el barrio de Adelfas, en el distrito de Retiro de Madrid. Detrás de esta realidad se esconden situaciones de pobreza extrema, problemas de salud mental, adicciones y migrantes sin papeles, un problema que el Ayuntamiento admite como un reto.
La periodista Ana Huertas se ha desplazado al epicentro del problema, el parque de Martín Luther King, un espacio situado entre la M-30 y grandes edificios residenciales. A escasos 50 metros, bajo las vías del tren, se levantan las chabolas. "Hemos visto un poco de todo, Pilar, alguna más grande con hecha con lonas, otras que simplemente son unos cartones, una tienda de campaña, y sobre todo, también lo que hemos visto, Pilar, es mucha suciedad alrededor", ha descrito la reportera.
Elisa Delgado y Esteban Cabrera, vecinos de la zona, han relatado en COPE cómo comenzó el asentamiento en octubre de 2025. Lo que empezó con "una o dos chabolas construidas con cartones" se ha convertido en una estructura organizada que ha ocupado los bancos del parque. Los residentes observan cómo los ocupantes han establecido una rutina diaria en el espacio público.
Elisa ha explicado el punto de inflexión: "vemos que esto ya no es algo temporal, que incluso ya tienden la ropa, usan la fuente, hacen sus necesidades en el parque, y que ya tienen una estructura totalmente montada". Este nivel de organización, que incluía impedir que otras personas sin hogar se instalaran, motivó a los vecinos a organizarse, al constatar que la intervención municipal se limitaba a un "servicio de limpieza", pero no a un desmantelamiento.
Por su parte, Esteban Cabrera ha aclarado que no han sufrido "un problema real de seguridad", pero sí ha destacado "una degradación del barrio y, sobre todo, una sensación de inseguridad". La presencia de "gente con trastornos mentales, con adicciones" y "trapicheos" nocturnos preocupa a las familias con niños pequeños de la zona.
La respuesta que reciben los vecinos de las administraciones es siempre la misma: "que es un tema muy complejo, que hay muchas administraciones competentes, que no es tan fácil como echarlos". Elisa Delgado ha lamentado el "conflicto de competencias entre ayuntamiento, Adif, ayuntamiento, y el 1 por el otro, pues, la casa sin barrer".
La vecina ha expresado un sentimiento de abandono por parte de las instituciones. "Yo sé que es un problema complejo, que requiere tiempo, pero creo que los ciudadanos tampoco somos los responsables de tener que estar continuamente denunciando, avisando, y simplemente esperando a que un día pase algo que que nadie quiere pasar", ha sentenciado, concluyendo con una petición clara: "Nos merecemos un Madrid limpio y seguro".
José Fernández, delegado del área de Políticas Sociales, Familia e Igualdad del Ayuntamiento de Madrid, ha confirmado que en la ciudad hay unas 1.000 personas sin hogar cada día. Fernández ha detallado la complejidad del perfil de estas personas, muchas de las cuales presentan "problemas psiquiátricos, de salud mental, muchos de ellos tienen problemas de adicciones, muchos de ellos tienen un rechazo a lo institucional", como las que atiende Cáritas en Madrid.
El objetivo del consistorio, según el delegado, es "evitar esa cronificación, salir de esas personas, de esa situación de calle, e intentar que vuelvan a la vida autónoma". Sin embargo, se enfrentan a obstáculos legales, ya que la justicia ampara el "derecho a la autonomía" de la persona, incluso si esta decide vivir en la calle, como el caso de una mujer en silla de ruedas que se negó a ser inhabilitada.
Este fenómeno se enmarca en un contexto nacional preocupante. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), las infraviviendas y chabolas han aumentado un 25% en la última década en España. El debate, como se ha planteado en 'La Tarde', es cómo equilibrar el derecho de los vecinos con la obligación de proteger a las personas en exclusión social extrema, un drama que para algunos "palidece ante el problema de los vecinos".