La próxima visita del Papa a España, concretamente a Madrid, ha motivado la puesta en marcha de uno de los mayores despliegues de seguridad organizados en el país en los últimos años.
Así lo ha confirmado el jefe de Interior de COPE, Juan Baño, en 'La Tarde' con Pilar García Muñiz, calificándolo como "si no el mayor, uno de los mayores".
Solo en Madrid, el dispositivo contará con más de 14.000 efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
El propio ministro del Interior ya se refirió a este despliegue en términos similares durante su presentación.
La complejidad de la operación es máxima, no solo por la envergadura de la cifra de agentes, sino porque se desarrollará en cuatro escenarios muy distintos y distantes dentro del territorio nacional: Madrid, Cataluña y las islas de Gran Canaria y Tenerife.
Este desafío logístico y de seguridad se compara con otros grandes eventos internacionales que ha acogido España, como la cumbre de la OTAN.
Un operativo de estas características no se improvisa. Según el comisario general de Seguridad Ciudadana, Francisco López Gordo, la planificación comenzó hace meses.
"El ejercicio de planificación de estos dispositivos es tremendo", ha señalado, afirmando que los trabajos se iniciaron "desde que teníamos el rumor de la llegada de Su Santidad".
Esta fase inicial es crucial y, aunque invisible para el ciudadano, es la más importante.
Juan Baño ha añadido que la preparación empezó en cuanto la policía tuvo el primer indicio de que León XIV podría venir a España.
Como ejemplo de la magnitud logística, ha revelado que solo para el despliegue en Canarias se movilizarán siete aviones con material y dos barcos.
Todo este operativo ya está en marcha para coordinar personal, tecnología y espacios con la suficiente antelación.
El principal reto para los cuerpos de seguridad no son los miles de fieles que acudirán a los actos.
La preocupación se centra en quién puede intentar aprovechar la enorme proyección mediática del evento para sus propios fines.
"Nadie se plantea si va a ser o no un éxito, todos sabemos que va a ser un éxito.
El problema es quién utiliza esa proyección terrible, mediática, a nivel internacional de una visita papal para hacer de las suyas", ha explicado Baño.
El experto en seguridad José Félix Ramajo, con experiencia en la protección de grandes eventos, coincide en el análisis del riesgo.
Ramajo ha apuntado que el principal punto débil en la seguridad del Pontífice es su proximidad con la gente.
"La cercanía es lo que te hace la vulnerabilidad del papa y de todos los papas, porque al final los atentados que han tenido han sido por la cercanía con las personas", ha afirmado.
El dispositivo de seguridad se está implementando por etapas. Según ha detallado Juan Baño, tras una fase preventiva, el lunes se activará la fase de alerta, con una presencia policial más contundente.
La fase crítica llegará 24 horas antes del aterrizaje del Papa, con el despliegue máximo de todos los efectivos. Durante todo este tiempo, los servicios de información trabajan para detectar cualquier posible amenaza.
Para garantizar la seguridad, se emplearán diversas tácticas. Ya se están supervisando las estructuras metálicas que se instalan en ciudades como Madrid y Barcelona.
Se crearán "pastillas", divisiones en la masa de gente para mejorar el control y la evacuación en caso de emergencia.
Además, como ha indicado Ramajo, entre 48 y 72 horas antes de los actos, la Unidad de Subsuelo de la Policía Nacional inspeccionará alcantarillas, y se vigilarán las azoteas.
Los accesos a los lugares de los eventos contarán con controles muy exhaustivos, incluyendo escáneres para mochilas y detectores de metales, similares a los del Vaticano.
Todo el operativo español se coordinará con la Gendarmería del Vaticano y la Guardia Suiza, que también se desplazarán a España.
Ramajo ha querido transmitir tranquilidad, destacando la solvencia de las fuerzas de seguridad españolas: "Somos un país muy solvente, tenemos unas policías que siguen dando el 200% de su capacidad".
La tensión para los responsables del dispositivo durará hasta el último minuto. Como ha concluido Juan Baño, solo respirarán tranquilos cuando el avión de "Su Santidad" despegue de vuelta al Vaticano. Ese será el momento en que podrán dar la misión por cumplida.