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  • San Narciso de Jerusalén

    La biografía del Santo de esta jornada nos lleva hasta la Cuna de la Fe donde el Señor se encarnó, nació, predicó, murió, resucitó y ascendió al Cielo. Hoy celebramos a San Narciso de Jerusalén. Su vida nos sitúa en el siglo primero, más bien a finales. El historiador Eclesiástico Eusebio de Cesarea es quien nos da detalles sobre su trayectoria. 

    Los inmediatos sucesores de los Apóstoles le habrían formado e instruido en la Fe. El contexto en el que se sitúa es la etapa más dura de la expansión del Evangelio porque muchos son los que persiguen a los seguidores de Cristo. Él no teme y está dispuesto a lo que le toque. Su buen humor y su vitalidad le hacen profundizar en Dios. 

    Todos veían en él una gran madurez espiritual y humana. Elegido Obispo de Jerusalén supuso todo un honor para su sencillez y su optimismo, además de suceder en el tiempo a Santiago el Menor. Es el 33 Pastor de la Ciudad Santa. 

    Y era un estímulo espiritual y humano para la Primitiva Comunidad que necesitaba personas de fortaleza y llenas del Espíritu Santo. Siempre promovió entre los fieles, la oración, el amor, la justicia y la sencillez. Tal era su carácter positivo que era de edad avanzada y nunca le faltó el buen humor que adornó su Fe. 

    También tuvo que hacer frente a unas calumnias de sus propios sacerdotes. Esto el costó el destierro, pero mostró su perdón hacia ellos, quienes un tiempo después desvelaron que era mentira y se arrepintieron. Entonces vuelve a la Sede Episcopal nuevamente. San Narciso de Jerusalén muere a la edad de 116 años.

    1 min
  • "Jesús salió al monte a orar"

    Hermanos:

    Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios.

    Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros entráis con ellos en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.

    El cielo proclama la gloria de Dios,

    el firmamento pregona la obra de sus manos:

    el día al día le pasa el mensaje,

    la noche a la noche se lo susurra. R/.

    Sin que hablen, sin que pronuncien,

    sin que resuene su voz,

    a toda la tierra alcanza su pregón

    y hasta los límites del orbe su lenguaje. R/.

    En aquellos días, Jesús salió al monte a orar y pasó la noche orando a Dios.

    Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió de entre ellos a doce, a los que también nombró apóstoles: Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Simón, llamado el Zelote; Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.

    Después de bajar con ellos, se paró en una llanura con un grupo grande de discípulos y una gran muchedumbre del pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.

    Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y toda la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos.

    3 min
  • Santos Apóstoles Simón y Judas Tadeo

    La Iglesia nos presenta a dos de los más íntimos colaboradores de Jesús que se viven en una misma Fiesta. Hoy es la Fiesta de los Santos Apóstoles Simón y Judas. Simón ocupa el undécimo lugar dentro de los Apóstoles, tal y como recalca el Evangelio. Nacido en Caná de Galilea, se le conoce con el sobrenombre de “Zelotes”. 

    Tal vez pertenecía a este grupo de batalla y lucha en la Galilea de aquellos tiempos. Pero la llamada del Señor para ser su discípulo le hace dar un paso con generosidad y mucho más cuando le escoge para ser uno de los Doce.

    Por otro lado, Judas Tadeo, que también entra dentro del Colegio Apostólico, es con toda probabilidad “pariente del Señor”. En la Última Cena interviene para preguntarle al Maestro por qué se ha manifestado a ellos y no al mundo. 

    Escribe la Carta que lleva su nombre en el Nuevo Testamento, en la Sagrada Escritura. Como los demás Apóstoles, predican la Buena Nueva, siguiendo el mandato de Cristo Resucitado antes de ascender a los Cielos, y tras recibir al Espíritu Santo. Esta misión les conducirá hasta Asia. En tierras de Persia son obligados a adorar a los dioses y abandonar a Cristo. 

    Ellos siguen el dictamen de obedecer a Dios antes que a los hombres como resaltaron en el Sanedrín. Por eso, de la misma forma que los otros Apóstoles, exceptuando a San Juan, tanto San Simón como San Judas Tadeo mueren mártires. 

    Su muerte fue muy cruel porque San Simón fue serrado y San Judas decapitado con una lanza. Este último lo sufrió en Edesa -actual Turquía-. Estos son los detalles con los que se les representa en la Imaginería Religiosa. San Judas Tadeo es Patrono de los imposibles.

    1 min
  • Santos Vicente, Sabina y Cristeta

    En el Santoral de este día vemos también una familia que llega a la Gloria del Cielo con la Palma del Martirio. Hoy celebramos a tres hermanos: Vicente, Sabina y Cristeta. Su vida transcurre entre los siglos III y IV. 

    Nacidos en Talavera de la Reina (Toledo), a la muerte de sus padres, Vicente, como primogénito, se hará cargo de las hermanas, cuidando de ellas. Durante esta época hay persecución y Vicente es metido en la cárcel. 

    Cuenta la historia que en el momento de la detención él dejó una huella de sus pies en la piedra que se ablandó ante el sobresalto de los romanos que huyeron despavoridos. Allí en la prisión es visitado por Sabina y Cristeta. Entonces ven la ocasión de ayudarle a huir. 

    Sí que logran escapar, aunque en Ávila son capturados de nuevo por los romanos. Durante el camino de huida se ocultaron en una cueva en los Montes de Toledo. Todo ese lugar se llama ahora Sierra de San Vicente. 

    Una vez de nuevo en poder de los perseguidores, en un primer momento son invitados a abandonar la Fe. Ellos siguen firmes. Vicente Sabina y Cristeta, serán martirizados. La versión más común asegura que fueron decapitados. Son popularmente conocidos como los “Santos Mártires de Talavera”. 

    Un judío quiso pisotear sus reliquias, pero una enorme serpiente le atacó. Como se curó se convirtió y levantó la actual Basílica de San Vicente en la capital abulense. Precisamente los tres hermanos son Patronos de Ávila junto con Santa Teresa de Jesús.

    1 min
  • "¿A qué es semejante el reino de Dios?"

    Hermanos:

    Sed sumisos unos a otros en el temor de Cristo: las mujeres, a sus maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia; él, que es el salvador del cuerpo. Como la Iglesia se somete a Cristo, así también las mujeres a sus maridos en todo.

    Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia: Él se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del agua y la palabra, y para presentársela gloriosa, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada. Así deben también los maridos amar a sus mujeres, como cuerpos suyos que son.

    Amar a su mujer es amarse a sí mismo. Pues nadie jamás ha odiado su propia carne, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo.

    «Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne».

    Es este un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.

    En una palabra, que cada uno de vosotros ame a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete al marido.

    Dichoso el que teme al Señor

    y sigue sus caminos.

    Comerás del fruto de tu trabajo,

    serás dichoso, te irá bien. R/.

    Tu mujer, como parra fecunda,

    en medio de tu casa;

    tus hijos, como renuevos de olivo,

    alrededor de tu mesa. R/.

    Esta es la bendición del hombre

    que teme al Señor.

    Que el Señor te bendiga desde Sión,

    que veas la prosperidad de Jerusalén

    todos los días de tu vida. R/.

    En aquel tiempo, decía Jesús:

    «¿A qué es semejante el reino de Dios o a qué lo compararé?

    Es semejante a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; creció, se hizo un árbol y los pájaros del cielo anidaron en sus ramas».

    Y dijo de nuevo:

    «¿A qué compararé el reino de Dios?

    Es semejante a la levadura que una mujer tomó y metió en tres medidas de harina, hasta que todo fermentó».

    3 min
  • Santos Valentín y Engracia

    La unidad familiar en los hermanos de este día les lleva a alcanzar la Corona del Cielo, incluido el derramamiento de su sangre. Si ayer celebrábamos a San Frutos hoy recordamos a sus dos hermanos Valentín y Engracia. Su vida transcurre en una Segovia de cultura visigoda. Todos están unidos en torno al hogar con un gran patrimonio. 

    Sobre todo el gran legado que tienen es la Fe en el Señor. Esta les ayuda en todo momento. Por eso, cuando mueren los padres se dejan llevar por la humildad y el consejo de su hermano para seguir lo que pide Cristo en el Evangelio si quieren ser perfectos. Entonces venden cuanto tienen, adquiriendo así un Tesoro en el Cielo. 

    Cuando van al Duratón, dejan a Frutos en ese lugar, y ellos se retiran a otra parte. Lo hacen pensando que si están juntos no se van a dedicar de Lleno a la vida espiritual que les marca la Divina Providencia. Pero haciéndolo así logran hacer una vida completamente de ermitaños, en el siglo VIII, en plena invasión sarracena. 

    Un día son capturados ambos hermanos. Su firmeza en la Fe hace que sean martirizados. Cuenta la tradición que en el lugar del martirio brotó agua. Tiempo después un ganadero cuando se aproximó a la fuente que había surgido, y la vio teñida de sangre descubriendo en el fondo los cráneos de los Santos Valentín y Engracia.

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  • "Mujer, quedas libre de tu enfermedad"

    Hermanos:

    Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo.

    Sed imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros a Dios como oblación y víctima de suave olor.

    De la fornicación, la impureza, indecencia o afán de dinero, ni hablar; es impropio de los santos. Tampoco vulgaridades, estupideces o frases de doble sentido; todo eso está fuera de lugar. Lo vuestro es alabar a Dios. Tened entendido que nadie que se da a la fornicación, a la impureza, o al afán de dinero, que es una idolatría, tendrá herencia en el reino de Cristo y de Dios.

    Que nadie os engañe con argumentos falaces; estas cosas son las que atraen el castigo de Dios sobre los rebeldes. No tengáis parte con ellos. Antes sí erais tinieblas, pero ahora, sois luz por el Señor.

    Dichoso el hombre

    que no sigue el consejo de los impíos,

    ni entra por la senda de los pecadores,

    ni se sienta en la reunión de los cínicos;

    sino que su gozo es la ley del Señor,

    y medita su ley día y noche. R/.

    Será como un árbol

    plantado al borde de la acequia:

    da fruto en su sazón

    y no se marchitan sus hojas;

    y cuanto emprende tiene buen fin. R/.

    No así los impíos, no así;

    serán paja que arrebata el viento.

    Porque el Señor protege el camino de los justos,

    pero el camino de los impíos acaba mal. R/.

    Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga.

    Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y estaba encorvada, sin poderse enderezar de ningún modo.

    Al verla, Jesús la llamó y le dijo:

    «Mujer, quedas libre de tu enfermedad».

    Le impuso las manos, y enseguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios.

    Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, se puso a decir a la gente:

    «Hay seis días para trabajar; venid, pues, a que os curen en esos días y no en sábado».

    Pero el Señor le respondió y dijo:

    «Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata en sábado su buey o su burro del pesebre, y los lleva a abrevar?

    Y a esta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no era necesario soltarla de tal ligadura en día de sábado?».

    Al decir estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba por todas las maravillas que hacía.

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  • San Frutos de Segovia

    Hoy, Domingo XXX del Tiempo Ordinario, el Pasaje del Evangelio nos sitúa a unos escribas y fariseos que no se dan por vencidos y quieren de nuevo pillar al Maestro más veladamente. Le envían a uno de ellos muy educado que le pregunta por el Mandamiento Principal de la Ley. 

    El Señor no se deja atrapar. La respuesta es la que ellos conocen que es amar a Dios sobre todas las cosas. Pero hay una Novedad. Que el Segundo es amar al prójimo como a uno mismo por Él y es semejante al Primero. Así definitivamente le dejan de molestar porque siempre les da una lección. 

    Y en ese amor y desprendimiento vivió el Santo de este día. Hoy celebramos a San Frutos. Su nacimiento se sitúa en Segovia (España) en el año 642 en el seno de una familia rica, que tuvo, además, otros dos hijos: Valentín y Engracia.  Al morir sus padres, siendo ellos todavía muy jóvenes, heredan una gran fortuna. 

    Pero Frutos persuade a sus hermanos para venderlo todo y vivir en la pobreza en consonancia con la Fe en la que han sido formados. Así dejan la capital segoviana para vivir en tres ermitas a orillas del río Duratón. De esta manera favorecen un mayor trato con el Señor cada uno de ellos. 

    Pero en estas circunstancias, surge la invasión musulmana, y Valentín y Engracia, mueren mártires. Frutos ayuda a los cristianos que sufren la persecución. San Frutos muere hacia el año 715 y es el Patrón Principal de Segovia.

    1 min
  • "Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?"

    Esto dice el Señor:

    «No maltratarás ni oprimirás al emigrante, pues emigrantes fuisteis vosotros en la tierra de Egipto.

    No explotarás a viudas ni a huérfanos. Si los explotas y gritan a mí, yo escucharé su clamor, se encenderá mi ira y os mataré a espada; vuestras mujeres quedarán viudas y vuestros hijos huérfanos.

    Si prestas dinero a alguien de mi pueblo, a un pobre que habita contigo, no serás con él un usurero cargándole intereses.

    Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás antes de ponerse el sol, porque no tiene otro vestido para cubrir su cuerpo, ¿y dónde, si no, se va a acostar? Si grita a mí, yo lo escucharé, porque yo soy compasivo».

    Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;

    Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R/.

    Dios mío, peña mía, refugio mío,

    escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte.

    Invoco al Señor de mi alabanza

    y quedo libre de mis enemigos. R/.

    Viva el Señor, bendita sea mi Roca,

    sea ensalzado mi Dios y Salvador.

    Tú diste gran victoria a tu rey,

    tuviste misericordia de tu ungido. R/.

    Hermanos:

    Sabéis cómo nos comportamos entre vosotros para vuestro bien. Y vosotros seguisteis nuestro ejemplo y el del Señor, acogiendo la Palabra en medio de una gran tribulación, con la alegría del Espíritu Santo. Así llegasteis a ser un modelo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya.

    No solo ha resonado la palabra del Señor en Macedonia y en Acaya desde vuestra comunidad, sino que además vuestra fe en Dios se ha difundido por doquier, de modo que nosotros no teníamos necesidad de explicar nada, ya que ellos mismos cuentan los detalles de la visita que os hicimos: cómo os convertisteis a Dios, abandonando los ídolos, para servir al Dios vivo y verdadero, y vivir aguardando la vuelta de su Hijo Jesús desde el cielo, a quien ha resucitado de entre los muertos y que nos libra del castigo futuro.

    En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar y uno de ellos, un doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a

    prueba:

    «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?».

    Él le dijo:

    «“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”.

    Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él:

    “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

    En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas».

    3 min
  • San Antonio María Claret

    La Fe viva del Santo de este día le hace asumir todo desde la Divina Providencia. Hoy celebramos al Padre Claret misionero infatigable del Evangelio. El pueblo de Sallent, en Barcelona, en el año 1807 sería el lugar de nacimiento de este hombre. Su infancia se desarrollo en el seno de una familia de tejedores. De ellos aprendió a amar al Señor y a La Virgen. 

    También vivió entre libros de espiritualidad que le acercaron a la vida consagrada. Por eso intenta entrar en varias congregaciones, pero no se verá entre ellas. Al final entra en el Seminario Diocesano de Vic donde se ordena sacerdote y va a su pueblo natal. Después realiza una gran labor misionera en las Islas Canarias. 

    Las gentes de allí le tenían tal devoción que le llamaban “el Padrito”. Poco más de un año estaría allí con una labor intensa hasta que es designado arzobispo de Cuba. En aquel lugar tuvo que hacer frente al drama de la esclavitud y la trata. 

    Algún tiempo después, la reina que le había propuesto como arzobispo en tierras cubanas, le reclama en Palacio para que sea su confesor. Es una oportunidad para predicar, pero también es la época de la calumnia y la incomprensión hacia la reina que va al destierro. 

    Claret también sufre, pero lo vive con fervor sobrenatural. Fundador de los Hijos del Inmaculado Corazón de María y co-fundador de las Misioneras Claretianas en tierras cubanas, tomó parte en el Concilio Vaticano I. San Antonio María Claret muere en el año 1870.

    1 min

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