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Dios guía a sus Pueblo y a los que el siguen para Gloria Suya y bien de sus vidas. Hoy hacemos memoria del Papa San Calixto I. Su vida se desarrolla entre los siglos I y II. No se habla de su infancia. Porque sus inicios le presentan como un hombre que era esclavo de un noble cristiano llamado Carpóforo.
Éste vio en su servidor una persona de tan grandes cualidades que le confió la administración de un Banco destinado a la Comunidad Eclesial, ayudando a huérfanos y viudas. Pero no consiguió dar la talla y pierde todo el dinero, en un proceso de quiebra bancaria. Asustado huye y se arroja al mar para no sentir la cólera de amo.
A final es rescatado y llevado de nuevo a la casa del noble. Allí intenta recuperar lo perdido y va a una Sinagoga. Su entrada en pleno culto hace que le denuncien. Es su sentencia condenatoria como esclavo en las minas de Cerdeña.
Pero logra que le den la libertad tras muchas negociaciones. Así empieza su trayectoria más pastoral. Gran meditador y orante, San Ceferino repara en su carga espiritual. Es cuando le encarga una tarea ardua, pero importante en la Vida de la Iglesia: la ampliación de las Catacumbas. En ese lugar compartían la Fe y la vida los cristianos.
Ahí celebraban la Fracción del Pan y se escondían de las persecuciones. Cuando muere el Pontífice es elegido Papa. En su Papado muestra la Misericordia de Dios. Su fuerza y tesón, convierten a muchos romanos. En una revuelta pagana es arrestado. San Calixto muere mártir.
Hermanos:
Si sois conducidos por el Espíritu, no estáis bajo la ley.
Las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, enemistades,discordia, envidia, cólera, ambiciones, divisiones, disensiones, rivalidades, borracheras, orgías y cosas por el estilo.Y os prevengo, como ya os previne, que quienes hacen estas cosas no heredarán el reino de Dios. En cambio, el fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, lealtad, modestia, dominio de sí. Contra estas cosas no hay ley. Y los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con las pasiones y los deseos. Si vivimos por el Espíritu, marchemos tras el Espíritu.
Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R/.
Será como un árbol
plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R/.
No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. R/.
En aquel tiempo, dijo el Señor:
«¡Ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de hortalizas, mientras pasáis por alto el derecho y el amor de Dios!
Esto es lo que había que practicar, sin descuidar aquello.
¡Ay de vosotros, fariseos, que os encantan los asientos de honor en las sinagogas y los saludos en las plazas!
¡Ay de vosotros, que sois como tumbas no señaladas, que la gente pisa sin saberlo!». Le replicó un maestro de la Ley:
«Maestro, diciendo eso nos ofendes también a nosotros».
Jesús replicó:
«¡Ay de vosotros también, maestros de la ley, que cargáis a los hombres cargas insoportables, mientras vosotros no tocáis las cargas ni con uno de vuestros dedos!»
Muchos de los grandes teólogos de los primeros tiempos no siempre tuvieron un puesto preferente, aunque su legado fue clave en la vivencia de la Fe. Hoy celebramos a San Teófilo de Antioquía. Su vida se enmarca dentro del siglo II. Su origen es de familia pagana junto al río Éufrates pero con mucha preparación intelectual.
De hecho, él profundiza en la Filosofía, Retórica y Literatura Clásica. En ese afán de saber conoce el judaísmo y, a través de él, la Sagrada Escritura. Lo primero que hace es analizar desde la profunda reflexión el Libro del Génesis con el origen de la Creación y el hombre. Esto le llega al interior.
Pero cuando repara en la autoridad moral de los profetas que hablan del Salvador, descubre a Cristo como el Mesías Prometido y se convierte. Poco después es designado Obispo de Antioquía. En su Ministerio hace frente al paganismo que había impactado desde la cultura romana existente.
Un claro ejemplo es la obra titulada "A Autólico", un amigo suyo filósofo pagano que criticaba a los cristianos. A él dedica su escrito, sin romper la amistad. Sólo quería decirle de forma amigable pero con claridad que los dioses romanos son falsos y que sólo vale el Dios que envía a sus Hijo Jesús a salvarnos.
Pero es que dentro de la Iglesia hubo que hacer frente a los gnósticos que defendían dioses cósmicos. San Teófilo de Antioquía muere hacia el año 183 y pasa a la historia como el primer Teólogo que explica el Misterio de la Trinidad.
Hermanos:
Para la libertad nos ha liberado Cristo.
Manteneos, pues, firmes, y no dejéis que vuelvan a someteros a yugos de esclavitud.
Mirad: yo, Pablo, os digo que, si os circuncidáis, Cristo no os servirá de nada.
Y vuelvo a declarar que todo aquel que se circuncida está obligado a observar toda la ley.
Los que pretendéis ser justificados en el ámbito de la ley, habéis roto con Cristo, habéis salido del ámbito de la gracia.
Pues nosotros mantenemos la esperanza de la justicia por el Espíritu y desde la fe; porque en Cristo nada valen la circuncisión o la incircuncisión, sino la fe que actúa por el amor.
Señor, que me alcance tu favor,
tu salvación según tu promesa. R/.
No quites de mi boca las palabras sinceras,
porque yo espero en tus mandamientos. R/.
Cumpliré sin cesar tu ley,
por siempre jamás. R/.
Andaré por un camino ancho,
buscando tus mandatos. R/.
Serán mi delicia tus mandatos,
que tanto amo. R/.
Levantaré mis manos hacia tus decretos,
que tanto amo, y recitaré tus mandatos. R/.
En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo le rogó que fuese a comer con él.
Él entró y se puso a la mesa.
Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer, el Señor le dijo:
«Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, pero por dentro rebosáis de rapiña y maldad.
¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Con todo, dad limosna de lo que hay dentro, y lo tendréis limpio todo».
Hay celebraciones en la Vida de la Iglesia que son muy entrañables, y más si son en honor de Nuestra Madre del Cielo. Una de esas memorias es hoy al honrar a La Virgen del Pilar. Será el 2 de enero del año 40 cuando el Apóstol Santiago se sienta a orillas del río Ebro, en la actual Zaragoza, llamada por los romanos Cesaraugusta. Está abatido.
Y es que, cumpliendo el Mandato de Jesús, ha venido hasta las zonas de Hispania, tocando el Finisterre para predicar la Buena Nueva. El problema es que los pobladores de estas latitudes no acogen el mensaje Salvador y el hijo de Zebedeo se ha desanimado.
En su tristeza la Providencia le consuela para transmitirle más confianza en el Señor. Entonces viene La Virgen desde Éfeso en carne Mortal a verle, traída por los Ángeles. La Señora le consuela y le dice que esta tierra contra todo lo que pueda parecer humanamente hablando, será suya.
Y para ello, María viene con una Columna y le asegura al hermano de Juan que así de fuerte ser la Fe en esta tierra con su Guía y Protección. Y para garantizarlo le pide que le construyan en ese lugar precisamente una Iglesia.
El Templo cristalizará con el tiempo en la actual Basílica en la capital zaragozana. Si esto sucedió el 2 de enero, el motivo de celebrarlo el 12 de octubre es porque en esa jornada consta que se ofició en el Templo la Primera Misa en honor de Nuestra Señora del Pilar.
En la Escritura se cuenta que Abrahán tuvo dos hijos, uno de la esclava y otro de la libre; el hijo de la esclava nació de modo natural, y el de la libre por una promesa de Dios. Esto tiene un significado: Las dos mujeres representan dos alianzas. Agar, la que engendra hijos para la esclavitud, significa la alianza del Sinaí. La Jerusalén de arriba es libre; ésa es nuestra madre, como dice la Escritura: «Alégrate, estéril, que no das a luz, rompe a gritar, tú que no conocías los dolores de parto, porque la abandonada tiene más hijos que la que vive con el marido.» Resumiendo, hermanos, no somos hijos de la esclava, sino de la mujer libre. Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado. Por tanto, manteneos firmes, y no os sometáis de nuevo al yugo de la esclavitud.
Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre. R/.
De la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.
El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos. R/.
¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que se eleva en su trono y se abaja
para mirar al cielo y a la tierra?
Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre. R/.
En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: «Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.»
Hoy, Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario, Cristo sigue hablando en Parábolas. En esta ocasión equipara el Reino de los Cielos a un rey que iba a desposar a su hijo. Entonces fue por las ciudades a invitar a la gente y los convidados no hicieron caso.
Incluso algunos inesperadamente les maltratan y matan a los emisarios. El monarca arrasa esa ciudad y manda llamar a los que no cuentan para ir. Pero ocurre un incidente y es que uno de ellos no ha entrado vestido de fiesta y es expulsado.
Y también celebramos a San Juan XXIII, que vistió con traje de sencillez y de fiesta para entra en el Cielo. Ángelo Roncalli nace en Soto Il Monte (Italia) en el año 1881. Su familia es muy pobre y él recibe una esmerada educación religiosa, con una gran devoción a La Virgen. Un día siente la vocación sacerdotal.
Como era pobre un tío suyo le costea el Seminario. Tras ordenarse sacerdote y un largo proceso de formación y pastoral, trabaja como Legado Papal. Nombrado Patriarca de Venecia y creado Cardenal, es elegido Papa con el nombre de Juan XXIII. Todos le veían como un “Pontífice de transición”.
Pero en enero de 1959 ante un grupo de cardenales dejó perplejos a todos al convocar el Concilio Vaticano II. Debía suponer llevar el Evangelio a todos los hombres dando respuesta a sus problemas. Preocupado por la concordia entre todos los hombres escribe la “Pacem in Terris”. San Juan XXIII muere en el año 1963.
Preparará el Señor del universo para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares exquisitos, vinos refinados.
Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el lienzo extendido sobre todas las naciones.
Aniquilará la muerte para siempre.
Dios, el Señor, enjugará las lágrimas de todos los rostros, y alejará del país el oprobio de su pueblo - lo ha dicho el Señor -.
Aquel día se dirá: «Aquí está nuestro Dios. Esperábamos en él y nos ha salvado. Este es el Señor en quien esperamos. Celebremos y gocemos con su salvación, porque reposará sobre este monte la mano del Señor».
El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/.
Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.
Hermanos:
Sé vivir en pobreza y abundancia. Estoy avezado en todo y para todo: a la hartura y al hambre, a la abundancia y a la privación. Todo lo puedo en aquel que me conforta. En todo caso, hicisteis bien en compartir mis tribulaciones.
En pago, mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades con magnificencia, conforme a su riqueza en Cristo Jesús.
A Dios, nuestro Padre, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
En aquel tiempo, volvió a hablar Jesús en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:
«El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo; mandó a sus criados para que llamaran a los convidados, pero no quisieron ir. Volvió a mandar otros criados encargándoles que dijeran a los convidados:
“Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto. Venid a la boda”.
Pero ellos no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, los demás agarraron a los criados y los maltrataron y los mataron.
El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.
Luego dijo a sus criados:
“La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, llamadlos a la boda”.
Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo:
“Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el vestido de boda?”.
El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los servidores:
“Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes”.
Porque muchos son los llamados, pero pocos los elegidos».
Hermanos:
La Escritura lo encerró todo bajo el pecado, para que la promesa se otorgara por la fe en Jesucristo a los que creen.
Antes de que llegara la fe, éramos prisioneros y estábamos custodiados bajo la ley hasta que se revelase la fe.
La ley fue así nuestro a yo, hasta que llegara Cristo, a fin de ser justificados por fe; pero una vez llegada la fe, ya no estamos sometidos al a yo. Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.
Cuantos habéis sido bautizados en Cristo, os habéis revestido de Cristo. No hay judío y griego, esclavo y libre, hombre y mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si sois de Cristo, sois descendencia de Abrahán y herederos según la promesa.
Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas.
Gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor. R/.
Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro.
Recordad las maravillas que hizo,
sus prodigios, las sentencias de su boca. R/.
¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R/.
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío, levantando la voz, le dijo:
«Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron».
Pero él dijo:
«Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».
La sencillez llena el corazón intelectual del Santo de este día. Hoy celebramos a Santo Tomás de Villanueva. Su lugar de nacimiento se sitúa en Fuenllana (Ciudad Real) el año 1486. La religiosidad de sus padres siempre estaba llena de caridad. De hecho, él mismo daba parte de su comida a los necesitados. No faltaba su inteligencia para aprender.
Esto le hace pasar por la Universidad de Alcalá, donde destaca por su vasta competencia de Ciencias Sagradas y Humanas, llegando a ser un maestro insigne. Un día abandona su faceta docente e intelectual para abrazar el carisma agustiniano. En su trayectoria hubo otros grandes servicios reconocidos como los que desempeñó en la Orden de los Agustinos.
Por ejemplo, fue Prior y Provincial. Esto corrió por todas las esquinas hasta llegar a la Corte de Carlos V. El Monarca seguía sus consejos y le nombró su confesor. Al quedar vacante la Sede Episcopal de Valencia, es nombrado Arzobispo de aquella Diócesis. Antes había sido propuesto para regir Granada pero se veía indigno.
En el caso de la Ciudad del Turia tuvo que aceptarlo porque se lo impusieron los superiores. El Espíritu de Dios le concedió el don de la sabiduría y la prudencia para regir a sus diocesanos. Estas fueron las constantes que le acompañaron hasta septiembre del año 1555 en que muere Santo Tomás de Villanueva.
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