Puede haber momentos en que queremos volver a un estado de “comodidad”, preferimos quedarnos en un lugar de falsa seguridad echando para atrás a una zona de confort. Si tenemos esa necesidad de volver a esa lugar no va a pasar nada, necesitamos entender que Dios quiere que vivamos una vida extraordinaria venciendo el miedo de su mano.