
Sign up to save your podcasts
Or


Santa Ángela Mérici, mujer entregada a Dios que vistió primero el hábito de la Tercera Orden de San Francisco y reunió a varias jóvenes para instruirlas en obras de caridad. Más tarde, instituyó una orden de mujeres, llamada de Santa Úrsula, con la finalidad de vivir una vida de perfección en el mundo y enseñar los caminos del Señor a las adolescentes.
Obispos y discípulos del apóstol san Pablo, que le ayudaron en su ministerio y presidieron las Iglesias de Éfeso y de Creta, respectivamente. Ambos fueron muy queridos por San Pablo y ayudaron a la conversión de muchas personas.
Hoy la Iglesia festeja la conversión de San Pablo. La vida de San Pablo se entiende a la luz de Cristo: perseguidor, seguidor y testigo de Jesucristo el Señor. La fiesta de hoy nos llena de esperanza y alegría, porque nos habla del poder de Dios para librarnos del pecado y unirnos a Él.
Este santo de finales del año 1500 fue obispo de Ginebra y es doctor de la Iglesia. Verdadero pastor de almas, hizo volver a la comunión católica a muchos hermanos que se habían separado y, con sus escritos, enseñó a los cristianos la devoción y el amor a Dios. Conquistó su defecto o debilidad más grande, la ira, a tal grado de ser conocido por ser "el santo de la amabilidad", atrayendo así a muchas personas a Dios y a la Iglesia Católica. Un verdadero ejemplo de la vida cristiana: acción, contemplación y, sobre todo, amor.
San Ildefonso, Obispo de Toledo del año 600, vivió con gran devoción hacia la santísima Virgen María, Madre de Dios, quien se le apareció y lo invistió con una casulla, diciéndole que es su fiel capellán. Fue autor fecundo de libros y de textos litúrgicos.
San Vicente, diácono de Zaragoza y mártir del año 300, durante la persecución bajo el emperador Diocleciano sufrió cárcel, hambre, potro, láminas candentes, hasta que, en Valencia, voló al cielo a recoger el premio del martirio.
Esta santa del siglo IV dio en Roma el testimonio supremo de fe y amor: morir martirizada. Santa Inés protegió su pureza con su vida, pues la vio como el don sagrado que es, queriendo otorgársela únicamente a su Amado, a Jesucristo, muriendo, siendo coronada, con las coronas de pureza y martirio.
San Sebastián, santo siglo del IV, se dirigió a Roma en tiempo de crueles persecuciones, sufriendo allí el martirio. Siendo un capitán del imperio romano, antepuso su vocación, que era pertenecer a la milicia de Cristo.
San Juan de Ribera, obispo, del año 1560, que ejerció también las funciones de virrey, fue muy devoto de la santísima Eucaristía, defendió la verdad católica y educó al pueblo con sus insistentes instrucciones. Se destacó por su caridad y por su incansable trabajo.
Santa Prisca (Priscila es su diminutivo) fue una niña del primer siglo de la era cristiana que soportó toda clase de prueba con paciencia y valentía por defender su fe en Jesucristo, hasta que su vida terminó siendo arrebatada a sus 13 años por el emperador romano Claudio II, convirtiéndose en una de los pocas niñas mártires cuyo nombre ha llegado hasta nosotros desde los primeros días.
From the publisher's feed

4,966 Listeners

6,238 Listeners

122 Listeners

7,688 Listeners

171 Listeners

170 Listeners

88 Listeners

957 Listeners

56 Listeners

61,778 Listeners

108 Listeners

14 Listeners

3 Listeners