Ocurrió la noche de un viernes, 14 de septiembre de 1984. Buena parte de la capital alavesa, así como los vecinos de Nanclares, Salvatierra de Álava y Murguía padecían un inesperado corte de luz. Este fallo no habría tenido mayor trascendencia, de no haber sido por una serie de desconcertantes circunstancias que precedieron o rodearon los apagones. Una de ellas, fue la presencia en los cielos antes del corte de suministro de un brillante objeto que fue visto por cientos o quizá miles de vecinos. Tras permanecer unos cinco minutos sobre la ciudad, efectuó dos círculos, desapareciendo a gran velocidad. Lo realmente extraño ocurriría en el domicilio de un vecino de Vitoria, Carmelo Daubagna, cuya impresora (Timex-Printer 2040) 'funcionó sola', en ausencia del fluido eléctrico e imprimió una serie de dígitos formados por 'ochos' y 'unos', entre los cuales aparecían otros caracteres poco menos que indescifrables...