Ester no es solo el libro más extraño de la Biblia, sino que es uno de los más incómodos. Cuando vemos a Ester entrar en el concurso de belleza del Rey Asuero, una cosa está clara: ella no está allí porque tiene que estar sino porque quiere estar. Ester está jugando para ganar, haciendo lo que sea necesario. Ella y Mardoqueo no han sido tanto víctimas de la sociedad incrédula como asimilados por ella. También nos pasa lo mismo. Nuestro carácter cristiano es mal afectado por las costumbres pecaminosas de la sociedad, y pues caemos. Gloria a Dios! Él tiene otro grito hermoso en el silencio de Ester 2. Escucha y observa cómo Dios saca belleza de las cenizas de nuestra culpa.