Siervos del Hogar de la Madre · Homilías y Meditaciones

Siervos del Hogar de la Madre · Homilías y Meditaciones

By Siervos del Hogar de la MadreReligion & SpiritualityReligion
Download on the App Store

Siervos del Hogar de la Madre · Homilías y Meditaciones episodes

  • La primera llave|Homilía 15 Abril 2022 P. Colum Power SHM

    Homilías de los Siervos del Hogar de la Madre. Semana Santa - Viernes Santo.

    Primera lectura Lectura del libro de Isaías Is 52, 13–53, 12 He aquí que mi siervo prosperará,

    será engrandecido y exaltado,
    será puesto en alto.
    Muchos se horrorizaron al verlo,
    porque estaba desfigurado su semblante,
    que no tenía ya aspecto de hombre;
    pero muchos pueblos se llenaron de asombro.
    Ante él los reyes cerrarán la boca,
    porque verán lo que nunca se les había contado
    y comprenderán lo que nunca se habían imaginado.

    ¿Quién habrá de creer lo que hemos anunciado?
    ¿A quién se le revelará el poder del Señor?
    Creció en su presencia como planta débil,
    como una raíz en el desierto.
    No tenía gracia ni belleza.
    No vimos en él ningún aspecto atrayente;
    despreciado y rechazado por los hombres,
    varón de dolores, habituado al sufrimiento;
    como uno del cual se aparta la mirada,
    despreciado y desestimado.

    Él soportó nuestros sufrimientos
    y aguantó nuestros dolores;
    nosotros lo tuvimos por leproso,
    herido por Dios y humillado,
    traspasado por nuestras rebeliones,
    triturado por nuestros crímenes.
    Él soportó el castigo que nos trae la paz.
    Por sus llagas hemos sido curados.

    Todos andábamos errantes como ovejas,
    cada uno siguiendo su camino,
    y el Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes.
    Cuando lo maltrataban, se humillaba y no abría la boca,
    como un cordero llevado a degollar;
    como oveja ante el esquilador,
    enmudecía y no abría la boca.

    Inicuamente y contra toda justicia se lo llevaron.
    ¿Quién se preocupó de su suerte?
    Lo arrancaron de la tierra de los vivos,
    lo hirieron de muerte por los pecados de mi pueblo,
    le dieron sepultura con los malhechores a la hora de su muerte,
    aunque no había cometido crímenes, ni hubo engaño en su boca.

    El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento.
    Cuando entregue su vida como expiación,
    verá a sus descendientes, prolongará sus años
    y por medio de él prosperarán los designios del Señor.
    Por las fatigas de su alma, verá la luz y se saciará;
    con sus sufrimientos justificará mi siervo a muchos,
    cargando con los crímenes de ellos.

    Por eso le daré una parte entre los grandes,
    y con los fuertes repartirá despojos,
    ya que indefenso se entregó a la muerte
    y fue contado entre los malhechores,
    cuando tomó sobre sí las culpas de todos
    e intercedió por los pecadores.

    Segunda lectura Lectura de la carta a los Hebreos Heb 4, 14-16; 5, 7-9 Hermanos: Jesús, el Hijo de Dios, es nuestro sumo sacerdote, que ha entrado en el cielo. Mantengamos firme la profesión de nuestra fe. En efecto, no tenemos un sumo sacerdote que no sea capaz de compadecerse de nuestros sufrimientos, puesto que él mismo ha pasado por las mismas pruebas que nosotros, excepto el pecado. Acerquémonos, por lo tanto, con plena confianza al trono de la gracia, para recibir misericordia, hallar la gracia y obtener ayuda en el momento oportuno.


    Precisamente por eso, Cristo, durante su vida mortal, ofreció oraciones y súplicas, con fuertes voces y lágrimas, a aquel que podía librarlo de la muerte, y fue escuchado por su piedad. A pesar de que era el Hijo, aprendió a obedecer padeciendo, y llegado a su perfección, se convirtió en la causa de la salvación eterna para todos los que lo obedecen.

    11 min
  • Soy yo, Señor?|Homilía 13 Abril 2022 P. Matthew Nobrega SHM

    Homilías de los Siervos del Hogar de la Madre. Semana Santa - Miércoles Santo.

    Lectura del libro de Isaías Is 50, 4-9 En aquel entonces, dijo Isaías:

    “El Señor me ha dado una lengua experta,
    para que pueda confortar al abatido
    con palabras de aliento.

    Mañana tras mañana, el Señor despierta mi oído,
    para que escuche yo, como discípulo.
    El Señor Dios me ha hecho oír sus palabras
    y yo no he opuesto resistencia
    ni me he echado para atrás.

    Ofrecí la espalda a los que me golpeaban,
    la mejilla a los que me tiraban de la barba.
    No aparté mi rostro a los insultos y salivazos.

    Pero el Señor me ayuda,
    por eso no quedaré confundido,
    por eso endurecí mi rostro como roca
    y sé que no quedaré avergonzado.
    Cercano está de mí el que me hace justicia,
    ¿quién luchará contra mí?
    ¿Quién es mi adversario? ¿Quién me acusa?
    Que se me enfrente.
    El Señor es mi ayuda,
    ¿quién se atreverá a condenarme?’'

    EVANGELIO DEL DÍA

    Evangelio según san Mateo Mt 26, 14-25 En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: “¿Cuánto me dan si les entrego a Jesús?” Ellos quedaron en darle treinta monedas de plata. Y desde ese momento andaba buscando una oportunidad para entregárselo.

    El primer día de la fiesta de los panes Ázimos, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: “¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?” Él respondió: “Vayan a la ciudad, a casa de fulano y díganle: ‘El Maestro dice: Mi hora está ya cerca. Voy a celebrar la Pascua con mis discípulos en tu casa’ ”. Ellos hicieron lo que Jesús les había ordenado y prepararon la cena de Pascua.

    Al atardecer, se sentó a la mesa con los Doce, y mientras cenaban, les dijo: “Yo les aseguro que uno de ustedes va a entregarme”. Ellos se pusieron muy tristes y comenzaron a preguntarle uno por uno: “¿Acaso soy yo, Señor?” Él respondió: “El que moja su pan en el mismo plato que yo, ése va a entregarme. Porque el Hijo del hombre va a morir, como está escrito de él; pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre va a ser entregado! Más le valiera a ese hombre no haber nacido”. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: “¿Acaso soy yo, Maestro?” Jesús le respondió: “Tú lo has dicho”.

    8 min
  • Judas el ecónomo|Homilía 13 Abril 2022 P. Colum Power SHM

    Homilías de los Siervos del Hogar de la Madre. Semana Santa - Miércoles Santo.

    Lectura del libro de Isaías Is 50, 4-9 En aquel entonces, dijo Isaías:

    “El Señor me ha dado una lengua experta,
    para que pueda confortar al abatido
    con palabras de aliento.

    Mañana tras mañana, el Señor despierta mi oído,
    para que escuche yo, como discípulo.
    El Señor Dios me ha hecho oír sus palabras
    y yo no he opuesto resistencia
    ni me he echado para atrás.

    Ofrecí la espalda a los que me golpeaban,
    la mejilla a los que me tiraban de la barba.
    No aparté mi rostro a los insultos y salivazos.

    Pero el Señor me ayuda,
    por eso no quedaré confundido,
    por eso endurecí mi rostro como roca
    y sé que no quedaré avergonzado.
    Cercano está de mí el que me hace justicia,
    ¿quién luchará contra mí?
    ¿Quién es mi adversario? ¿Quién me acusa?
    Que se me enfrente.
    El Señor es mi ayuda,
    ¿quién se atreverá a condenarme?’'


    EVANGELIO DEL DÍA

    Evangelio según san Mateo Mt 26, 14-25 En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: “¿Cuánto me dan si les entrego a Jesús?” Ellos quedaron en darle treinta monedas de plata. Y desde ese momento andaba buscando una oportunidad para entregárselo.

    El primer día de la fiesta de los panes Ázimos, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: “¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?” Él respondió: “Vayan a la ciudad, a casa de fulano y díganle: ‘El Maestro dice: Mi hora está ya cerca. Voy a celebrar la Pascua con mis discípulos en tu casa’ ”. Ellos hicieron lo que Jesús les había ordenado y prepararon la cena de Pascua.

    Al atardecer, se sentó a la mesa con los Doce, y mientras cenaban, les dijo: “Yo les aseguro que uno de ustedes va a entregarme”. Ellos se pusieron muy tristes y comenzaron a preguntarle uno por uno: “¿Acaso soy yo, Señor?” Él respondió: “El que moja su pan en el mismo plato que yo, ése va a entregarme. Porque el Hijo del hombre va a morir, como está escrito de él; pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre va a ser entregado! Más le valiera a ese hombre no haber nacido”. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: “¿Acaso soy yo, Maestro?” Jesús le respondió: “Tú lo has dicho”.

    11 min
  • Le hablé de ti|Homilía 12 Abril 2022 P. Colum Power SHM

    Homilías de los Siervos del Hogar de la Madre. Semana Santa - Martes Santo.

    Lectura del libro de Isaías Is 49, 1-6 Escúchenme, islas;

    pueblos lejanos, atiéndanme.
    El Señor me llamó desde el vientre de mi madre;
    cuando aún estaba yo en el seno materno,
    él pronunció mi nombre.

    Hizo de mi boca una espada filosa,
    me escondió en la sombra de su mano,
    me hizo flecha puntiaguda,
    me guardó en su aljaba y me dijo:
    “Tú eres mi siervo, Israel;
    en ti manifestaré mi gloria”.
    Entonces yo pensé: “En vano me he cansado,
    inútilmente he gastado mis fuerzas;
    en realidad mi causa estaba en manos del Señor,
    mi recompensa la tenía mi Dios”.

    Ahora habla el Señor,
    el que me formó desde el seno materno,
    para que fuera su servidor,
    para hacer que Jacob volviera a él
    y congregar a Israel en torno suyo
    –tanto así me honró el Señor
    y mi Dios fue mi fuerza–.
    Ahora, pues, dice el Señor:
    “Es poco que seas mi siervo
    sólo para restablecer a las tribus de Jacob
    y reunir a los sobrevivientes de Israel;
    te voy a convertir en luz de las naciones,
    para que mi salvación llegue
    hasta los últimos rincones de la tierra”.

    EVANGELIO DEL DÍA

    Evangelio según san Juan Jn 13, 21-33. 36-38 En aquel tiempo, cuando Jesús estaba a la mesa con sus discípulos, se conmovió profundamente y declaró: “Yo les aseguro que uno de ustedes me va a entregar”. Los discípulos se miraron perplejos unos a otros, porque no sabían de quién hablaba. Uno de ellos, al que Jesús tanto amaba, se hallaba reclinado a su derecha. Simón Pedro le hizo una seña y le preguntó: “¿De quién lo dice?” Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó: “Señor, ¿quién es?” Le contestó Jesús: “Aquel a quien yo le dé este trozo de pan, que voy a mojar”. Mojó el pan y se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote; y tras el bocado, entró en él Satanás.

    Jesús le dijo entonces a Judas: “Lo que tienes que hacer, hazlo pronto”. Pero ninguno de los comensales entendió a qué se refería; algunos supusieron que, como Judas tenía a su cargo la bolsa, Jesús le había encomendado comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres. Judas, después de tomar el bocado, salió inmediatamente. Era de noche.

    Una vez que Judas se fue, Jesús dijo: “Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en él. Si Dios ha sido glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo y pronto lo glorificará.

    Hijitos, todavía estaré un poco con ustedes. Me buscarán, pero como les dije a los judíos, así se lo digo a ustedes ahora: ‘A donde yo voy, ustedes no pueden ir’ ”. Simón Pedro le dijo: “Señor, ¿a dónde vas?” Jesús le respondió: “A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; me seguirás más tarde”. Pedro replicó: “Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti”. Jesús le contestó: “¿Conque darás tu vida por mí? Yo te aseguro que no cantará el gallo, antes de que me hayas negado tres veces”.

    9 min
  • Es Semana Santa, decídete|Homilía 12 Abril 2022 P. Matthew Nobrega SHM

    Homilías de los Siervos del Hogar de la Madre. Semana Santa - Martes Santo.

    Lectura del libro de Isaías Is 49, 1-6 Escúchenme, islas;

    pueblos lejanos, atiéndanme.
    El Señor me llamó desde el vientre de mi madre;
    cuando aún estaba yo en el seno materno,
    él pronunció mi nombre.

    Hizo de mi boca una espada filosa,
    me escondió en la sombra de su mano,
    me hizo flecha puntiaguda,
    me guardó en su aljaba y me dijo:
    “Tú eres mi siervo, Israel;
    en ti manifestaré mi gloria”.
    Entonces yo pensé: “En vano me he cansado,
    inútilmente he gastado mis fuerzas;
    en realidad mi causa estaba en manos del Señor,
    mi recompensa la tenía mi Dios”.

    Ahora habla el Señor,
    el que me formó desde el seno materno,
    para que fuera su servidor,
    para hacer que Jacob volviera a él
    y congregar a Israel en torno suyo
    –tanto así me honró el Señor
    y mi Dios fue mi fuerza–.
    Ahora, pues, dice el Señor:
    “Es poco que seas mi siervo
    sólo para restablecer a las tribus de Jacob
    y reunir a los sobrevivientes de Israel;
    te voy a convertir en luz de las naciones,
    para que mi salvación llegue
    hasta los últimos rincones de la tierra”.


    EVANGELIO DEL DÍA

    Evangelio según san Juan Jn 13, 21-33. 36-38 En aquel tiempo, cuando Jesús estaba a la mesa con sus discípulos, se conmovió profundamente y declaró: “Yo les aseguro que uno de ustedes me va a entregar”. Los discípulos se miraron perplejos unos a otros, porque no sabían de quién hablaba. Uno de ellos, al que Jesús tanto amaba, se hallaba reclinado a su derecha. Simón Pedro le hizo una seña y le preguntó: “¿De quién lo dice?” Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó: “Señor, ¿quién es?” Le contestó Jesús: “Aquel a quien yo le dé este trozo de pan, que voy a mojar”. Mojó el pan y se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote; y tras el bocado, entró en él Satanás.

    Jesús le dijo entonces a Judas: “Lo que tienes que hacer, hazlo pronto”. Pero ninguno de los comensales entendió a qué se refería; algunos supusieron que, como Judas tenía a su cargo la bolsa, Jesús le había encomendado comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres. Judas, después de tomar el bocado, salió inmediatamente. Era de noche.

    Una vez que Judas se fue, Jesús dijo: “Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en él. Si Dios ha sido glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo y pronto lo glorificará.

    Hijitos, todavía estaré un poco con ustedes. Me buscarán, pero como les dije a los judíos, así se lo digo a ustedes ahora: ‘A donde yo voy, ustedes no pueden ir’ ”. Simón Pedro le dijo: “Señor, ¿a dónde vas?” Jesús le respondió: “A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; me seguirás más tarde”. Pedro replicó: “Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti”. Jesús le contestó: “¿Conque darás tu vida por mí? Yo te aseguro que no cantará el gallo, antes de que me hayas negado tres veces”.

    6 min
  • La fragancia tuya|Homilía 11 Abril 2022 P. Colum Power SHM

    Homilías de los Siervos del Hogar de la Madre. Semana Santa - Lunes Santo.

    Lectura del libro de Isaías Is 42, 1-7 Esto dice el Señor: “Miren a mi siervo, a quien sostengo,

    a mi elegido, en quien tengo mis complacencias.
    En él he puesto mi espíritu,
    para que haga brillar la justicia sobre las naciones.
    No gritará, no clamará, no hará oír su voz por las calles;
    no romperá la caña resquebrajada,
    ni apagará la mecha que aún humea.
    Promoverá con firmeza la justicia,
    no titubeará ni se doblegará
    hasta haber establecido el derecho sobre la tierra
    y hasta que las islas escuchen su enseñanza”.

    Esto dice el Señor Dios,
    el que creó el cielo y lo extendió,
    el que dio firmeza a la tierra, con lo que en ella brota;
    el que dio el aliento a la gente que habita la tierra
    y la respiración a cuanto se mueve en ella:
    “Yo, el Señor, fiel a mi designio de salvación,
    te llamé, te tomé de la mano, te he formado
    y te he constituido alianza de un pueblo,
    luz de las naciones,
    para que abras los ojos de los ciegos,
    saques a los cautivos de la prisión
    y de la mazmorra a los que habitan en tinieblas”.


    EVANGELIO DEL DÍA

    Evangelio según san Juan Jn 12, 1-11 Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. María tomó entonces una libra de perfume de nardo auténtico, muy costoso, le ungió a Jesús los pies con él y se los enjugó con su cabellera, y la casa se llenó con la fragancia del perfume.

    Entonces Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que iba a entregar a Jesús, exclamó: “¿Por qué no se ha vendido ese perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?” Esto lo dijo, no porque le importaran los pobres, sino porque era ladrón, y como tenía a su cargo la bolsa, robaba lo que echaban en ella.

    Entonces dijo Jesús: “Déjala. Esto lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tendrán siempre con ustedes, pero a mí no siempre me tendrán”.

    Mientras tanto, la multitud de judíos, que se enteró de que Jesús estaba allí, acudió, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, a quien el Señor había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes deliberaban para matar a Lázaro, porque a causa de él, muchos judíos se separaban y creían en Jesús.

    12 min
  • Mendigo de amor|Homilía 10 Abril 2022 P. Colum Power SHM

    Homilías de los Siervos del Hogar de la Madre. Semana Santa - Domingo de Ramos.

    Primera lectura Lectura del libro de Isaías Is 50, 4-7 “El Señor me ha dado una lengua experta,

    para que pueda confortar al abatido
    con palabras de aliento.

    Mañana tras mañana, el Señor despierta mi oído,
    para que escuche yo, como discípulo.
    El Señor Dios me ha hecho oír sus palabras
    y yo no he opuesto resistencia
    ni me he echado para atrás.

    Ofrecí la espalda a los que me golpeaban,
    la mejilla a los que me tiraban de la barba.
    No aparté mi rostro de los insultos y salivazos.

    Pero el Señor me ayuda,
    por eso no quedaré confundido,
    por eso endurecí mi rostro como roca
    y sé que no quedaré avergonzado”.

    Segunda lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses Flp 2, 6-11 Cristo, siendo Dios,

    no consideró que debía aferrarse
    a las prerrogativas de su condición divina,
    sino que, por el contrario, se anonadó a sí mismo,
    tomando la condición de siervo,
    y se hizo semejante a los hombres.
    Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo
    y por obediencia aceptó incluso la muerte,
    y una muerte de cruz.

    Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas
    y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre,
    para que, al nombre de Jesús, todos doblen la rodilla
    en el cielo, en la tierra y en los abismos,
    y todos reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor,
    para gloria de Dios Padre.....

    8 min
  • Consuélame|Homilía 09 Abril 2022 P. Colum Power SHM

    Homilías de los Siervos del Hogar de la Madre. Semana V de Cuaresma.

    Primera lectura Lectura del libro de Isaías Is 50, 4-7 “El Señor me ha dado una lengua experta,

    para que pueda confortar al abatido
    con palabras de aliento.

    Mañana tras mañana, el Señor despierta mi oído,
    para que escuche yo, como discípulo.
    El Señor Dios me ha hecho oír sus palabras
    y yo no he opuesto resistencia
    ni me he echado para atrás.

    Ofrecí la espalda a los que me golpeaban,
    la mejilla a los que me tiraban de la barba.
    No aparté mi rostro de los insultos y salivazos.

    Pero el Señor me ayuda,
    por eso no quedaré confundido,
    por eso endurecí mi rostro como roca
    y sé que no quedaré avergonzado”.

    Segunda lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses Flp 2, 6-11 Cristo, siendo Dios,

    no consideró que debía aferrarse
    a las prerrogativas de su condición divina,
    sino que, por el contrario, se anonadó a sí mismo,
    tomando la condición de siervo,
    y se hizo semejante a los hombres.
    Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo
    y por obediencia aceptó incluso la muerte,
    y una muerte de cruz.

    Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas
    y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre,
    para que, al nombre de Jesús, todos doblen la rodilla
    en el cielo, en la tierra y en los abismos,
    y todos reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor,
    para gloria de Dios Padre.

    6 min
  • Ni payasadas ni risotadas|Homilía 08 Abril 2022 P. Colum Power SHM

    Homilías de los Siervos del Hogar de la Madre. Semana V de Cuaresma.

    LECTURA DEL DÍA

    Lectura del libro de Jeremías Jer 20, 10-13 En aquel tiempo, dijo Jeremías:
    “Yo oía el cuchicheo de la gente que decía:
    ‘Denunciemos a Jeremías,
    Denunciemos al profeta del terror’.
    Todos los que eran mis amigos espiaban mis pasos,
    esperaban que tropezara y me cayera, diciendo:
    ‘Si se tropieza y se cae, lo venceremos
    y podremos vengarnos de él’.

    Pero el Señor, guerrero poderoso, está a mi lado;
    por eso mis perseguidores caerán por tierra
    y no podrán conmigo;
    quedarán avergonzados de su fracaso
    y su ignominia será eterna e inolvidable.

    Señor de los ejércitos, que pones a prueba al justo
    y conoces lo más profundo de los corazones,
    haz que yo vea tu venganza contra ellos,
    porque a ti he encomendado mi causa.

    Canten y alaben al Señor,
    porque él ha salvado la vida de su pobre
    de la mano de los malvados’’.

    EVANGELIO DEL DÍA

    Evangelio según san Juan Jn 10, 31-42 En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, los judíos cogieron piedras para apedrearlo. Jesús les dijo: “He realizado ante ustedes muchas obras buenas de parte del Padre, ¿por cuál de ellas me quieren apedrear?”

    Le contestaron los judíos: “No te queremos apedrear por ninguna obra buena, sino por blasfemo, porque tú, no siendo más que un hombre, pretendes ser Dios”. Jesús les replicó: “¿No está escrito en su ley: Yo les he dicho: Ustedes son dioses? Ahora bien, si ahí se llama dioses a quienes fue dirigida la palabra de Dios (y la Escritura no puede equivocarse), ¿cómo es que a mí, a quien el Padre consagró y envió al mundo, me llaman blasfemo porque he dicho: ‘Soy Hijo de Dios’? Si no hago las obras de mi Padre, no me crean. Pero si las hago, aunque no me crean a mí, crean a las obras, para que puedan comprender que el Padre está en mí y yo en el Padre”. Trataron entonces de apoderarse de él, pero se les escapó de las manos.

    Luego regresó Jesús al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado en un principio y se quedó allí. Muchos acudieron a él y decían: “Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan decía de éste, era verdad”. Y muchos creyeron en él allí.

    11 min
  • Sus heridas nos han curado|Homilía 08 Abril 2022 P. Matthew Nobrega SHM

    Homilías de los Siervos del Hogar de la Madre. Semana V de Cuaresma.

    LECTURA DEL DÍA

    Lectura del libro de Jeremías Jer 20, 10-13 En aquel tiempo, dijo Jeremías:
    “Yo oía el cuchicheo de la gente que decía:
    ‘Denunciemos a Jeremías,
    Denunciemos al profeta del terror’.
    Todos los que eran mis amigos espiaban mis pasos,
    esperaban que tropezara y me cayera, diciendo:
    ‘Si se tropieza y se cae, lo venceremos
    y podremos vengarnos de él’.

    Pero el Señor, guerrero poderoso, está a mi lado;
    por eso mis perseguidores caerán por tierra
    y no podrán conmigo;
    quedarán avergonzados de su fracaso
    y su ignominia será eterna e inolvidable.

    Señor de los ejércitos, que pones a prueba al justo
    y conoces lo más profundo de los corazones,
    haz que yo vea tu venganza contra ellos,
    porque a ti he encomendado mi causa.

    Canten y alaben al Señor,
    porque él ha salvado la vida de su pobre
    de la mano de los malvados’’.


    EVANGELIO DEL DÍA

    Evangelio según san Juan Jn 10, 31-42 En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, los judíos cogieron piedras para apedrearlo. Jesús les dijo: “He realizado ante ustedes muchas obras buenas de parte del Padre, ¿por cuál de ellas me quieren apedrear?”

    Le contestaron los judíos: “No te queremos apedrear por ninguna obra buena, sino por blasfemo, porque tú, no siendo más que un hombre, pretendes ser Dios”. Jesús les replicó: “¿No está escrito en su ley: Yo les he dicho: Ustedes son dioses? Ahora bien, si ahí se llama dioses a quienes fue dirigida la palabra de Dios (y la Escritura no puede equivocarse), ¿cómo es que a mí, a quien el Padre consagró y envió al mundo, me llaman blasfemo porque he dicho: ‘Soy Hijo de Dios’? Si no hago las obras de mi Padre, no me crean. Pero si las hago, aunque no me crean a mí, crean a las obras, para que puedan comprender que el Padre está en mí y yo en el Padre”. Trataron entonces de apoderarse de él, pero se les escapó de las manos.

    Luego regresó Jesús al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado en un principio y se quedó allí. Muchos acudieron a él y decían: “Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan decía de éste, era verdad”. Y muchos creyeron en él allí.

    8 min

About Siervos del Hogar de la Madre · Homilías y Meditaciones

From the publisher's feed

ESTO ES LO QUE NECESITAS: Un tiempo en el que te dediques a DIOS, solo a Dios. Pero ¿cómo hablar con Él? Primero: Conoce su Palabra. En este canal encontrarás el sentido de la #PalabraDeDios, cómo Él…