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Homilías de los Siervos del Hogar de la Madre. Semana IV de Cuaresma.
Lectura del libro del Éxodo Ex 32, 7-14 En aquellos días, dijo el Señor a Moisés: “Anda, baja del monte, porque tu pueblo, el que sacaste de Egipto, se ha pervertido. No tardaron en desviarse del camino que yo les había señalado. Se han hecho un becerro de metal, se han postrado ante él y le han ofrecido sacrificios y le han dicho: ‘Éste es tu dios, Israel; es el que te sacó de Egipto’ ”.
EVANGELIO DEL DÍA
Homilías de los Siervos del Hogar de la Madre. Semana IV de Cuaresma.
Lectura del libro del Éxodo Ex 32, 7-14 En aquellos días, dijo el Señor a Moisés: “Anda, baja del monte, porque tu pueblo, el que sacaste de Egipto, se ha pervertido. No tardaron en desviarse del camino que yo les había señalado. Se han hecho un becerro de metal, se han postrado ante él y le han ofrecido sacrificios y le han dicho: ‘Éste es tu dios, Israel; es el que te sacó de Egipto’ ”.
EVANGELIO DEL DÍA
Homilías de los Siervos del Hogar de la Madre. Semana IV de Cuaresma.
Lectura del libro de Isaías Is 49, 8-15 Esto dice el Señor:
EVANGELIO DEL DÍA
Homilías de los Siervos del Hogar de la Madre. Semana IV de Cuaresma.
Lectura del libro de Isaías Is 49, 8-15 Esto dice el Señor:
EVANGELIO DEL DÍA
Homilías de los Siervos del Hogar de la Madre. Semana IV de Cuaresma.
Lectura de la profecía de Ezequiel Ez 47, 1-9. 12 En aquellos tiempos, un hombre me llevó a la entrada del templo. Por debajo del umbral manaba agua hacia el oriente, pues el templo miraba hacia el oriente, y el agua bajaba por el lado derecho del templo, al sur del altar.Luego me hizo salir por el pórtico del norte y dar la vuelta hasta el pórtico que mira hacia el oriente, y el agua corría por el lado derecho. Aquel hombre salió hacia el oriente, y con la cuerda que tenía en la mano, midió quinientos metros y me hizo atravesar por el agua, que me daba a los tobillos. Midió otros quinientos metros y me hizo pasar; el agua me daba a las rodillas. Midió quinientos más y me hizo cruzar; el agua me daba a la cintura. Era ya un torrente que yo no podía vadear, pues habían crecido las aguas y no se tocaba el fondo. Entonces me dijo: “¿Has visto, hijo de hombre?”Después me hizo volver a la orilla del torrente, y al mirar hacia atrás, vi una gran cantidad de árboles en una y otra orilla. Aquel hombre me dijo: “Estas aguas van hacia la región oriental; bajarán hasta el Arabá, entrarán en el mar de aguas saladas y lo sanearán. Todo ser viviente que se mueva por donde pasa el torrente, vivirá; habrá peces en abundancia, porque los lugares a donde lleguen estas aguas quedarán saneados y por dondequiera que el torrente pase, prosperará la vida. En ambas márgenes del torrente crecerán árboles frutales de toda especie, de follaje perenne e inagotables frutos. Darán frutos nuevos cada mes, porque los riegan las aguas que manan del santuario. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas, de medicina”.
EVANGELIO DEL DÍA
Homilías de los Siervos del Hogar de la Madre. Semana IV de Cuaresma.
Lectura de la profecía de Ezequiel Ez 47, 1-9. 12 En aquellos tiempos, un hombre me llevó a la entrada del templo. Por debajo del umbral manaba agua hacia el oriente, pues el templo miraba hacia el oriente, y el agua bajaba por el lado derecho del templo, al sur del altar.Luego me hizo salir por el pórtico del norte y dar la vuelta hasta el pórtico que mira hacia el oriente, y el agua corría por el lado derecho. Aquel hombre salió hacia el oriente, y con la cuerda que tenía en la mano, midió quinientos metros y me hizo atravesar por el agua, que me daba a los tobillos. Midió otros quinientos metros y me hizo pasar; el agua me daba a las rodillas. Midió quinientos más y me hizo cruzar; el agua me daba a la cintura. Era ya un torrente que yo no podía vadear, pues habían crecido las aguas y no se tocaba el fondo. Entonces me dijo: “¿Has visto, hijo de hombre?”Después me hizo volver a la orilla del torrente, y al mirar hacia atrás, vi una gran cantidad de árboles en una y otra orilla. Aquel hombre me dijo: “Estas aguas van hacia la región oriental; bajarán hasta el Arabá, entrarán en el mar de aguas saladas y lo sanearán. Todo ser viviente que se mueva por donde pasa el torrente, vivirá; habrá peces en abundancia, porque los lugares a donde lleguen estas aguas quedarán saneados y por dondequiera que el torrente pase, prosperará la vida. En ambas márgenes del torrente crecerán árboles frutales de toda especie, de follaje perenne e inagotables frutos. Darán frutos nuevos cada mes, porque los riegan las aguas que manan del santuario. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas, de medicina”.
EVANGELIO DEL DÍA
Homilías de los Siervos del Hogar de la Madre. Semana IV de Cuaresma.
Lectura del libro de Isaías Is 65, 17-21 Esto dice el Señor:
EVANGELIO DEL DÍA
Homilías de los Siervos del Hogar de la Madre. Semana IV de Cuaresma.
Lectura del libro de Isaías Is 65, 17-21 Esto dice el Señor:
EVANGELIO DEL DÍA
Homilías de los Siervos del Hogar de la Madre. Domingo IV de Cuaresma.
Primera lectura Lectura del Libro de Josué Jos 5, 9a. 10-12 En aquellos días, el Señor dijo a Josué: “Hoy he quitado de encima de ustedes el oprobio de Egipto”.
EVANGELIO DEL DÍA
Evangelio según Lucas Lc 15, 1-3. 11-32 En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores para escucharlo. Por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre sí: “Éste recibe a los pecadores y come con ellos”.
Meditaciónes de los Siervos del Hogar de la Madre. Semana III de Cuaresma.
Lectura de la profecía de Oseas Os 6, 1-6 Esto dice el Señor:
EVANGELIO DEL DÍA
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